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La Lógica, la Vida… y Dios. Emeterio Gómez

El más importante de todos los problemas, el del Sentido de la Vida, no nos lo resuelve nadie…

Cada vez hay más gente en mi curso, pero ¡¡contra toda lógica!! la inscripción sigue abierta. Cada “nuevo” o “nueva” asume, por supuesto, la necesidad de ponerse al día. Y cada vez la mayoría de mujeres es más notoria, cosa que podría llevar a cualquier “creyente” en la Lógica (de esos que asumen que ella puede explicarlo todo) a esbozar la siguiente “teoría ilógica”: Es que su curso, profesor, alude a la Vida y a la relación entre la Vida y la Noción de Dios; y ellas, las féminas, están más cerca de la Vida, porque es en ellas donde ésta se constituye. A lo que otro “Lógico Fanático” podría agregar: “Es que ellas, por tener la posibilidad de pasarse nueve meses en contacto directo con la Creación de la vida y después la posibilidad de mantenerla (porque además de la indudable superioridad existencial de tener un vientre para albergar a la criatura, tienen los dos medios necesarios para amamantarla)… por todo eso, ellas comprenden mejor que nosotros lo difícil -y hasta podríamos decir lo imposible- que es entender la Vida y mucho menos la Creación.

¡¡Y de eso trata, precisamente, el taller!! De la inmensa dificultad de entender lógicamente nada… que sea serio. De cómo somos unas “fieras”, “linces” o “águilas”, para captar cualquier cosa, lo que sea, cuando nos dan unas premisitas bien estructuraditas, en las cuales ya está contenida -y de manera inequívoca- una conclusioncita y nosotros, haciendo gala de nuestra inteligencia, ¡¡zas!! de inmediato le llegamos a la solución. Y todos tendremos que estar de acuerdo con esa Conclusión Lógica y nadie podrá pensar nada distinto. Y todos seremos felices porque ya le habremos llegado a La Verdad. Ya estaremos en el siglo V a.C. y contra la Tragedia Griega (que ya había intuido ¡¡que la vida humana carece por completo de sentido!!) contra ella, Sócrates, Platón y Aristóteles, o sea, la Filosofía Griega, creyó que había resuelto el problema, creyó haber demostrado que existe algo así como La Verdad; que la Vida y el Mundo tienen algún Sentido y, sobre todo, que el Pensamiento Lógico o Racional podía llegarle a ese Sentido. Uno de los prisioneros de la Caverna de Platón logró zafarse y salir de ella, para descubrir el Ser, el Logos y la Verdad… Y la Civilización Occidental se comió el cuento -por 2.300 años se comió el cuento- hasta que en 1750, David Hume, filósofo inglés, descubrió que el Rey andaba desnudo.

Ahora, 2.500 años más tarde; después que Nietzsche se burló de Kant, Hegel, Leibniz, Platón y Aristóteles, estrictamente como le dio la gana; después que Hume mostró que no hay ninguna -pero absolutamente ninguna- conexión entre la Ética y la Lógica; es decir (por Amor de Dios, concentrémonos en este “es decir”), que el Pensamiento Lógico o Racional ¡¡igual que la Ciencia!! “Nos resuelven todos los problemas que no tienen importancia” (Wittgenstein dixit); pero el más importante de todos los problemas, el del Sentido de la Vida no nos lo resuelve nadie; después de 2.500 años de Filosofía, decíamos, empezamos a descubrir que no es que sea muy difícil encontrarle algún Sentido a la Vida… sino que ¡¡la Vida y el Ser Humano no tenemos absolutamente ningún Sentido!!… y que somos nosotros, los Humanos los que tenemos que ponérselo… con la ayuda inevitable de Dios. Y que Éste -como también dijo Wittgenstein- es algo grandioso y sublime, porque es lo único que puede resolvernos fugazmente el problema de darle Sentido a la Vida. Y decimos que “fugazmente”, porque un segundo más tarde ese “Sentido” se habrá disipado,… y tendremos que apelar de nuevo a la Noción de Dios. 

EMETERIO GÓMEZ ― EL UNIVERSAL
gomezemeterio@gmail.com