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Los tontos son inmortales

El Universal 16/04/09

Échele tierra para que sienta lo que vendrá cuando ya no quede democracia protectora

Por: Carlos Raúl Hernandez

Chavismo” llamamos la parte de la sociedad que ha acompañado al capataz de Sabaneta en su empresa de demoler la vida civilizada, la mitad de la ciudadanía a grandes rasgos. Estalinismo (maoísmo o castrismo), por el contrario, alude un régimen. Mientras la primera es una definición popular, la segunda es burocrática. Los autoritarismos plebiscitarios en su origen son populares y unifican diversas corrientes. El chavismo todavía puede ser entendido como una realidad heterogénea en la que coexisten sectores populares y la boliburguesía con una nueva clase media burocrática, grupos fascistas, demócratas radicales, izquierdistas, militaristas y otros varios factores a la vera del gasto público. Con la inexorable purga de aliados incómodos, “tontos útiles”, y las disidencias ideológicas, se dirige a controlar la vida, como dicen en neolengua, de “todos y cada uno”.

La purga marca el ritmo al que se cercena la libertad. Stalin asume el poder a la muerte de Lenin y finge mantener las divergencias propias de los bolcheviques, hasta que asalta al cuello del trotskysmo. Liquidada toda disidencia por el terror, a partir de allí sucesivamente las inventa para acabar con todos los líderes bolcheviques que tomaron el poder. Mao cauteriza la divergencia de opiniones con la Revolución Cultural, luego del horror del Gran Salto hacia delante. Castro fusila, exilia, aplasta, encarcela a Huber Matos, entrega al Che Guevara a la CIA, y la suerte de Camilo es un misterio.

En Venezuela, asambleístas bailarines hacían su Danza Macabra, como los contagiados de peste negra en la Edad Media. Gozaban la devastación de la democracia al recentralizar el Estado, sepultar vivos a los policías metropolitanos, humillar a Pastora Medina y Baduel, lanzar la cacería contra Ledezma y Rosales. Quien no se asusta de la historia se condena a repetir sus ingenuidades. ¡Pobrecitos los que creen que la extrema adulancia o la lealtad perruna son suficientes para sobrevivir en las degollinas totalitarias! El poderosísimo Rohm, jefe de los setenta mil pandilleros de la SA, brazo armado del nazismo de calle, nunca sospechó lo que le aguardaría cuando cambiara el humor del Führer.

Los tontos se creen inmortales, contribuyen a tajar la disidencia y la libertad de expresión, y al final, su irretoñable pescuezo. Échele tierra y concéntrese para que sienta lo que vendrá cuando ya no queden rasgos de democracia protectora. ¡Ojalá no esté escrita la violencia de verdad, no la que preconizan cuatro vagos desde columnas incendiarias!

El muñequeador político del proceso, Rangel, parece preguntarse& ¿quiénes serán los Bujarin, Lin Piao, o Arnaldo Ochoa? ¿Cuál será la primera fracción en caer?

carlosraulhernandez@gmail.com