Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
La Iglesia en política. María Teresa Romero

Deben presionar más para que el chavismo se abra realmente al diálogo tolerante.

La edificación de las complejas sociedades nacionales actuales, así como del sistema mundial en que vivimos, ya no se hacen en un día ni sólo desde arriba, desde los Estados. En el siglo XXI, esa construcción es un proceso lento y trabajoso en el que se hacen más necesarios que nunca la interacción, el diálogo, la negociación y el acuerdo permanente de y entre todos los actores nacionales e internacionales. Ahora los lineamientos constitucionales y las políticas públicas deben ser realmente acordados y ejecutados con los pueblos que los gobiernos representan.

En un mundo globalizado y plagado de problemas y conflictos de todo tipo (terrorismo, delincuencia organizada, hambre, pobreza, autoritarismo, polarización, pragmatismo, individualismo, ateísmo, para sólo nombrar algunos), es imperiosa la acción política en favor de esa interconexión y comprensión entre múltiples actores múltiples.

El caso venezolano es uno de los más apremiantes. Conocemos bien que en nuestro país se conjugan todos los males citados y otros más, con el agravante de que tenemos un gobierno que los auspicia y alienta, en virtud de que su proyecto ideológico y de poder busca desmantelar el Estado y la sociedad de democracia representativa y liberal para instaurar otros de signo neocomunista.

Como todas las fuerzas democráticas de la sociedad, y aún más por su influencia y reconocimiento espiritual y moral, la Iglesia Católica en toda su extensión, clero y laicos, está llamada a redoblar sus esfuerzos para la construcción de procesos de comunicación y acuerdo entre los venezolanos, entre la sociedad y el gobierno.

La Iglesia debe presionar más de lo que lo ha hecho hasta ahora para que el chavismo se abra realmente al diálogo tolerante. Es difícil pero posible. El momento es propicio. El régimen está fracturado y en proceso de declive, la sociedad se encuentra ávida de paz, reconciliación y cambios sociales. Además, las autoridades eclesiásticas cuentan con el mandato del Papa Francisco de hacer política verdadera.

MARÍA TERESA ROMERO ― EL UNIVERSAL
Matero1955@hotmail.com