Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
La quinta razón para creer en Dios. Emeterio Gómez

Por encima de todo está nuestra Dimensión Plena, la que nos acerca a Dios: ¡¡la Religión!!

Que es, por supuesto, la más importante, la superación de las cuatro anteriores. Las dos primeras: La más absoluta Infinitud del Universo en el Espacio y en el Tiempo; la certeza de que el Cosmos no empieza ni termina nunca, ni espacial ni temporalmente. Que si viajásemos en cualquiera de esas dos dimensiones, a millones de kilómetros por segundo, durante trillones de milenios, ¡¡jamás se nos acabarían ni el Tiempo ni el Espacio!! Que no podemos siquiera imaginar que se nos acaben porque nuestra mente -ante tan aterrador Misterio– es minimita. Con lo cual, en cierta forma, atentamos contra la propia Noción de Dios: Porque si el Universo es así de Hiperinfinito, podemos deducir ¡¡que nunca fue creado!! Que no podemos siquiera especular que alguna vez no existiera. Porque si no estaba Él, algo -con toda seguridad- había en su lugar… y ese “algo”, aunque fuese el mas Absoluto Vacío o la Nada más Profunda, era ya el Universo. Porque, de verdad, la posibilidad de su Inexistencia es el límite de nuestras mentecitas.

La tercera Razón es la Hiperinfinitud de nuestro Espíritu, mucho más poderosa que las dos anteriores: Porque ella implica, nada más y nada menos, que la Posibilidad de Crear, ¡¡la posibilidad de Crear a partir de la Nada!! Porque cuando una mujer -o una pareja- optan entre abortar o no, descubren que hagan lo que hagan, crearán un mundo, una vida nueva (o no) y un determinado curso para sus propias vidas; que habría podido ser radicalmente otro. Y la sola idea de Crear, es más maravillosa -o, más aterradora- que toda la Infinitud del Tiempo y del Espacio. Y allí está ya la Cuarta Razón para Creer en Dios: la certeza de que podemos imponernos el Bien, la Bondad, la Piedad y cualquier otro Valor Moral. Pero mucho más aún, la certeza de que podemos imponernos nuestros sentimientos, nuestras pasiones y emociones, que en alguna medida podemos hacerlo y que en todo caso, es un asunto de entrenarse, de lo que los primeros estoicos llamaban la Techne de Sí, la posibilidad de construirse como Ser Humano.

La Quinta Razón para Creer en Dios, como ya dije, es la Síntesis y la Superación de las cuatro anteriores. Es descubrir que somos Entes Absolutos, que no tenemos ninguna Manera de Ser, que no es que nuestros Sentimientos y Valores están o residen en lo más Profundo de Nuestro Ser -como tontamente repetimos- sino que más bien ¡¡no tenemos ningún Ser, que somos una Pura Posibilidad de Ser!! Un Fluir Eterno, como ya sabía Heráclito, hace 2.600 años. Pero, sobre todo ¡¡un fluir eterno que puede influir sobre sí mismo, que puede construirse a sí mismo!! Que tiene, por supuesto, un componente animal, pero que puede imponerse sobre él. ¡¡Que no es fácil, pero es posible!! Que podemos pasar de la Estética a la Ética como la Dimensión suprema de Lo Humano, muy por encima de aquella. Nuestra posibilidad de Crear el Bien, ¡¡que es mucho más noble y hermoso que la Belleza!! Por encima de todo lo cual está nuestra Dimensión Plena, la que nos acerca a Dios: ¡¡la Religión!! Descubrir que puedes hacer del Crecimiento Espiritual un ejercicio permanente.

Es redescubrir finalmente aquellos viejos versos de Antonio Machado (cantados por Serrat), que ponen la idea básica de Lo Humano en el Puro Pasar: “Caminante, no hay camino; se hace camino al andar; al andar se hace camino y al volver la vista atrás, vemos la senda que no volveremos a pisar. Caminante no hay camino, sino estelas en la mar”. O este otro bello fragmento: “Todo pasa y todo queda pero lo nuestro es pasar; pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar”. 

EMETERIO GÓMEZ ― EL UNIVERSAL
gomezemeterio@gmail.com