Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Marx y Nietzsche, Huguito, fueron bobos. Emeterio Gómez

Dios ES, por sobre todas las cosas, la Inescrutable Infinitud que habita en el Espíritu Humano

Porque los dos -tus dos tutores intelectuales preferidos- fueron ateos y arremetieron contra la Religión. ¡¡Y sólo se puede ser ateo si no se ha entendido absolutamente nada!! Cuando se vive, o se vivió, el vacío aterrador que deben haber sufrido los primeros pensadores que en el siglo XIX tuvieron que enfrentarse a la Quiebra Radical de la Filosofía Occidental; los que tuvieron que intuir que Platón, Aristóteles, Kant y Hegel -“los cuatro grandes” del Pensamiento Racional- ¡¡no habían entendido en realidad nada!! cuando todo ello ocurrió, es comprensible que algunos se hayan sentido tentados a tirar a la basura, junto con la Razón, a la Noción de Dios.

Porque la Idea de Dios, Huguito, no es esa que el bobo de Nietzsche tenía en su cabecita cuando afirmó que “Dios había muerto”; no es el Dios antropomórfico de la famosa pintura de Miguel Ángel; ni el simple “Creador del cielo y de la Tierra”, como la tradición nos ha enseñado. Porque no se trata de “Crear algo finito”, sino de crear la absoluta infinitud espacial y temporal del Universo, que nunca jamás termina, ni espacial ni temporalmente; porque jamás -por más que viajemos, durante siglos y milenios, a velocidades superiores a la de la luz- jamás podríamos agotar el Universo… porque siempre, con la más absoluta seguridad, éste continuará. Porque no se puede crear lo infinitamente grande, pues siempre se nos quedará algo por fuera, siempre habrá un residuo por crear. ¡¡Porque es impensable que el Tiempo o el Espacio empiecen o terminen nunca!! Y, lo realmente importante, Hugo: porque Dios no pudo haber creado la más infinita de todas las infinitudes, la que piensa a todas las demás, el Hiperinfinito más Incognoscible, Sagrado e Inescrutable, sobre todo, Inescrutable: el Espíritu Humano, la Ética, nuestra capacidad para imponernos -¡¡o para rehuir!!- a toda esa, también infinita, animalidad o bestialidad que habita en nosotros.

Lo que se empezó a intuir a partir del siglo XIX, es que Dios no era (no podía ser) el “Creador de todas aquellas Infinitas Infinitudes”, sino que ¡¡Él ES esas Infinitas Infinitudes!! Ese Misterio Absoluto que jamás podremos, de ninguna manera, descifrar, por mucho que nuestras tontas ciencias -incluidas la Física Quántica, la Psicología y la Neurología- hagan todos los esfuerzos que se les ocurra hacer. Porque Dios ES, por sobre todas las cosas, la Inescrutable Infinitud que habita en el Espíritu Humano. Porque Dios no creó en nosotros el Amor al Prójimo, sino que Él ES ese hermoso Amor al Prójimo que Jesucristo nos inculcó; el mismo que nos permite -aunque sea por instantes luminosos- ver como un hermano a alguien que ni siquiera conocemos. Esa es la noción de Dios que, desde el siglo XIX, se abre paso para darle a nuestras vidas algún sentido, el único que pueden tener. (La genial idea de Wittgenstein: que Dios es “la posibilidad de darle algún sentido al Absoluto Sinsentido Infinito que es la vida”).

Es esa Noción de Dios, Huguito -la de la Infinita Infinitud del Universo, y del Espíritu Humano, cada uno por su lado- la que le da sentido a una nueva visión de la Ética, capaz de convertir en Solidario al Capitalismo. Esa es la visión de la Ética que defiendo. Ponle atención, porque ella irá creciendo a medida que el Cristianismo vaya ocupando el espacio que la Filosofía Occidental, al fracasar, dejó libre. Y no dejes de ver la respuesta que doy a tus críticas de Irrealista, en un programa, Piedra con Aletas, por CoolChannel TV (Televisión por Internet), dirigido por Enrique Guillén. ¡¡No te dejo hueso sano, pana!!

gomezemeterio@gmail.com6yf

EMETERIO GÓMEZ | EL UNIVERSAL
domingo 2 de septiembre de 2012 12:00 AM