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La estrella Latinoamericana

Parece existir una visión positiva sobre América Latina en varios foros de discusión financieros y conviene reseñar al menos a dos autores: los Sres. Erkki Liikanen y Javier Santiso.

Por: Carlos Goedder
(CEDICE LIBERTAD)

El primero ha hecho una ponencia el día 4, ya documentada en www.bis.org. Liikanen propone que una serie de progresos en el área institucional han sido ejes del mejor panorama macroeconómico en América Latina:

  • Uso de tipo de cambio flexible y metas de inflación controladas por bancos centrales independientes del gobierno.
  • Mejor ingeniería financiera, ya que varios gobiernos han conseguido que su deuda pierda vínculo con inflación y cotización de moneda extranjera.
  • Orden en las cuentas del gobierno.

La mejora en gestión financiera corrige el llamado “pecado original”. Este término, popularizado por el economista venezolano Sr. R. Hausmann, describe la flaqueza fundamental de la deuda latinoamericana: tener que pedir prestado en una moneda diferente a la propia. El resultado es que se tiene una deuda en dólares, euros o yenes, lo cual hace vulnerable a la economía: cualquier vaivén en el comercio exterior, cualquier escasez puntual de divisas, lleva al deudor a suspender pagos.

Liikanen también propone una línea de trabajo: comparar las economías asiáticas emergentes con América Latina. Es sugestivo el argumento que presenta: las naciones asiáticas dependen mucho de un estabilizador o ancla externo, que es el tipo de cambio. Además, las elevadas tasas de ahorro asiáticas pueden más bien reflejar que existe una pobre red de Seguridad Social, problema que supone un cuello de botella para el desarrollo. En América Latina se está dando cada vez más una estabilización “interna”, trabajando lo institucional doméstico, que es más controlable a voluntad.

Otro punto de Liikanen es destacar como las economías latinoamericanas pueden ser fuente de estabilidad financiera global. Opino que Venezuela lo es, por ejemplo. Sus petrodólares terminan yendo a parar a bancos internacionales, en gran medida por la desconfianza de los inversionistas venezolanos en la política económica. Así que se da la paradoja de una nación inestable internamente que financia la estabilidad internacional.

En resumen, Liikanen dice: “Las deficiencias en el desarrollo institucional, en países con superávit de balanza de pagos, muchas veces reciben menos atención en los estudios sobre desequilibrios externos, cuyos analistas tienden a concentrarse excesivamente en la necesidad de ajustar el tipo de cambio”.

El otro autor relevante es el Sr. Santiso. Su línea de trabajo ha sido mencionada por el Sr. Martin Wolf en el Financial Times del día 12.

El Sr. Santiso seguramente se pondrá de moda, puesto que su libro La Economía Política de lo Posible ha sido provocador y bien escrito (hay versión en castellano en http://shop.iadb.org).

Al reseñar a Santiso, Wolf señala con acierto que la muerte de Pinochet y agonía simultánea de Castro evidencian el final de una era en Latinoamérica. Y esta era la podemos llamar, “era de los mitos”, del “realismo mágico económico”.

Las naciones de América Hispana y, en menor grado, Brasil, han creído siempre en ideologías y mitos fuertes, otorgando el poder a políticos que terminan siendo los “sumos sacerdotes” de estos cultos. Santiso coloca en igual categoría mítica al marxismo, al neoliberalismo y si nos vamos más atrás tendremos al desarrollismo, positivismo, indigenismo y tantos otros “ismo” (¿los resume “populismo”?). El “ismo” renovador y desprovisto de atributos míticos que Santiso propone es “pragmatismo”.

Conviene recordar que esta línea de pensamiento ya la anticipo hace 20 años el Sr. Carlos Rangel, cuyo Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario ya denuncia el error del mito en las instituciones sociales latinoamericanas.

Santiso opina que en el momento actual gana vigencia una política sin tanta carga ideológica. Y señala síntomas de ella en América Latina:

  • Desde 1983 ningún gobierno ha sido derrocado por militares.
  • Se ha venido optando por orden fiscal y monetario.
  • Se ha aprovechado el buen momento con que nace este siglo: economías crecientes en Asia y en particular China (que han aumentado el precio de las materias primas que vende Latinoamérica) y bajas tasas de interés en los mercados internacionales.

Santiso considera dos esquemas pragmáticos. Uno es el de México, que ha optado por tomar como estabilizador económico a EUA, mediante comercio internacional y tipo de cambio. Y una señal de éxito es que el conflicto político actual está lejos de descalabrar a México.

La alternativa está en Chile. Esta nación ha optado por un “anclaje endógeno”, es decir, construir orden “desde dentro”. Sólo que lo ha hecho sin ideología. Es una nación que parece asumir con tranquilidad las contradicciones: si bien ha sido campeona en libertades económicas desde los años setenta, al mismo tiempo aún mantiene controles estatales importantes en la industria del cobre y la balanza de pagos. Hace marchas y contramarchas que lucen incoherentes, pero tienen en común lo autóctono y original, siendo la mejor muestra su Sistema de Pensiones.

Wolf recuerda que el PIB per cápita de Chile representaba el 24% del estadounidense en 1985 y en 2005 ya representa el 40%, una buena medida de éxito.

Sin duda, el pragmatismo es un valor importante en política. Esto del “inventamos o erramos” que Don Simón Rodríguez señaló en el Siglo XIX. Buscar la originalidad y saber saltarse la muralla ideológica es indispensable para sobrevivir como nación.

Sólo discrepo en algo: cuando en una sociedad faltan consensos mínimos, “verdades sociales” con las que puedan reconocerse varias generaciones, es probable que se pierda el Norte. No sólo de pan vive el hombre y no sólo de pragmatismo político vive la nación. Desde estas páginas defiendo la verdad social de la Libertad, valor que dio nacimiento a América Hispana en lo político durante el Siglo XIX y que aún está sin alcanzar en lo económico.

Opinión independiente.

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