Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
¡No a la socialdemocracia!

La reacción a mi artículo anterior fue muy dura

Por: Emeterio Gómez

La reacción a mi artículo anterior fue muy dura: “¿Cómo es posible que ataques a la Democracia Social, si sabes que de esa idea depende la unificación de la Oposición? ¿Es que acaso, ante la dramática situación que tenemos por delante, ante esta amenaza totalitaria inminente, vas a seguir insistiendo en el liberalismo y la no intervención estatal? ¿Vas a negar que ante la miseria extrema es imposible que el Estado no subsidie a los más pobres? ¿Cómo puedes menospreciar la esfera de lo Social, cuando las tres grandes corrientes políticas del siglo XX –la Socialdemocracia, el Socialcristianismo y el Socialismo Democrático– la auparon?”.

No vale, no soy tan idiota como para negar a estas alturas la importancia de la esfera de lo Social. Es indudable que el Estado tiene que intervenir a favor de los más pobres. ¡¡Eso lo doy por descontado!! No se trata de prescindir de la Socialdemocracia, sino de asumirla plenamente… y, “con la misma”, empezar a pensar en otra cosa; plantearle a la política metas y métodos superiores. Es la sutilísima idea del “superar conservando”, impuesta por Hegel.

Porque hoy, las grandes tendencias del pensamiento mundial apuntan en otra dirección. Hay que mantener un pie en la esfera de lo social, pero tenemos que dar el salto a la dimensión de lo individual. No al individuo autoconsciente y autónomo con el que inútilmente soñaron el siglo XVIII y la Modernidad, sino al ente individual que necesita crecer espiritualmente ¡¡en la relación con los otros seres humanos, esto es, en el Amor al Prójimo!! Que es otra forma de asumir lo social, pero a un nivel muy superior. Es lo social directamente conectado con el espíritu y la ética. Una forma de que el Estado –¡¡y los políticos!!– le digan a la gente: “te subsidio, pero sólo mientras tú desarrollas tus propias potencialidades materiales y espirituales”.

Es el subsidio a los más pobres, pero acompañado de un poderoso mensaje moral que les haga intuir que la meta es precisamente ¡¡eliminar el subsidio!! Que el Estado Benefactor o Welfare State –la idea matriz de la cual surgió la Socialdemocracia a finales del siglo XIX– es hoy radicalmente anacrónica. Porque refuerza el populismo y castra o inhibe la dignidad y el desarrollo moral de la persona. Porque los tiempos cambiaron y la preocupación esencial de la Humanidad no es ya –como hace 100 años– lo social sino lo moral. Porque después de 4 siglos de negarnos a ello, empezamos a descubrir que es posible reconciliar la política y la dimensión espiritual del hombre. Porque que si Occidente quiere frenar a los fundamentalismos religiosos que –¡¡tal como debe ser!!– lejos de disociar, refunden en una sola esfera lo político y lo espiritual, algo tiene que hacer para superar esa fisura que hace 400 años, guiados por Maquiavelo, asumimos.

No, por supuesto, para reivindicar ningún dogmatismo o fanatismo teocrático, pero si para que el político se meta un poco en lo que ha sido el desarrollo intelectual básico de la Civilización Occidental en los últimos 200 años: la ya mencionada comprensión de que el espíritu individual sólo puede desarrollarse dentro del Amor al Prójimo, o sea, en la relación fraternal con los otros seres humanos. Para que el político pueda asumir esa poderosa frase de Jesucristo que solemos citar: “Amar a los que te aman no tiene ningún merito”. Cuestiones éstas que desarrollaremos en nuestro curso Vattimo y Maffesoli: Posmodernismo y Socialismo del siglo XXI.

emeteriog@cant.net

Publicado: Diario El Universal 08/04/07