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La herencia de Chavez. Luis Pazos

Al analizar los hechos y las cifras durante los 14 años de gobierno de Chávez y los desequilibrios económicos que hereda, se ve un futuro negro para los venezolanos.

Chávez deja a millones dependientes de regalos no sustentables: despensas, gasolina, casas y terrenos, muchos de los cuales fueron expropiados a quienes los habían adquirido con sus ahorros. Cultivó el odio entre despojados y beneficiarios. La mayoría de los despojados no son ricos, sino clase media, críticos de Chávez, y parte de los beneficiarios no son pobres sino sus partidarios.

Chávez ganó popularidad entre los presidentes de varios países no por sus simpatías o proyectos, sino porque les subsidiaba el barril de petróleo y les prestaba los dólares de los venezolanos.

El patrimonio del pueblo venezolano, como llamaba al petróleo, lo manejó como si fuera suyo, para afianzarse en el poder, no para crear infraestructura o una economía fuerte. La producción del monopolio estatal petrolero venezolano cayó del 2000 al 2011 en 16%. Si no hubiera tenido el poder de disponer de los petrodólares a su capricho no hubiera sido reelegido.

La devaluación acumulada de la moneda venezolana del 2000 al 2012 fue de 530%, la más alta en el continente en ese período. La inflación esperada en 2013 es del 29%, la más elevada de América. El déficit presupuestal esperado en 2013 ronda el 20% del PIB, de los más altos del mundo.

Las colas para comprar productos básicos escasos y demás males que aquejan a los venezolanos, hasta el cáncer que terminó con la vida de Chávez, son adjudicados por sus herederos a los ricos y al imperialismo yanqui.

En Venezuela, Chávez, caudillo carismático populista, cambió las leyes a su antojo y dispuso de la hacienda pública como si fuera su patrimonio privado. Muchos funcionarios y empresarios chavistas se enriquecieron a la sombra de la llamada Revolución bolivariana, que en realidad es un despojo masivo de empresas, casas y terrenos a miles de propietarios en beneficio de altos funcionarios revolucionarios y sus partidarios, que son los nuevos “ricos del gobierno” en Venezuela.

LUIS PAZOS – CISLE