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La informalidad es una fuerza económica con poco empuje

Es la empresa más grande del país: cuenta con más de cinco millones de trabajadores, quienes laboran entre 10 y 12 horas diarias. Aún así al final del año sólo aporta 15% del Producto Interno Bruto (PIB), similar a lo que genera el sector petrolero, donde Pdvsa sólo tiene 45.000 empleados.

Es así como el sector de los trabajadores informales ocupa a casi la mitad de la población activa en Venezuela, pero su dispersión provoca que sea una unidad económica de baja productividad, si se compara con el resto de las actividades. La vocera de la Unidad de Análisis y Políticas Públicas de la Economía Informal (organismo adscrito a Cedice), Isabel Pereira, señala que el asunto se inscribe en el drama que protagonizan estos trabajadores para conseguir un empleo formal. “Los sectores que generan más riquezas son los más concentrados y con las menores capacidades para emplear”, manifestó Pereira, en alusión a las actividades que como la petrolera y la manufacturera que componen juntas 32% del PIB venezolano.

Todavía en alto porcentaje Aunque las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) indiquen que el porcentaje de informales se ha reducido con el tiempo -al pasar de 48% en diciembre de 2005 hasta 46,5% en julio de este año-, todavía se erigen como un gran componente de la masa laboral venezolana. Hasta el mes de julio se contabilizaron 5,15 millones de personas que trabajan en empresas con menos de cinco trabajadores, buhoneros, domésticas o personas no profesionales que laboran por su cuenta.

“Cuando ves que más de la mitad de la población aporta 15% del PIB significa que la productividad es muy baja. Lo dramático es que el sector que agrupa a más trabajadores en Venezuela genera tan poco”, resaltó la vocera de la unidad de análisis del Cedice.

En contraposición, la actividad manufacturera resulta en una participación de 17% en la renta nacional, mientras que el petróleo y los servicios inmobiliarios provocan 15,2% y 10,1%, respectivamente. Pereira añadió que, aun cuando resulta un sector muy difícil de medir, resaltan irregularidades, así como desigualdades, con respecto al sector formal de la economía. La ausencia de protección por parte de la legislación venezolana los excluye por completo del mercado. Por ejemplo, la analista destacó que los sueldos resultan particulares, tanto que en algunos casos se remunera por debajo del salario mínimo. En el caso de los buhoneros se puede percibir con más fuerza esta situación: la mayoría de las personas que son asalariadas de la buhonería reciben remuneraciones semanales que no se acercan al monto básico definido por el Gobierno Nacional. Excluidos del sistema Además, en su contexto más amplio, los trabajadores informales no reciben atención del Estado, precisamente por su propia condición.

“Sobreviven porque no pagan impuestos ni beneficios para los trabajadores”, explicó Pereira. Son estos factores, además de su dispersión en el mercado, los que no permiten que el sector informal sea más productivo en términos del PIB, resaltó la vocera de Cedice. En todo caso, al menos dos normativas de gran impacto en el sector laboral -aprobadas el años pasado- los incluyen por primera vez. La profesora del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), Carmen Cecilia Torres, dijo que las leyes de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo y la de Vivienda aplican para todos los trabajadores. “Obviamente el sector formal sigue teniendo más beneficios económicos y sociales”, dijo.

Publicado 09/10/06 Diario El Universal