Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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La pena del becerrero. José Ramón Acosta

Todos los venezolanos, en cualquier parte del mundo donde nos encontremos tenemos una canción favorita de Simón Díaz, en mi caso, creo que la mejor descripción del alma del venezolano es “Mercedes”, sólo un poeta del tamaño de Simón Narciso Díaz Márquez puede tomar a un inútil, como el que se describe en la canción, en una situación que lo deja tan mal parado y hacer una canción tan hermosa, que si no le prestamos atención a la letra no nos damos cuenta que nos narra las hazañas del típico vivo criollo, y aun entendiendo el mensaje, somos cautivados, por la poesía de la narración y la música.

Sin duda es muy hermosa también “El Alcaraván”, una letra tan críptica pero un mensaje tan claro y la música más hermosa. Te atrapa desde el primer acorde. Esta canción nos describe, a mi juicio, de alguna forma la situación actual. Yo creo que así es la atención que se le presta a la economía en este momento: todo el mundo desde el “El perico en el conuco” hasta “la totuma en el corral”. Están pendientes de qué va a pasar con el control de cambios.

Con Simón Díaz, pasa como con todos los grandes artistas, que ven la realidad y la describen de un modo que luego la hacen visible a los demás. Esto lo hizo con las tonadas de ordeño. Género musical que tuvo sus orígenes en una forma manual de extraer la leche de las vacas y que conservó para las generaciones actuales, una vez que se pasó al ordeño mecanizado, preservado de este modo, la esencia de la venezolanidad.

He nombrado únicamente dos o tres canciones, pero es que es tan grande que si sólo hubiera compuesto “Caballo viejo” o “La vaca mariposa”, hubiera valido la pena y sin embargo son más de cuarenta discos de música.

Y no hemos hablado de su aporte al cine y a la televisión nacionales.

“La pena del becerrero”, nos nuestra, también al venezolano despreocupado por los asuntos relativos a la producción y el empleo, sobrellevado por las penas de amor. La distracción, de los asunto del corazón le impiden desempañarse en la labor y le conllevan a cometer errores. Pero no es por eso que hoy recuerdo esta canción, tampoco es porque Simón Díaz nos abandonó recientemente.

El asunto es que cuando veo a la gente interesada por el control de cambio y las variaciones que el Gobierno le ha hecho pienso: “menos mal que existió el Tío Simón”, como también se le llegó a conocer.

Cuando la gente me pregunta ¿porqué el Gobierno creó el Sicad 2? puedo simplemente responderles que al Gobierno lo que le paso es que: “En el cincho ya no hay queso. No saca suero ni le quiebra la cuajada”.

JOSÉ RAMÓN ACOSTA ― EL MUNDO
Jose.acosta@ucv.ve
@joseramonacosta