El Índice de Gasto Público (IGP) es una herramienta desarrollada por el Observatorio de Gasto Público de Cedice-Libertad con la finalidad ofrecer a la ciudadanía una aproximación amigable del desempeño del gasto público de un país y favorecer la contraloría ciudadana.

El Índice de Gasto Público se elabora considerando dos componentes: la calidad de la planificación del gasto y su sostenibilidad en el tiempo. Así, se evalúa el desempeño del índice en 20 países de la región latinoamericana para el período 2010-2017. El análisis se realiza por países, por regiones geográficas y por su participación en acuerdos de integración regional.

Como la inflación es la fiebre de las economías y expresa deterioro de la calidad de vida, caída del ahorro y ampliación de la desigualdad, en la medición del IGP del año 2017 se realizó un análisis comparativo del poder adquisitivo de diferentes países de la muestra.

Durante el 2017, el país que se mostró de primero en el ranking de IGP fue México, con una puntuación de 0,71 (en un rango de valores que va de -∞ a 1), mientras Venezuela es el último de la muestra, con una puntuación de -3,15, mostrando su peor desempeño en todos los años de análisis, por la subestimación y opacidad en el manejo de cifras por parte del gobierno, especialmente las cifras de Presupuesto Público, que jamás llegó a elaborarse o publicarse de acuerdo a condiciones constitucionales.

El agregado del IGP muestra el claro deterioro de la economía venezolana en términos de capacidad de compra de los ciudadanos en comparación con sus pares: Bolivia, Nicaragua y Ecuador. De acuerdo a las cifras, Ecuador lidera con un costo de vida menor y un mayor rendimiento de sus salarios mínimo y promedio en la cesta de bienes evaluada, seguido por Bolivia y posteriormente Nicaragua.

El escenario venezolano ha degenerado en una crisis política y social de una magnitud tal que estimaciones acerca de la maniobrabilidad estatal para la corrección de desequilibrios macroeconómicos y fiscales es imposible de elaborar.

En términos generales, la región latinoamericana ha demostrado una serie de rendimientos del Índice de Gasto Público altamente heterogénea, especialmente en Suramérica. Tal característica de distinción entre naciones ha probado ser particularmente cierta en el subcomponente de Planificación del Gasto Público, Crecimiento e Inflación, donde las divergencias entre distintos puntajes del IGP tienen su origen. De cualquier forma en todos los ámbitos, Venezuela tiene el peor desempeño económico.

Lo más lamentable es que sin expectativas de alcanzar una mejora en el IGP, no es posible aspirar tampoco a mitigar o hacer desaparecer la hiperinflación.

Elaborado por: Econ. Karelys Abarca
Twitter: @karelitabarca
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