Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Ley Laboral e Informalidad

Se acaba de introducir un proyecto de reforma de la Ley Orgánica del Trabajo en la Asamblea Nacional., que, contrario a lo que se pudiera suponer a primera vista, lejos de favorecer a la inmensa mayoría de los trabajadores venezolanos, lo que seguramente va a hacer es perjudicarlos.

En efecto, si trazamos la historia de la legislación laboral de los últimos quince años, nos damos cuenta que los intentos de dar mayor protección a los trabajadores desde un punto de vista formal, lo que ha producido es una gigantesca informalización de la economía venezolana.

En los últimos cuatro años, a medida que las políticas populistas prevalecientes durante la “cuarta república” se han profundizado en la “quinta”, la informalización ha venido acompañada por cifras de desempleo inéditas en los anales laborales del país, al punto que para este momento tres de cada cuatro ciudadanos en edad de trabajar se encuentran o bien desempleados o en la economía informal.

Ante esta realidad, una reforma laboral como la presentada, que penaliza aún mas el despido, genere mayor incertidumbre en torno a la certeza de los convenios laborales (mediante el aumento de la prescripción a diez años), y en general aumente el costo en el cada vez mas pequeño sector formal de la economía, no pareciera ser la manera de resolver el problema verdadero de empleo que enfrenta el país. Entre otras cosas porque dado la estructura capital intensiva ( en otras palabras, poco proclives a necesitar empleados) de nuestras principales industrias exportadoras ( petróleo, hierro, aluminio, etc.), es el sector terciario, es decir de servicios y comercio, el llamado a absorber la mayor parte de la mano de obra que hoy por hoy, por demás es eminentemente urbana y no rural. Precisamente es en el sector terciario, para el cual el componente laboral es a veces hasta el 80% del costo de operación, donde los efectos perversos de legislación laboral excesivamente restrictiva mas se hace sentir.

No debe sorprender entonces que sea en este sector en el que sea mas persistente el fenómeno de la infomalización. La reforma laboral de 1997 fue un intento de revertir esta situación, intento que resultó fallido al no producirse la necesaria modernización de los sistemas de pensiones y salud públicos que tenían que acompañarla, y hubieran permitido la flexibilización de la legislación laboral. Al no haberse completado las reformas, el deterioro del empleo continuó, y últimamente se ha profundizado. Ya la Asamblea Nacional echó por la borda las reformas a la Seguridad Social, empeñados en regresar a los esquemas del IVSS que han creado la presente crisis.

Ahora, en un momento de intensa polarización política y antesala de un proceso electoral refrendario necesariamente conflictivo, se introduce una proyecto de reforma de la LOT. Lo sensato sería que este proyecto que se acaba de someter a la Asamblea reciba la mas amplia discusión y un análisis despasionado de sus costos y beneficios para los trabajadores a la luz de la mala experiencia que ya existe con todos los aparentes beneficios y “conquistas” que contenía la reforma de 1991. lamentablemente, en materias como ésta la sensatez no es lo que impera, y corremos el riesgo de que lo que se apruebe termine con el poco empleo formal que todavía existe en Venezuela.