Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Masa, poder e individuo. Luis Alfonso Herrera

En 1960, Elias Canetti publicó un libro fundamental para comprender el fenómeno totalitario que marcó el siglo XX, pero que en realidad arroja luces sobre una realidad de la condición humana tan antigua como su existencia misma. Ese libro se llama Masa y Poder, y su objeto queda resumido en las siguientes palabras: “…uno no era antes, estando aislado, ni después, ya disuelto en masa, un objeto sin vida, y el cambio que la masa operaba en sus integrantes, esa alteración total de la conciencia, era un hecho tan decisivo como enigmático. Yo quería saber qué era realmente”.

Para Canetti, cuatro son los atributos de la Masa: 1) siempre quiere crecer (no acepta límites de la Constitución, tribunales o los derechos individuales); 2) en el interior de ella reina la igualdad (no hay diferencias de méritos, talentos, capacidades, sentimientos, todo es idéntico y sacrificable); 3) ama la densidad (no se admite la crítica o disidencia); y 4) necesita una dirección (un fin que fija un ente externo a ella, y que la mueve al tiempo que anula las metas privadas).

A lo largo de sus más de 600 páginas, Canetti muestra como desde la antigüedad la existencia de la Masa es un dato que explica la consolidación y ejercicio ilimitado del Poder, basado no sólo en el miedo y el culto al Poder, sino en el odio a la diferencia y a lo singular, que es tanto como el odio al individuo y a su libertad.

Otro autor, Hayek, también nos advirtió del obstáculo que para la democracia y el Estado de Derecho supone la natural condición tribal del ser humano: “No debe olvidarse que, antes de que la humanidad llegara al período abarcado por los últimos diez mil años, a lo largo de los cuales se desarrolló la agricultura, la urbe y la sociedad extensa, el ser humano vivió por lo menos durante un período cien veces más largo agrupado en pequeñas hordas de cazadores constituidas por medio centenar de individuos (…) Pues bien, fueron las exigencias de este primitivo tipo de orden social las que determinaron muchos de los sentimientos morales que aún hoy nos gobiernan”. Fue hasta el surgimiento del individuo, en el renacimiento y la modernidad occidental, que tal condición tribal comenzó a morir.

Desde luego, quien anhela ejercer el Poder sin límites, a perpetuidad y criminalizando a la disidencia, tiene claro que la existencia del individuo libre es un grave obstáculo que debe ser destruido para consolidar su control total sobre la sociedad. Así lo vieron el comunismo, el nazismo y el fascismo. Así también lo ven las formas neo-totalitarias de ejercicio del Poder.

Para éstas no es la represión contra el cuerpo lo que mejor funciona para lograr el objetivo, y por ello es selectiva esa forma de control. Es el miedo, la dependencia económica y emotiva, la disolución de la personalidad y prohibición de fines propios, el odio hacia el otro, el estado de agitación y furia, la negación de los hechos y del análisis lógico de la realidad, mediante la propaganda, la mentira como política de Estado y el uso de la distinción amigo-enemigo para justificar las violaciones a derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, su método.

La democracia moderna no se asienta en la Masa, sino en el Individuo Libre, capaz de elegir conforme a sus propios deseos. Negar esto y apelar a “liderazgos” caudillistas apoyados en el odio y la división, así como a la muerte rodeada de desinformación e intrigas, es despreciar la democracia y la libertad individual, que tantos siglos de evolución ha costado. Ya en nuestro país, desde 1958, comenzó la muerte de la Masa. Venezuela debe elegir entre la Masa y el Poder Totalitario, y la Libertad y la Democracia.

LUIS ALFONSO HERRERA ― NOTITARDE
* Abogado y Lic. en Filosofía, profesor UCV, investigador de CEDICE Libertad.

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