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“Lo Ético” vs “Lo Social”

13/12/09

Si puedo vivir de las dádivas, becas, ayudas y “misiones”, ¿para qué debo esforzarme?

Por: Emeterio Gómez

La idea política, económica y jurídica más importante del siglo XX -y de la segunda mitad del XIX- fue, sin duda, la noción de “Lo Social”. Frente a la primacía que en el siglo XVIII tuvo “Lo Individual”, es decir, la creencia según la cual el Ser Humano podía constituirse a partir de la Conciencia, la Responsabilidad y la Libertad -las tres profundamente individuales-, frente a todo ello, a partir de Marx el núcleo y el motor de las luchas políticas pasó a ser “Lo Social”. Todo implicó un giró hacia esta idea: el Comunismo y el Socialismo, la Lucha de Clases; el Derecho Social, por sobre los derechos civiles y políticos del ciudadano; la Macroeconomía por sobre la “Micro”, Keynes por encima de Adam Smith, la Encíclica Rerum Novarum, la Economía Social de Mercado, ¡¡la Justicia Social!!, el Estado intentando resolver el “Problema Social”, o sea, el Welfare State; la Doctrina Social de la Iglesia, el sindicalismo y la política económica y, sintetizándolo todo, el Socialcristianismo y, más aún, la Socialdemocracia, como doctrinas ya estrictamente políticas.

Hoy esa idea -la primacía de Lo Social como el eje central de la Política, la Economía y el Derecho- está radicalmente agotada, ¡¡ya no da más!! Lo cual no quiere decir que tengamos que prescindir de ella, que debamos regresar a la primacía del individuo, la Mano Invisible del Mercado o el Capitalismo Salvaje. No se trata para nada de eso, se trata de “huir hacia delante”, de ir más allá de Lo Social, pero asumiéndolo plenamente. Se trata -en dos platos- de que cuando un hombre sabe que la Sociedad o el Estado tienen la obligación de velar por él, por sus hijos y su familia, de garantizarles educación, salud, vivienda, empleo y todo cuanto pueda caber en la idea de Lo Social, entonces ese hombre dejará de hacer esfuerzos para lograr por sus propios medios su bienestar. Si puedo vivir de las dádivas, becas, subsidios, ayudas y “misiones”, ¿para qué o por qué debo esforzarme?

Esa primacía de Lo Social sobre Lo Individual, característica de los últimos 150 años, ha sido acompañada y reforzada poderosamente por el desarrollo espectacular de la ciencia y la tecnología, propio de la Modernidad, esto es, de los últimos cuatro o cinco siglos.

Ha sido la creencia ciega e ingenua según la cual el conocimiento -la lamentable noción de Sociedad del Conocimiento, la primacía de lo cognoscitivo y lo tecnológico sobre lo ético- bastaban para garantizar el progreso y la felicidad del Ser Humano.

Hoy, la Política, la Economía y el Derecho están girando hacia Lo Ético. No se trata, como ya dijimos, de regresar al Laissez Faire, al “dejar hacer” a los agentes individuales, asumiendo la ingenuidad según la cual el “libre juego de la oferta y la demanda lo resolverá todo”. Se trata de impulsar y de apelar al desarrollo espiritual de cada quien, para por esa vía redefinir Lo Social, para por esa vía relanzar la integración de los hombres y mujeres en un todo más humano. Se trata de pensar en los demás y de integrarse con ellos, no a partir del Estado, el Socialismo, el Sindicato, el “máximo líder”, la Izquierda o la Socialdemocracia, sino ¡¡a partir del Individuo!!, del Amor al Prójimo y del desarrollo de las infinitas potencialidades contenidas en el Espíritu Humano. Quien pretenda hacer política hoy sin comprender ¡¡e incorporar!! todo eso, no podrá ir mucho mas allá de, digamos, la Democracia Social. Así como quien -prescindiendo de la ética- pretenda abordar el problema de la gerencia y de la empresa, no podrá ir mucho más allá de la Sociedad del Conocimiento.

El Universal

gomezemeterio@gmail.com