La medida de reconversión monetaria propuesta por el Presidente Maduro ya había sido postergada en dos oportunidades (debía ser implementada originalmente el 4 de junio y luego el 4 de agosto), pero ayer fue nuevamente pospuesta para el 20 de agosto, sólo que con el elemento adicional que ahora en vez de eliminarse del cono monetario tres ceros, se eliminarán cinco ceros y la moneda estará respaldada por el “petro”.

Esta acción gubernamental no sólo acepta la veracidad de la estimación del Fondo Monetario Internacional, que estima la inflación de cierre del año en un millón por ciento, sino que trata de ocultarla de la manera más ineficiente posible, sin resolver el problema de hiperinflación pero sí profundizándolo.

Cabe destacar que la hiperinflación no se puede borrar como fenómeno eliminando los ceros a la derecha, por el contrario, esta acción tendrá un impacto psicológico negativo en los agentes económicos, que al ver reducir las cifras de sus stocks de dinero, presionarán más en el mercado paralelo de divisas buscando una moneda fuerte para proteger su patrimonio, lo que ocasionará una mayor depreciación del bolívar, generará crecimiento de los costos de las empresas, exacerbará la escasez en la producción, acelerará el consumo y todo esto provocará un incremento en la velocidad de crecimiento de los precios.

Reducir cinco ceros, provocará muy probablemente especulación en las transacciones, por la dificultad que significa usar cifras con decimales. Es decir, es normal que los agentes económicos redondeen hacia arriba, cuando por ejemplo un precio de Bs. 50.000 se convertirá en Bs. 0,50; si además no hay monedas o se exacerba el problema del efectivo, el precio se redondeará a Bs. 1 (originalmente Bs. 100.000), lo que hará que todos los precios se incrementen a una velocidad mayor a la que venían haciéndolo.

Aunado a la situación de escasez de efectivo, que probablemente no se resuelva sino que empeore, la inyección continua de liquidez a través de las políticas populistas del gobierno a través de los bonos del Carnet de la Patria y el gasto público sin control, harán que la hiperinflación al cierre del año pueda llegar a ser una de las más severas y destructivas de la historia mundial.

La nueva reconversión impulsa y agrava el crecimiento de los precios porque dificulta las transacciones, al introducir decimales que los agentes económicos no manejan con frecuencia, por lo que en pocos meses será necesario hacer una nueva reconversión.

La medida ya es un fracaso, porque la gente no confía en ella y mucho menos en el anclaje en el petro, que no genera confianza porque más que activo es un pasivo y pocos lo asumen como criptomoneda. Venezuela se hunde bajo el peso de las acciones erróneas de un gobierno que no sabe medir consecuencias.

Elaborado por: Econ. Karelys Abarca
Observatorio de Gasto Público de Cedice
Twitter: @karelitabarca