Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Marx, Materialismo y Nietzsche

Ante esas críticas, tan solo quiero reiterar -precisamente- ¡¡que no estoy exagerando!!

A raíz de mi artículo anterior dedicado a la magnífica pieza teatral de Gennys Pérez, “Yo soy Carlos Marx” -y como es usual cada vez que agredo a alguien- un tropel de mails apareció en la pantalla: “Te hacen daño los adjetivos despectivos contra Marx. Todas esas ofensas se revierten contra ti”. “Por más que radicalices tus agresiones, Emeterio, no vas a borrar una realidad que es obvia: ¡Marx fue un gran pensador! Tuvo que serlo para haber sacudido al mundo y haber logrado la fama -casi religiosa- que logró”. “¿A quién esperas convencer de que fue un tonto, alguien cuyas ideas ilusionaron a la mitad de la Humanidad en el siglo XX?”. “Tienes que saber que se trata de una exageración tuya… esa sí, tonta y necia”.

Ante esas críticas, tan solo quiero reiterar -precisamente- ¡¡que no estoy exagerando!! Que no deseo ofender a nadie, ni es una simple reacción ante la loquetera comunistoide de Chávez. Nada de eso: estoy de verdad convencido de que Marx fue un zonzo, sólo que tuvo la suerte de haber sido retomado por Lenin y, a partir de éste, por Stalin. Después de cinco décadas (5) de reflexionar sobre el asunto; y, por supuesto, sobre todo, después de la caída del Muro de Berlín y del mundo comunista; y, “mas sobre todo aún”, después que la China maoísta se convirtió en capitalista; después de todo eso, se deduce, casi matemáticamente, que la teoría -el Marxismo- sobre la cual se montó todo, tuvo que haber sido una insigne zoncera.

Pero en medio de tanto mail reprochándome, llegó uno de un ser muy querido que me compensó con creces: “Gracias por ayudarme a entender, por fin, una idea muy abstrusa que tú mismo has planteado: ¡que el ser humano no es un ente natural! Que ese afán de Marx por poner a depender el curso de la sociedad -lo que él llamó las Relaciones Sociales de Producción- del crecimiento de las Fuerzas Productivas Materiales, o sea, de la Economía, es tonto. (¡Por mucho que, en efecto, nada haya más natural que la escasez y nada nos regrese tanto a la animalidad como la Economía!). Porque el poner a depender la Espiritualidad de los seres humanos de su desarrollo material, esto es, de la naturaleza -de la inexistente Naturaleza Humana; en síntesis, ese esfuerzo por hacer girar la supuesta o presunta Superestructura política y jurídica (y, más aún, ética o espiritual) sobre una también supuesta o presunta Estructura material o natural, es definitivamente estúpido. En fin, que todo ese afán de Marx -que él creyó científico- era en realidad, tal como tú dices, necio”.

“Y gracias -continuó ese mail alentador- por rematar tu artículo con esa bella alusión a Nietzsche, como ubicado estrictamente en la esfera de Lo Humano, en las antípodas de lo Natural-Material. Gracias, Emeterio, por recordarme que él parió El Nacimiento de la Tragedia por los mismos días que Marx escribió la Crítica del Programa de Gotha. Me hiciste evocar el título de un libro de Nietzsche que alguna vez intenté leer: Humano, demasiado humano”. En efecto, cuando Marx estaba devanándose inútilmente los sesos para fundar una Filosofía Materialista -por mucho que haya sido “materialista histórica”-; en la misma época en que intentó “invertir a Hegel”, tratando de refundar a la Dialéctica en las “condiciones materiales de producción”; casi en esa misma época, Nietzsche escribió su Así habló Zaratustra, una obra inmortal dedicada al Desarrollo Espiritual del Hombre: ¡¡la fuerza motriz que ilumina y de la cual -exactamente al revés de lo que elbuenazo de Marx creyó- depende el desarrollo material de las Fuerzas Productivas!!

http://emeteriogomez.wordpress.com

Fuente: El Universal

25 de marzo de 2012