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Las encuestas en la estrategia del Gobierno

Las encuestas chimbas que sirven de fachada, con muestras tendenciosas diseñadas por mercaderes que trabajan con números inventados que parecen extraídos de la chistera de un mago de circo barato, pasaron a ser pieza clave en la estrategia electoral del Gobierno, sea o no Hugo Chávez el candidato a las elecciones de octubre.

Las encuestas chimbas que sirven de fachada, con muestras tendenciosas diseñadas por mercaderes que trabajan con números inventados que parecen extraídos de la chistera de un mago de circo barato, pasaron a ser pieza clave en la estrategia electoral del Gobierno, sea o no Hugo Chávez el candidato a las elecciones de octubre.

En el caso de ser el teniente coronel el abanderado del oficialismo, con las surveys los rojos intentarán sustituir la ausencia de Chávez en los mítines, concentraciones, movilizaciones, visitas a las ciudades y pueblos importantes del país. ¿Cómo medir la popularidad y arraigo de un aspirante virtual que solo aparece en las pantallas de los televisores y se oye a través de de las ondas hertzianas? ¿Cómo demostrar que mantiene robusto su prestigio e inmaculada su fama de líder invencible? Sencillo: fantaseando con guarismos ficticios que muestran supuestas brechas insalvables e irreversible entre el comandante y Henrique Capriles.

Durante la Revolución Mexicana circuló una conseja atribuida a un oficial yanqui, quien supuestamente habría dicho que no había ningún general mexicano que aguantara un cañonazo de cincuenta mil dólares. Esa era una bolsa con mucho dinero y servia para reblandecer la fibra nacionalista de los militares defensores de la integridad territorial de la patria de Emiliano Zapata y Pancho Villa. El gobierno rojo podría elevar la cifra de la que hablaba el yanqui, colocando varios ceros a la derecha. No habría ningún problema.

Ya lo dijo Rafael Ramírez: PDVSA trabajará sin descanso para garantizar el triunfo de Chávez. Parte de la responsabilidad que le toca a la empresa estatal, propiedad de todos los venezolanos, será repartir a diestra y siniestra el torrente de dólares que le ingresa. Para eso el barril de crudo está por encima de los $100, y se mantendrá en esa cota por lo que resta del año. Son demasiados los intereses que se juegan el 7-O, y no será por dinero que el Gobierno se detendrá. Tampoco se trata de gente para la cual la palabra escrúpulos le produzca mucho remordimiento de conciencia.

Mediante el antiguo artificio de los guarismos, curvas, tortas, tablas y barras trucadas, Hugo Chávez será exhibido como el héroe imbatible, el titán invencible, sin dar ni un solo paso.

Si el cáncer no le permite a Chávez buscar su tercera reelección, las encuestas seguirán siendo igualmente importantes, esta vez en la construcción de la imagen del heredero. El tiempo apremia. Capriles fue elegido en unas primarias en las que votaron más de tres millones de personas. No hay espacio para montar una consulta de la misma escala. Hay que armar un candidato, posiblemente Diosdado, de forma acelerada. Dibujarle una imagen. Bañarlo de popularidad y prestigio. Las encuestas se transformarán en una grúa para levantar la estampa de ese aspirante repentino.

Hasta ahora el Gobierno había disfrutado de la ventaja que le daban a Chávez las encuestadoras que trafican con los números, y que en vez de realizar exploraciones serias y fidedignas, se ocupan de complacer al cliente, sobre todo si ese cliente tiene inagotables recursos financieros no sujetos a control, como el gobierno bolivariano. Ya utilizaron su poderoso arsenal propagandístico para divulgar unos datos en los cuales Chávez le llevaba una abrumadora e indetenible ventaja Capriles. Esos números, altamente sospechosos porque se determinaron luego de las primarias que conmovieron al país, se derrumbaron cuando aparecieron los últimos dígitos de Consultores 21, según las cuales existe un empate técnico entre el caudillo y el gobernador de Miranda.

Uno, el Presidente, cuenta con 46% de la intención de voto; el otro, con 45%.

Estas cifras, mucho más cercanas al fenómeno que ocurrió el pasado 12 de febrero, le infringieron un duro golpe a la maniobra de los mercaderes.

El Gobierno sabe que Consultores 21 es una empresa seria, que entre sus numerosos méritos se encuentra el haber acertado, con precisión casi milimétrica, el nivel de participación de los electores en las primarias de febrero, y haber previsto la diferencia entre Henrique Capriles, Pablo Pérez y María Corina Machado. Mientras otras firmas, las que dan ganador con holgura a Chávez en la cita del 7-O, balbuceaban cifras confusas y erráticas, muy distantes de lo que realmente sucedió.

A los encestadores no podemos pedirles que se parcialicen a favor de la oposición. Sería un contrasentido. Pero sí hay que demandarles que utilicen los instrumentos de la estadística con la seriedad y neutralidad valorativa que impone el ejercicio de la investigación científica. De lo contrario habrá que desenmascararlos.

@tmarquezc

Fuente: Noticiero Digital

29 de marzo, 2012