Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Liderazgo, hegemonia y deuda. Armando Ribas

Una peligrosa ambición, más a menudo se esconde tras la especiosa máscara, del celo por los derechos del pueblo.
Alexander Hamilton

Tengo la impresión de que la visión del mundo respecto a la naturaleza de la diferencia entre republicanos y demócratas en Estados Unidos, no corresponde con la realidad. El problema se ha presentado como una cuestión financiera que afectaría el liderazgo de Estados Unidos. Tanto así que se ha propuesto la supuesta creación de un mundo multipolar ante esa eventualidad. La realidad es muy otra. El problema presentado en Estados Unidos en la actualidad es político, no económico. O sea se encuentra en juego el sistema ético político creado por los Founding Fathers, amenazado por la tendencia socialista del actual presidente Obama.

Esa tendencia socialista de sustituir el Rule of Law por el Wellfarestate, se ha manifestado en los últimos años en que el gasto público en Estados Unidos ha alcanzado ya en el 2010 al 40% del PBI. En aquel momento el déficit fiscal aumentó al 9,0% del PBI. Por tanto es evidente que el nivel de la deuda, no es el problema sino la consecuencia del nivel del gasto. Si bien en el año 2012 el gasto se redujo al 38,0% del PBI, el denominado Obamacare representa un nuevo incremento en el gasto. O sea lo que está en discusión es el aumento del nivel del gasto, que incrementaría el nivel de la deuda que ya en el 2011 alcanzaba al 85,0% del PBI.

Podemos concluir que la disputa que produjo el cierre del gobierno de Estados Unidos por 16 días es eminentemente política. Es decir que lo que se está discutiendo es el role del Estado en la sociedad. No obstante, el hecho de que la mayoría republicana  aceptó finalmente aumentar el techo de la deuda, aparece ante el público como una derrota del partido republicano. Aun más, una derrota del Tea Party que representa supuestamente la extrema derecha. Y no olvidemos que esa denominación no es una descripción sino una descalificación a priori, por estar a favor de los ricos y consecuentemente en contra de los pobres.

Mi criterio es que el triunfo de Obama es una derrota para los Estados Unidos. Triunfó precisamente el que estaba dispuesto a llevar a Estados Unidos a la quiebra, con tal de forzar la continuidad de su proyecto de Medicare y aumentar los impuestos. Fueron los republicanos precisamente que están filosóficamente a favor del proyecto de los Founding Fathers, los que, ante la alternativa de la quiebra, cedieron ante Obama. Aparentemente se está intentando sustituir el sistema ético político basado en el derecho del hombre a la búsqueda de su propia felicidad, por el presupuesto de que ésta debe ser otorgada por el gobierno. Permítanme recordar unas sabias palabras de Alberdi al respecto: “Las sociedades que esperan su felicidad de manos de los gobiernos, esperan una cosa que es contraria a la naturaleza”. O sea, no nos confundamos, la discusión no es económica sino filosófica política, y perdió la filosofía que transformó al mundo a favor de la que lo ha puesto en crisis.

Considero entonces, que la idea de que el resultado de esta supuesta discrepancia financiera y la derrota del partido republicano determinan las razones de la necesidad de la creación de un mundo multipolar es otra de las falacias de la historia en que vivimos. La multipolaridad que hoy existe se debe a los Estados Unidos. El ahora denominado liderazgo americano, que hasta hace poco se denominaba la hegemonía americana en sustitución del imperialismo, es el resultado de la creación de un sistema que permitió la libertad y la creación de riqueza por primera vez en la historia.

El prevalecimiento del dólar como la moneda de reserva internacional, no es una imposición de la Casa Blanca, sino la aceptación de gran parte del mundo de la confianza que el mismo genera. Tanto así, que son los chinos los mayores tenedores de bonos americanos, y diría que precisamente en razón de ello se vieron directamente afectados ante la alternativa de quiebra impuesta por Obama. Por ello en función de esa realidad han hecho manifestaciones contrarias al liderazgo de Estados Unidos y proponiendo la creación de un mundo multipolar. Esa propuesta implica que se desconoce la multipolaridad del mundo actual, que no es otra cosa que las actuales soberanías nacionales independientes.

Si alguna duda cabe de la existencia de la multipolaridad, ha sido el desarrollo de la China como segunda economía mundial a la que ha contribuido, por supuesto, la confianza generada por el gobierno chino a la inversión extranjera. La nueva propuesta China de convertir al Yuan en moneda de reserva no es tampoco una decisión posible del gobierno chino, sino del comportamiento de dicha economía y la seguridad que ella represente para el mundo. El éxito de las políticas internas de cada país no depende de quien lidera al mundo, sino de la política seguida internamente. Y ya debiéramos saber que cuando ésta lleva al socialismo la crisis está presente.

Otro aspecto a considerar es la aparente contradicción que significa que, de acuerdo a las estimaciones del FMI, en la China donde no existe la democracia la economía crece un 7,5% en tanto que Europa decrece un 0,4% y en Estados Unidos solo crecerá un 1,6%. La discusión que hasta el momento ganó Obama, es la consecuencia de desconocer que es el aumento del gasto público el que determina la crisis europea y el bajo crecimiento de los Estados Unidos. Por ello está pendiente la discusión de cómo reducir el déficit del presupuesto que en Estados Unidos se habría reducido al 4% del PBI. Al respecto debemos recordar que ya en 1987 Friedman y Buchanan dijeron: “El déficit fiscal no se resuelve aumentando los impuestos sino bajando los gastos”.Y esta es la discusión pendiente en Estados Unidos.

Volviendo entonces a la deuda, la aparente preocupación de que tan solo se haya prorrogado hasta el 7 de febrero próximo, no corresponde con la realidad. Ya debiéramos saber que la filosofía política republicana no les permite tomar una decisión  por la cual se declarara la quiebra de Estados Unidos por primera vez en su  historia. Demás está decir que una decisión de esa naturaleza no solo perjudicaría al resto del mundo sino a los propios Estados Unidos. Por ello discrepo con la conclusión de The Economist al respecto de que la decisión americana fue profundamente europea (sic). No, el problema está pendiente y hasta la fecha el triunfo de Obama es el camino de Europa, pero no la posición republicana que se niega a aceptar el Estado de Bienestar europeo.

ARMANDO RIBAS