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La edad del Espíritu

El Universal 23/11/2008

¿Cuál será, mi Dios, la tasa de cambio entre el Euro, el Turimiquire y el Sucre?

Por: Emeterio Gómez

Con esa victoria del domingo pasado, la mesa está servida: hagamos el inmenso esfuerzo que se requiere para rescatar al país de la barbarie. No fue una victoria espectacular -lo habría sido si hubiésemos ganado Bolívar, Barinas y la Alcaldía de Valencia, entre otras plazas que pudimos ganar; pero ello mismo nos alejará de cualquier triunfalismo insensato y nos hará ver ¡roguemos al Señor! la magnitud del esfuerzo que nos espera. La pelea apenas comienza. Chávez sin la menor duda, va a insistir en imponernos el Comunismo y si no hacemos ese esfuerzo titánico, la destrucción de Venezuela estará garantizada.

Afortunadamente nuestro enemigo es muy endeble. Tiene fuerza, pero -más allá del corto plazo- es demasiado torpe. Para ponerlo en evidencia, vaya esa increíble similitud entre dos hechos grotescos y pueriles: el saqueo de la Alcaldía de Maracaibo y esa folclórica propuesta de crear la nueva moneda del Alba (el Sucre), poniendo al servicio de tal locura las reservas internacionales de Venezuela. ¿Cuál será, mi Dios, la tasa de cambio entre el Euro, el Turimiquire y el Sucre? Ojalá -en ese mismo sentido de sus debilidades profundas-, siga aferrado a su delirio socialista. ¡¡Ojalá nadie le explique la profunda estupidez que es el Marxismo!! Ojalá no se percate de que -ahora sí, reafirmada esa proporción- con la mitad del país en su contra, insistir en el Comunismo es sencillamente ridículo.

Pero -también- ahora que hemos consolidado a la mitad país en contra del Comunismo, se hace cada vez más notoria la carencia de un Proyecto Alternativo de Sociedad por parte de la Oposición. Con o sin Chávez de candidato ganaremos las elecciones del 2012 ¡y no nos quedará más remedio que encargarnos del país! Para ese entonces deberemos haber parido una Propuesta de Sociedad que vaya más allá de la Democracia Social. Una plataforma política centrada no en dicha esfera de Lo Social -la gran consigna del siglo XX- no en la Socialdemocracia y el Socialcristianismo, que ya cumplieron plenamente su ciclo; sino en la esfera de Lo Ético, de Lo Moral. Ésta será sin duda la dimensión humana dominante en las próximas décadas& o siglos. Es la etapa actual de una secuencia muy clara que viene de tiempos remotos. En un primer momento, en los albores de la Humanidad, lo Militar y lo Religioso compartieron la dominación, luego fue lo Político, lo Económico, lo Social y ahora Lo Moral. Empezamos a vivir la era que un pensador español, Eugenio Trías, ha llamado la Edad del Espíritu.

En ese contexto -y ya en Venezuela-, uno de los grandes potenciales con que contamos para dar el salto crucial de Lo Social a Lo Moral, es el papel que pueda asumir la empresa privada en la reconstrucción del país. A partir de esos vigorosos resultados del domingo se abre sin duda una nueva etapa: ¡¡los empresarios venezolanos tienen la palabra y la posibilidad de impulsar un formidable programa de desarrollo moral y espiritual!! Para la Sociedad Venezolana en su conjunto y para ellos mismos en particular. La Humanidad está entrando en una etapa radicalmente nueva -esa que ya mencionamos y que Trías llama la Edad del Espíritu, aludiendo a la Santísima Trinidad. La era del Padre, en la que la primacía de la noción de Dios era absoluta y que coincidió con el Judaísmo; la era del Hijo, el Cristianismo; y ahora -con el Padre y el Hijo como fiadores- la era del Espíritu; el desarrollo pleno de la dimensión humana del Hombre, de los empresarios& de la sociedad en general, pero sobre todo de ellos como líderes& y más en particular de Conindustria.

gomezemeterio@gmail.com