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¿La última episteme?

El Universal 10/08/08

Por: Emeterio Gómez

La idea de Animal Racional no puede captar la inefable complejidad de lo Humano

Dentro de nuestra pretensión de repensar a la Civilización Occidental ha jugado un papel decisivo el encuentro con Alejandro Moreno, sacerdote salesiano dedicado en cuerpo y alma al trabajo con la gente de los barrios. Dos meses de intensa discusión sobre su libro, El aro y la trama, nos han abierto perspectivas fértiles para la comprensión de lo humano y de la profunda crisis moral ¡y sobre todo intelectual! que corroe a Occidente.

Fascina el análisis que Alejandro hace de cómo la Episteme Burguesa derrota y sustituye a la Episteme Feudal ¡hija ésta de la filosofía griega! Entendiendo por Episteme la manera profunda de ser y conocer los fundamentos sobre los que se monta una sociedad o clase social. En el caso de la Episteme Burguesa esos fundamentos son el Individuo, la Libertad Individual y la conformación del hombre a partir de su conciencia. Eran ya -desde el siglo XIV- los cimientos de lo que luego sería la Modernidad. La Episteme Greco-Feudal, al contrario, se asentaba en la Racionalidad, las Ideas y las abstracciones; ¡en la primacía de los Conceptos sobre los Individuos y las existencias individuales! El hombre como Animal Racional y no como persona concreta de carne y hueso; no como sentimientos, pasiones y pulsiones absolutamente individuales.

A los fines de diferenciar estas dos epistemes -la Burguesa y la Grecofeudal-, uno de los méritos del libro de Alejandro es resaltar los efectos devastadores del Nominalismo de Guillermo de Occam (1300-1349), teólogo franciscano que sacudió a Occidente al mostrar la quiebra de la Racionalidad: los conceptos, géneros, especies y demás Esencias, no son sino nombres, nomina, palabras, ¡”aire que sale por la boca”! Dichas Esencias -al menos en cuanto al hombre atañe- no nos dicen absolutamente nada acerca de nuestras Existencias concretas; la idea de Animal Racional no puede captar la infinita e inefable complejidad de lo Humano. Los conceptos no tienen ningún tipo de Realidad ¡sólo los individuos la tienen! El Nominalismo occamista, que nunca fue refutado, abrió el camino para lo que a partir de Nietzsche sería la debacle del Pensamiento Racional y con él de la Civilización Occidental.

Porque en cierta forma el Nominalismo y la Episteme Burguesa, son el punto de partida para la liquidación de cualquier otra Episteme. Lo que Occam estaba descubriendo era la infinitud inasible ¡e irreductible a conceptos! del individuo humano. Esto es, del Espíritu Humano. De un solo golpe estaba fundando la Episteme Burguesa y la Modernidad… ¡y destruyéndolas! Porque el Individuo y la Libertad Individual eran tan solo el preanuncio de la imposibilidad de conocer al hombre; la libertad individual es la antesala de la Libertad Individual Absoluta, la verdadera dimensión de lo humano, la trágica imposibilidad de someter el homo sapiens a cualquier criterio ético exterior a él; la aterradora frase de Wittgenstein: “Yo debo respetar mis valores morales, pero si no lo hago ¿qué? ¿Quién va a castigarme? ¿Dejaré de ir al cielo o me enviarán al infierno?”.

Occam tal vez estaba fundando la última de las epistemes. Porque éstas atañen a una manera de conocer. Eso es lo que la palabra significa en griego. Después de la quiebra de la Modernidad, del Individuo y de la Episteme Burguesa, es forzoso Repensar a Occidente: no a partir del conocer, sino precisamente de la imposibilidad radical de conocer lo humano. No a partir del pensar pasivo, sino de la capacidad que tiene el Espíritu para modificarse activamente a sí mismo. Condición ésta que lo torna incognoscible.

emeteriog@cantv.net