Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Nuestra insólita Venezuela. Carolina Jaimes Branger

Esta gente está tan llena de odio que no entiende que una injusticia no se resuelve con otra injusticia.

No, no y no! ¡Mil veces no! Uno mi voz a las de quienes piden que cese esta locura. El dolor por los muertos no tiene bando, no tiene color, no tiene ideología. Cuando me dicen que vamos a una guerra civil, les digo que no, que vamos a una masacre. Porque una guerra civil es un bando armado en contra de otro bando armado. Aquí es un bando armado hasta los dientes -estamos viendo solo una muestra de cómo se ha armado este Gobierno- contra otro bando mayoritariamente desarmado. Ese enfrentamiento se llama masacre.

Ahora la situación se desbordó con una fuerza incontenible. Cuando me dicen que aquí “hacía falta esto” me erizo. Aquí no hace falta ni un muerto más. Quienes dicen eso quieren que los muertos sean los hijos de otros, los padres de otros, los hermanos de otros. Tiene que haber otras formas de resistir que no traigan como consecuencia la muerte o la discapacidad parcial o total de jóvenes que hubieran podido ser útiles al país.

Chávez lo advirtió ad nauseam: “esta revolución es “pacífica” pero armada, no se equivoquen conmigo”. Y Maduro y sus secuaces lo han suscrito. Sus llamados a la paz entre gritos de amenazas, insultos y descalificaciones a quienes adversamos al Gobierno darían risa, si no fuera tan trágica la situación. Las actuaciones de la GN y de los perros bravos de los colectivos armados como brazo civil armado del Gobierno son solo una muestra de lo que estos salvajes son capaces de hacer.

Entiendo la desesperación de quince largos años de desgobierno, odio, trapisondas y exclusiones. Esta gente está tan llena de odio que no entiende que una injusticia no se resuelve con otra injusticia. Un fuego no se apaga con más fuego. Pero no a costa de nuestros muchachos.

En medio de esta desinformación, tristeza e incertidumbre, lo que sí encuentro increíble -todavía hay cosas que me sorprenden cuando creo que estoy curada de todo asombro- es que digan que Maduro está loco y que Capriles es un cobarde.

Si Maduro estuviera loco no sería responsable de lo que está pasando y lo es y tendrá -tarde o temprano- que responder por esos delitos. Y en cuanto a Capriles, hay ocasiones en las que se requiere mucho más valor rechazar una pelea que darla.

Amanecerá y veremos en nuestra insólita Venezuela…

CAROLINA JAIMES BRANGER ― EL UNIVERSAL
@cjaimesb