La crisis de división de poderes públicos que está viviendo Venezuela desde la última semana de marzo, cuando el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) decretara la disolución de facto de la Asamblea Nacional, provocó más efectos económicos negativos de los que la gente pudiese observar a simple vista.

La percepción internacional de autogolpe de Estado provocó que los inversionistas mundiales incrementaran su desconfianza, lo que se vio reflejado en la prima del riesgo país venezolano. Durante el mes de marzo el riesgo país se había mantenido ligeramente estable sobre 2000 puntos, hasta que el día de la crisis provocada por la sentencia del TSJ, éste comenzara a subir por encima de los 2389 puntos, 8% más alto que en los últimos cinco trimestres.

Los bonos de la deuda venezolana cerraron el 31 de marzo con pérdidas promedio de 4% luego de conocerse las decisiones del TSJ y vivirse una situación tensa con los países latinoamericanos que se plantearon el resquebrajamiento de la democracia venezolana. Los papeles de la República perdieron en promedio 4,9% mientras que los de Petróleos de Venezuela cayeron 3,1% el viernes.

Cabe destacar que el riesgo país que calcula la banca de inversión JPMorgan, mide la diferencia entre la tasa de interés que pagan los bonos denominados en dólares, de países subdesarrollados y los Bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados con riesgo cero. Lo que significa que si Venezuela tuviera que acudir a los mercados internacionales de financiamiento, la República tendría que pagar 24% más que los Bonos del Tesoro. Por supuesto, Venezuela tiene el riesgo país más alto de las naciones emergentes que evalúa JPMorgan.

Adicionalmente, el tipo de cambio del mercado paralelo comenzó a subir a partir de la situación crítica de desequilibrio democrático, encareciendo aún más las importaciones en el país, con el consecuente efecto inflacionario.

Realizado por:
Karelys Abarca, Economista Cedice Libertad