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Ni modernos ni posmodernos

Chávez es ideológicamente derrotable, pero no con nuestra cultura clásica y moderna.

Definitivamente el 13 de enero es muy temprano y nuestro curso, modernidad y posmodernidad, empezará más bien el 29. Recuérdese el sentido de ese seminario: para fundar el socialismo chavista chocan dos enfoques, el marxismo y el posmodernismo. Ojalá gane el marxismo que es fácil de rebatir, pero no nos hagamos ilusiones, ganará el posmodernismo, que es mucho más sólido. Y eso le plantea a la oposición un gran reto: ¡nos quedaremos sin argumentos! Porque no sabemos nada de la posmodernidad; de cómo fue que Nietzsche, Wittgenstein y Heidegger demolieron las bases intelectuales de la civilización Occidental y de toda la cultura que teníamos.

Pero mucho más grave que no saber del posmodernismo, es aferrarse a la modernidad y a la cultura clásica. El venezolano culto -por lo general antichavista- es culto porque se formó en el saber clásico: antiguo y moderno. Si queremos derrotar a Chávez, tenemos que hacer esfuerzos para revisar nuestra propia cultura, para captar en nosotros mismos, ¿qué es un venezolano culto? Y que cada quien contribuya a su propia autocrítica. Todos -herederos de Aristóteles- tenemos más o menos la misma formación precaria: la misma creencia en que hay valores éticos absolutos y universales; la misma visión de la moral: el creer que ella se funda en la razón y, sobre todo, que existe algo así como una naturaleza humana.

Tenemos que hacer catarsis de todo eso. Catarsis, en el sentido estricto de purgante, de expulsar esa cultura que tanto nos costó adquirir. ¡O lo hacemos o no podremos enfrentar intelectualmente al chavismo! Si seguimos aferrados a nuestra cosmovisión clásica y moderna vamos a perder esa pelea. Porque Chávez -apoyado por todos los intelectuales posmodernos europeos- va a arremeter contra Occidente. No ya contra Bush y el capitalismo, sino contra la civilización Occidental; ¡contra nuestras bases conceptuales más profundas: la razón y la moral! Contra la idea de que hay cosas que son verdaderas, justas, buenas o bellas en sí mismas. Contra todos nuestros valores.

¡Nuestra tragedia es que Chávez y los posmodernos podrían ganar ese debate! Porque la crítica que Nietzsche le hizo a la razón y a Occidente -y de la cual se apropió la posmodernidad- es irrefutable. Por mucho que los venezolanos cultos sigamos creyendo que existe la verdad y que la razón es distinta de la ideología, si queremos derrotar a Chávez en el plano de las ideas, tendremos que revisarlo todo: hay que aceptar que Occidente perdió el rumbo en algún momento, que el pensamiento racional fracasó ¡y que Nietzsche podría reconciliarse con el cristianismo! El posmodernismo es endeble¿ pero hay que entenderlo. Chávez es ideológicamente derrotable, pero no es con nuestra cultura clásica y moderna que vamos a lograrlo.

Para derrotarlo, empecemos por precisar el error crucial de Occidente: creer que la razón puede captar la realidad empírica que está fuera de nosotros; no percibir que la racionalidad es apenas una re-presentación de esa realidad. No la verdad, ni “lo que las cosas son en sí mismas”, sino una opinión acerca de ellas.

Si queremos derrotar a Chávez tenemos que exorcizar nuestra cultura occidental. Tenemos que asumir el título del hermoso libro de Schopenhauer: El mundo como representación y voluntad, una síntesis de la crisis de la filosofía griega. La intuición final de que la razón a la que aún nos aferramos es apenas una interpretación de la realidad ¡una ideología más!

emeteriog@cantv.net