Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Obama y nosotros. Domingo Fontiveros

Con las recientes elecciones presidenciales, la sociedad estadounidense vuelve a demostrar una envidiable capacidad de cambio por medios de evolución democrática. Se esperó, por muchos, que Obama perdería la elección y pasaría a ser “El Breve”, como lo fue Jimmy Carter. Lento crecimiento, alto desempleo, déficit fiscal y otros padeceres, parecieron suficiente argumento para una victoria republicana. No fue así.

Lo que se conoce hasta ahora indica que las minorías étnicas junto al voto joven y el de las mujeres apoyaron la reelección con decisiva mayoría. Este voto representa fuerzas de cambio que se impusieron a las dificultades económicas. Cabe pensar que si la economía hubiera estado en mejores condiciones, Obama habría ganado por barrida también en voto popular y por mayor margen en el colegio electoral. Según el argumento conservador la economía estaría mejor si el Presidente no fuera tan liberal, pero el electorado expresó que los valores del liberalismo americano estaban por encima de lo económico, no en forma absoluta, pero sí con margen suficiente para darle prioridad.

Muchos aspectos de la nueva realidad política estadounidense están pendientes de análisis profundos, pero hoy la lectura predominante es que EEUU está reafirmando el camino hacia una sociedad pluriétnica que combina lo social con lo económico, marcando distancia con el paradigma de que todo lo importante se reduce a la economía. Mientras tanto, los Republicanos todavía están por asimilar cómo perdieron una elección que estaba “ganada”.

Por otro lado, ha sido llamativa la reacción celebrante en muchas partes del mundo que no se registraba desde Kennedy, Reagan o Clinton.

Sobre todo en países de África, Asia y Europa, según las noticias.

Ello indica que Obama ha adquirido un carisma especial fuera de su país, especialmente en sectores emergentes del mundo menos desarrollado. Más que un asunto personal, ese magnetismo refuerza la continua viabilidad del sistema para renovar su dirigencia y por otro la inspiración que la democracia más fuerte del mundo significa para los agentes de cambio en todas partes.

Ojalá el “stablishment” americano perciba esta popularidad externa del reelecto Presidente como una valiosa oportunidad para abrir caminos a su política exterior con miras a ampliar la penetración de las ideas de democracia, libertad política y económica, y emancipación de las mayorías y/o minorías en el resto del mundo. Porque este activo constituye lo mejor que ha logrado en épocas recientes la sociedad estadounidense a favor de un nuevo orden mundial que derrote al terrorismo, abra espacios a nuevas democracias y clausure las ventanas de autoritarismos disfrazados.

En Venezuela estamos a este respecto en desventaja. El dogma antiamericano que guía al gobierno en todo terreno constituye un enorme peso muerto para las oportunidades de desarrollo en lo político, económico y social. Siguiendo este camino, el régimen chavista anquilosa al país en un vano afán de prolongación. Para Obama, Venezuela es una página vista. Para el régimen de acá, como ocurre en Cuba, EEUU es un referente continuo, una fijación enfermiza y tóxica, un enemigo feroz, una artimaña propagandística para la perpetuación infinita del poder total.

dfontiveros@cantv.net