Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Nuestra capacidad de crear el bien

La capacidad para imponernos a nosotros mismos la noción de Dios, o sea, el Amor al Prójimo

Cualquier posibilidad de salvar al Capitalismo -ante la grave crisis que vive- pasa por una revisión de lo que han sido estos 500 años en los que él dominó la escena mundial. En el 2016, se cumplen 5 siglos del libro de Tomás Moro, Utopía, un hito en el surgimiento del Capitalismo y la Modernidad, de los cuales emana, a su vez, la Condición Activa de la Conciencia, la Capacidad Creadora del hombre; o, mejor dicho: la aceptación explícita de dicha Capacidad. Hasta esa época, cada vez que se producía un acto creador -una obra de arte por ejemplo- se solía hablar de Inspiración Divina; era Dios el que había creado a través del artista. El Hombre no se asumía como Creador, se creía un Ente Natural. Y en la Naturaleza “nada se crea, todo se transforma”. Porque ella -a diferencia del Espíritu- “no da saltos”, se rige por la Ley de la Causalidad; todo efecto tiene, sin duda, una causa. ¡¡En el Alma NO es así!!

A partir del siglo XVI -en la misma época en que Lutero postula la Predestinación- Tomás Moro y Erasmo de Rotterdam proclaman que el hombre no está predestinado para nada, que él puede imponerse su Destino, por mucho que en aquella época ello luciese precisamente utópico… Era muy temprano para que se pudiera proclamar que en el Espíritu ¡¡podía haber Efectos sin Causas!! Que en él se pueden instituir Valores… sin ninguna Causa o Razón, sin nada que los explique, tan solo porque nosotros decidimos respetar o amar al prójimo.

Pero en esos 500 años dominados por el Capitalismo, nuestra Capacidad Creadora estuvo restringida, se limitó a dos esferas que, por importantes que sean, no atañen a lo esencial del Hombre: la Tecnología y la Estética. Miguel Ángel, Edison, Bach o Ford, fueron sin duda creadores. La Tecnología y el Arte se repartieron en esos 5 siglos la capacidad del hombre para poner en el Mundo realidades que no provienen del Mundo, que son una simple Creación Exnihilo, esto es, a partir de la Nada. Aun a principios del siglo XIX Hegel creía ¡¡que la Libertad Humana podía ser explicada racionalmente!! Faltaba mucho para que, a finales del siglo XX, empezáramos a descubrir que la Libertad -el hecho concreto de poder escoger libremente entre el Bien y el Mal- no tiene ninguna explicación, ni racional ni de ningún tipo; los hacemos o no ni siquiera porque “nos nazca” ¡¡sino porque nos da la gana!!

La posibilidad de rehacer el Capitalismo -hoy en crisis- el chance de trocarlo en Solidario ¡¡de incrustarle valores en sus entrañas más profundas!! pasa por intuir que una nueva etapa se le abre a la Conciencia Activa del Hombre, a su indudable Poder Creador: que no se trata ya de inventar en las esferas de la Tecnología o el Arte ¡¡sino en la de la Ética, en el plano del Bien, de la condición humana por excelencia!! Se trata de barruntar que los valores no están en nosotros, que no es que “nos nace” “de lo más profundo del alma” el ser humildes o bondadosos, sino que se trata de captar que el Espíritu es una Nada Absoluta, un Abismo Infinito, radicalmente vacío, un lienzo blanco esperando que pongamos en él, no nuestra producción estética, sino nuestra Creación Ética. Porque, sin la menor duda, podemos Crear el Bien, inventarlo a partir de la Nada, imponérnoslo. Es ese momento inefable, inescrutable, en el que igualmente pudimos haber creado el Mal. Ese instante Sagrado en el que nosotros -en el uso indescifrable de nuestro Libre Albedrío- podemos imponernos la Bondad. Que no es nada distinto de la capacidad para imponernos a nosotros mismos la noción de Dios, o sea, el Amor al Prójimo.

http://emeteriogomez.wordpress.com

El Universal

Domingo, 12 de febrero de 2012