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Leopoldo López: ética y política. Emeterio Gómez

La cultura carece hoy de los fundamentos intelectuales que nos permitan salir adelante

No se trata, por mi parte, de “atacar a nuestros políticos de oposición”, como me dice Wilmer Rosas que le dijeron en su Programa Contrapeso. Ni se trata de que yo esté lanzado a criticar a los respetados dirigentes de la MUD. Se trata simplemente de llamarles la atención sobre una necesidad urgente y vital que confrontamos los que nos oponemos a esta loquetera comunista: la imperiosa necesidad de meternos, aunque sea un pelo, a reflexionar sobre los grandes problemas que en el plano ético confronta la Humanidad hoy. Se trata -“para muestra vaya un botón”- de que muchos de nuestros políticos opositores todavía andan diciendo por allí que “esto” no es una Verdadera Revolución o que es “Puro bla, bla, bla”. ¡¡Como si hubiesen Revoluciones Verdaderas, como si no hubiesen sido, todas, puro Bla, Bla, Bla!! Como si la rusa, la maoísta, la vietnamita y la cubana, no hubiesen terminado en lo que tenían que terminar: en unos fraudes espectaculares a los que no les quedó otro camino que… regresar al capitalismo. O como si la Revolución Francesa no hubiese terminado en las manos de un bestia como Napoleón; después de guillotinar a Luis XVI y a buena parte de su propia dirigencia.

Pero más allá de estos “detallitos intrascendentes”, de creer que la idea de revolución política tiene algún sentido, nuestros dirigentes opositores deberían empezar a plantearse -como lo hemos señalado en los artículos para Álvarez Paz y Ledezma- la necesidad de familiarizarse con los fundamentos éticos de la política. Y, más allá de estos, con el verdadero reto: que ni la Civilización Occidental ni la Humanidad tienen hoy mayores posibilidades de enfrentar ese problema. Es decir, ¡¡que no tenemos mayores posibilidades de darle a la política un fundamento ético sólido!! Porque nos lo impide la profundidad de la crisis moral que vive Occidente, desde hacen 260 años, esto es, desde que, en 1750, un filósofo inglés puso en evidencia que el Pensamiento Racional -la única vertiente de Lo Humano que desarrolló la Filosofía- no tiene la menor posibilidad de afrontar los problemas morales. Porque en ese terreno, como se dice coloquialmente, “estamos en pañales”.

Eso fue lo esencial del mensaje para Oswaldo y Antonio. El que apunta a Leopoldo es un pelo más complejo y difícil. No por nada, sino porque los dos anteriores nos sirven ahora de peldaños. Porque si nos asomamos a la profunda crisis moral que vive la Civilización Occidental, podremos completar la reflexión que ahora le sugerimos a López. Podremos asomarnos a la idea básica que conforma la situación que nuestros políticos tienen que afrontar: que no es sólo la carencia moral, sino la crisis Global de nuestra Civilización, derivada de la debacle de la Filosofía. Que más o menos fue el Fundamento -dicha Filosofía- sobre el que endeblemente se creó Occidente, en los 2.500 años que nos separan de Platón. Nuestros políticos tienen que -o, más respetuosamente, deberían- estar al tanto de que (por esa quiebra del pensamiento racional) no tenemos mayores posibilidades, por ejemplo, de construir un Proyecto de Sociedad; deberían estar al tanto de que -por ello- el Socialismo Democrático, la Socialdemocracia y el Socialcristianismo, carecen por completo de sentido; deberían saber que no tienen nada, ¡¡absolutamente nada!! que ofrecerle a la gente como Proyecto Político, porque la cultura en la que vivimos -por culpa de Kant, Nietzsche, Heidegger y Wittgenstein, es decir, por culpa de la muerte de la Filosofía-, carece hoy de los fundamentos intelectuales que nos permitan salir adelante.

gomezemeterio@gmail.com