Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Notas sobre la escasez. Ángel Alayón

1.

Lorenzo Mendoza, Presidente de Empresas Polar, ofreció un dato revelador para explicar el fenómeno de la escasez en Venezuela cuando describía la situación del mercado de la harina precocida de maíz: Alimentos Polar maneja el 48% de la capacidad instalada de producción de harina y produce al cien por ciento. Las empresas del Estado tienen el 52% de la capacidad instalada pero sólo producen el 40% de su potencial.

La aritmética es sencilla: si las empresas estatales utilizaran el 100% de su capacidad, la oferta disponible de harina precocida de maíz se incrementaría en un 31,2%, eliminando el problema de la escasez. A partir de 2005, el Estado venezolano decidió desplazar parcialmente a las empresas privadas que operan en el sector alimentos a través de expropiaciones. Hoy pagamos las consecuencias de estas políticas. La disminución de la producción en las empresas estatales es una de las principales causas de la escasez en Venezuela. Ya vemos, por ejemplo, el caso de Lácteos Los Andes, una empresa que antes de ser expropiada tenía una participación de mercado del 40%. Hoy sus trabajadores hablan de una empresa quebrada y manifiestan que la producción se ha reducido en 30% tan sólo en los dos últimos meses. ¿Existen posibilidades de revertir la situación de producción de las empresas estatales en el corto plazo?

2.

El control de cambios colapsó. La disminución de la entrega de divisas al sector privado ha sido dramática y la adquisición de divisas es para muchas empresas la barrera a superar para adquirir materia prima o insumos esenciales para la producción. Muchas empresas han agotado sus líneas de crédito con proveedores internacionales. Hay trasnacionales que no están dispuestas a continuar subsidiando a sus filiales en Venezuela. El SITME murió y el SICAD no termina de arrancar o quizá sea más preciso decir que no arrancó. Los niveles actuales de escasez de productos en Venezuela son, en parte, consecuencia de la escasez de divisas, una escasez que tiene su origen ee un gobierno que se empleó a fondo en un año electoral (2012) en el que se importaron 77.000 millones de dólares. La escasez de hoy es también el tributo que pagamos los venezolanos por un gobierno que arriesgó a la economía por obtener un triunfo en las elecciones del 2012 y en la segunda ronda, la del 2013. ¿Encontrará el gobierno la forma de entregar divisas en forma suficiente y oportuna a las empresas productivas?

3.

Predecir es difícil, excepto si se trata de un control de precios: siempre producen escasez. El control de precios en Venezuela se estableció en febrero del año 2003 y desde el principio comenzó a ocasionar problemas del lado de la producción. Muchas empresas pequeñas empezaron a dejar de producir bienes regulados. Al principio el éxodo no se nota, pero el efecto se va acumulando y en algún momento la salida de las empresas afecta la oferta de manera importante. Muchas empresas mantuvieron sus niveles de producción esperando tiempos mejores o tratando de evitar que la ola expropiatoria los alcanzara. Pero llega un tiempo en que la situación se hace realmente insostenible. Hay productos básicos que tienen más de dos años con los precios congelados. En una economía inflacionaria, esto es una condena a no producir o a destruir capacidad para producir. El Gobierno aumentó los precios de la leche, el pollo y la carne en 20%, pero los empresarios dicen que es insuficiente, que el rezago es demasiado. La tensión entre precio y producción sigue allí en todas las principales categorías de productos alimenticios. Brasil y China se deslastraron en su momento de los controles de precios en momentos de crisis alimentaria. Hoy son potencias que ayudan a alimentar al mundo y sus ciudadanos disfrutan de alimentos a precios asequibles. ¿Cuál es el futuro del control de precios en Venezuela?

4.

Las llamadas “compras nerviosas” existen. Es un comportamiento conocido en situaciones de escasez y se trata de la actuación racional de los consumidores de intentar almacenar en su casa bienes que considera improbables o difíciles de conseguir en el futuro. Cuando hay escasez, la gente tiene incentivos para construir inventarios en la despensa de su cocina o en su botica personal. El problema de las “compras nerviosas” por escasez es que puede convertirse en una profecía autocumplida. Hay “compras nerviosas” porque hay escasez pero la escasez se incrementa por las “compras nerviosas”. Es un tema delicado y que en la historia de la humanidad no ha conseguido resolverse sino de una sola forma: acabando con la escasez, que es el origen de este particular comportamiento.

5.

Los incrementos de precios disminuyen el bienestar del consumidor. Pero esta regla tiene una particular excepción: los incrementos de precios pueden incrementar el bienestar del consumidor si se trata de un producto que no se encuentra en los anaqueles. Hay que recordar que el costo de un producto que no se consigue es infinito. Por eso, cuando hay escasez, la inflación oficial siempre está subestimada. Los costos de la escasez son múltiples para el consumidor: sustitución forzada de productos, cambios en los patrones de consumo, mayor cantidad de tiempo para conseguir los productos, compra de bienes a un precio más alto en el mercado negro, incertidumbre sobre la calidad de las marcas que se consumen. Cuando hay controles, el consumidor termina asumiendo un costo mucho mayor al precio que dice la Gaceta Oficial, se exprese este costo en términos monetarios o no.

6.

La discusión reciente de la escasez en la opinión pública se ha centrado en la escasez de alimentos, pero, en realidad, la escasez es ya un fenómeno transversal en la economía venezolana. Hay escasez de cabillas, de cemento, de electricidad, de medicamentos, de vehículos, de repuestos de vehículos, de camas en las clínicas, de papel higiénico y así podemos seguir. Expropiaciones, controles de precios y de divisas explican esta situación. Para el consumidor, el supermercado y la farmacia es su contacto con el fenómeno de la escasez, pero hay otro tipo de escasez que explica, y a su vez agrava la situación: la escasez de insumo y materias primas, empresas que no consiguen lo que necesitan para producir. Una mala noticia: en su The Economics of Shortage, János Kornai nos recuerda, y demuestra, que la escasez es inherente e inevitable en los sistemas socialistas clásicos.

7.

“Un cínico es un hombre que sabe el precio de todo y el valor de nada”, Oscar Wilde.

ÁNGEL ALAYÓN ― PRODAVINCI