Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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No es guerra económica, ¡es el modelo fracasado del socialismo!

Napoleón, el cerdo de La Rebelión en la granja, para perpetuarse en el poder, ejercer control sobre el resto de los animales de la granja y desviar la atención de los verdaderos problemas que los aquejaban, constantemente denunciaba la existencia de un enemigo (interno y externo).

Pues bien, tal parece ser la constante del Gobierno actual que en lugar de adoptar serias y profundas medidas económicas, acude al expediente de la guerra económica para justificar la grave crisis de escasez e inflación de los artículos más básicos y de primera necesidad.

#CediceObserva ― “No es guerra económica, ¡es el modelo fracasado del socialismo!”

Pero debemos estar claros que no existe una guerra económica y que lo que vemos hoy en día es resultado del modelo fracasado del socialismo que permite una grosera intervención del Estado en la economía; una franca disminución de la participación del sector privado; establece fuertes controles de precio y cambiarios; constantes expoliaciones (no expropiaciones, porque no hay garantías de ningún tipo) de empresas y ahuyenta la inversión extranjera.

El desabastecimiento y la inflación, que sólo tenderán a agravarse en los próximos meses, son el resultado de la aplicación de 15 años de este tipo de medidas “económicas” que en realidad son medidas políticas destinadas a ampliar el control del Estado en cada una de los aspectos de nuestra vida.

No existe el menor interés en cambiar este estado de cosas y en lugar de esperar la tan anunciada Memoria y Cuenta, con tan solo revisar los decretos leyes dictados de forma tan desordenada, improvisada y hasta inconstitucional, hubiésemos anticipado que “Dios proveerá…” sería la principal medida económica. En la mayoría de estos decretos ley la nota distintiva fue el otorgamiento de mayores potestades para la Administración y menores espacios para el ejercicio de los derechos y libertades individuales.

En materia de inversión extranjera, tan necesaria para reactivar el aparato productivo, los cambios han sido drásticos y no precisamente para mejorar las condiciones de este tipo de inversión. Con el solo título de la ley podemos ver las intenciones con esta nueva regulación. Si antes teníamos una Ley de Promoción y Protección de Inversiones hoy sólo tenemos el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Inversiones Extranjeras, sin los adjetivos tan importantes de promoción y protección.

En materia tributaria, se otorgaron mayores competencias a la Administración, por ejemplo, la Administración Tributaria podrá adoptar medidas cautelares sin que medie la intervención de un tribunal (tercero imparcial garante de los derechos de los ciudadanos), en los casos en que exista riesgo para la percepción de los créditos por tributos, accesorios y multas, aun cuando se encuentren en proceso de determinación.

Además del ánimo de controlarlo todo, otra característica del socialismo es su ineficacia. Por ejemplo, si la reforma tributaria tiene por objeto aumentar la recaudación de impuestos, pregúntese qué tan efectivos son si se ha determinado que en Venezuela se pagan por año 71 impuestos y ello conlleva una inversión de tiempo de 792 horas por año, lo que representa más del doble que en otros países de la región (fuente: doingbusiness.org).

Si lo anterior ocurre en lo que le interesa al Estado, ya podemos imaginar cómo responderá ante los temas de escasez e inflación.

Con lo anterior, debemos ser categóricos al afirmar que no existe guerra económica, porque esto es el resultado de las políticas fracasadas del socialismo que en cualquier parte del mundo y en cualquier momento de la historia ha demostrado ser un modelo contrario a los derechos y libertades individuales y ya los venezolanos estamos sintiendo en carne propia lo que esto significa.

Andrea Rondón García / Notitarde
Doctora en Derecho UCV. Profesora UCAB y UNIMET. Miembro del Comité Académico de CEDICE.
@arondon75