Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Maduro: mientras menos poderoso, más violento. Andrés Volpe
El poder y la violencia son opuestos;
donde uno domina absolutamente falta el otro.
la violencia aparece donde el poder está en peligro […]
Sobre la violencia – Hannah Arendt

La concepción de la política como fenómeno humano se ha enmarcado de una forma incorrecta. Es por esta concepción errónea que el poder ha degenerado en sinónimo de sometimiento, el cual conlleva ineludiblemente a la violencia. El poder político debería ser destinado al servicio de objetivos positivos, es decir, hacia objetivos estipulados en los cuerpos de leyes. Siendo de esta manera, el poder no implicaría sometimiento y la violencia podría entonces ser lógicamente desligada de éste. El poder y la violencia existirían de manera independiente. No obstante, es solo cuando el poder carece de legitimidad que la violencia se hace necesaria para preservarlo. Puede mejor iluminarse este punto con el gobierno venezolano: Mientras más ha ido perdiendo la legitimidad, más violenta se ha tornado la situación país. Mientras más decrece su poder, más violentos son. El poder es la capacidad de actuar en nombre de un grupo y la violencia es instrumental, lo cual la ubica como una manera de ejercer tal capacidad de actuar, pero no como constituyente de ésta.

Hannah Arendt enuncia que “la ecuación de la violencia con el poder se basa en la concepción del gobierno como dominio de un hombre sobre otros hombres por medio de la violencia”. Así Arendt resume satisfactoriamente cómo la teoría marxista junta los dos conceptos, poder y violencia, para crear y explicar la esencia del gobierno, finalmente desvirtuándolo y transformándolo en un aparato de sumisión. De allí se explica la tajante afirmación de la necesidad del proletariado de rebelar y, consecuentemente, dominar. Invariablemente también se explica que todo intento comunista desemboque en dictadura, la consumación del poder por medio de la violencia.

De este modo, el gobierno de Nicolás Maduro se torna y se tornará cada vez más represivo. La pérdida continua de legitimidad en la adquisición del poder (input legitimacy) y en cuanto a resultados políticos y económicos (output legitimacy) conlleva a una pérdida de poder político, es decir, la capacidad de actuar en nombre de sus representados (potestas in populo). Ello dará como resultado la radicalización y el aislamiento del gobierno hasta el punto que su poder no sea proveniente de la sociedad, sino puramente de las armas.

Ante la situación de gobiernos que pierden el poder político y recurren a la violencia, Arendt concluye: “el clímax de terror se alcanza cuando el Estado policial comienza a devorar a sus propios hijos, cuando el ejecutor de ayer se convierte en la víctima de hoy. Y este es también el momento en el que el poder desaparece por completo”.

ANDRÉS VOLPE ― EL UNIVERSAL
@andresvolpe