Durante enero de 2019, en Venezuela se vivieron momentos importantes para el rescate institucional necesario luego de 20 años de progresiva destrucción. La Asamblea Nacional asumió un rol importante y estratégico, nombrando una nueva directiva encabezada por el diputado Juan Guaidó, quien ante la evidente usurpación de la presidencia de la república,  amparado en los artículos 233, 333 y 350 de la carta magna vigente, tomó juramento, como presidente interino, frente a los ciudadanos, el día 23 de enero, mostrando una clara y concertada ruta para la transición. Este legiscopio especial resumen los principales hechos ocurridos.

1 al 5 de enero: Nuevo presidente de la Asamblea Nacional

La juramentación de Juan Guaidó (VP-Vargas) como presidente de la Asamblea Nacional para el período 2019-2020 estuvo precedida por el comunicado emitido el 4 de enero por el Grupo de Lima. En ese documento, los 14 gobiernos de la región ratificaron su respaldo a la Asamblea Nacional, el desconocimiento de los resultados del acto electoral del 20 de mayo de 2018, el desconocimiento del supuesto nuevo mandato de Nicolás Maduro, que iniciaría el 10 de enero, y exhortaron a Miraflores a ceder el poder ejecutivo al Parlamento.

A altas horas de la noche de ese día, víspera de la instalación del nuevo año legislativo, una comisión del Sebin que realizaba una inspección al Palacio Federal dijo haber detectado una granada fragmentaria en la entrada del Hemiciclo. El suceso no amilanó a los diputados, quienes a la mañana siguiente concurrieron puntuales para la instalación de la legislatura. Juan Guaidó, cofundador de Voluntad Popular, dirigente del estado Vargas e integrante de la denominada Generación 2007, fue electo por unanimidad como presidente el Poder Legislativo.

La decisión se adoptó conforme al acuerdo de gobernabilidad interno de la fracción de la Unidad Democrática que estableció una rotación de los cargos directivos. Pero contó además con el respaldo de las otras 4 fracciones opositoras que se han venido conformando desde 2017: 16J, Concertación, Prociudadanos y Causa R. La junta directiva de la Asamblea Nacional quedó conformada por: Juan Guaidó (Presidente), Edgar Zambrano (primer vicepresidente), Stalin González ( segunda vicepresidente ), Edison Ferrer (secretario) y José Luis Cartaya (subsecretario).

En su discurso Guaidó le puso un nombre a la situación institucional que estaba a pocos días de consumarse con la juramentación de Nicolás Maduro para un nuevo mandato para el cual no fue electo: usurpación de la presidencia. Además, fijó una hoja de ruta para lograr la restitución de la Constitución de 1999 y la democracia que contempla tres pasos: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Enfatizó estar dispuesto a aplicar los artículos 333 y 350 para restituir la democracia.

6 al 12 de enero: Asamblea Nacional en emergencia

En la primera sesión ordinaria del año, el 8 de enero, la plenaria conoció el anteproyecto de ley para la transición, autorizó la conformación del fondo para la recuperación de activos producto de la corrupción y reafirmó la soberanía nacional en la disputa sobre el Esequibo. El anteproyecto de ley esta enmarcado en la hoja de ruta trazada por Guaidó y establece entre otras cosas la conformación de un órgano para encabezar la transición comandado por la junta directiva de la Asamblea Nacional, con participación de sectores plurales de la sociedad civil.

Tras el debate, los diputados concluyeron que el artículo 233 constitucional es insuficiente para resolver la inédita situación que se implantaría a partir del 10E con la usurpación de la presidencia de la República, y que por tanto, haciendo uso de la facultad prevista en el 333 –que llama a todo ciudadano a restituir la vigencia de la carta magna- la plenaria procedería a desarrollar una vía para lograr el cese de la usurpación, el gobierno de transición y las elecciones libres. Con la creación ese día del fondo para la recuperación de activos, designó una comisión para hacer seguimiento a los juicios por presunto lavado de activos venezolanos.

El 10 de enero, y luego de ser conminado por el TSJ -conforme a lo establecido en la última parte del artículo 231 constitucional- Maduro tomó, ante la Sala Plenaria de un cuestionado Tribunal Supremo de Justicia, el juramento como “presidente constitucional” para el período 2019-2025. De inmediato la junta directiva de la Asamblea Nacional respondió, declarando a la plenaria en emergencia y convocando al pueblo de Caracas a un cabildo abierto para el día siguiente en el municipio Chacao. Ese día, la mayoría de los gobiernos de la región de manera autónoma y también dentro de la OEA, anunciaron su desconocimiento pleno a Maduro como presidente y su apoyo a Guaidó a quien comenzaron a llamar presidente interino y/o  presidente encargado.

El 11 de enero, el presidente de la AN encabezó el primero de más de 300 cabildos abiertos que se realizarían en las siguientes semanas en todo el país. Ante una modesta multitud reunida en una plaza citadina, Guaidó declaró que en lo adelante actuaría apegado a los artículos 233, 333 y 350 de la Constitución, convocó a una protesta nacional para el 23 de enero y anunció la amnistía para los presos políticos y garantías para militares y civiles que contribuyeran al rescate de la Constitución.

Del 13 al 19 de enero: “En los cabildos renace la esperanza”

El domingo 13 de enero al filo del mediodía, las redes sociales de Venezuela y del mundo estallaron con la noticia de la detención arbitraria del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, por una comisión del Sebin cuando se dirigía a un cabildo abierto en su natal Vargas. La detención duró alrededor de 45 minutos. Cuando fue dejado en libertad, llegó hasta Caraballeda, donde se realizó el cabildo. Un nutrido grupo de seguidores lo aclamaba al grito de “¡Guaidó presidente!”. El dirigente mostró sus muñecas maltratadas por el intento de esposarlo. Relató que los captores escucharon con atención su llamado a plegarse a una ley de garantías. Luego de algunas horas, el gobierno emitió su versión oficial: funcionarios del Sebin actuando por su cuenta perpetraron la detención de Guaidó.

El 14 de enero, durante la ilegal rendición de cuentas ante la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente, Maduro pidió un acuerdo de gobernabilidad a la oposición a través de un nuevo diálogo.

Pero el 15 de enero la respuesta de la oposición desde la Asamblea Nacional fue avanzar en la ruta propuesta por Guaidó para la restitución de la carta magna: declararon consumada la usurpación de la presidencia de la república, presentaron el proyecto de ley de amnistía, solicitaron a 46 países congelar fondos y activos de la república y autorizaron la entrada de ayuda humanitaria al país.

A lo largo de esta semana se profundizaron y multiplicaron los cabildos abiertos en todo el país, encabezados siempre por uno o más diputados junto a dirigentes partidistas locales e integrantes del Frente Amplio Venezuela Libre. “En un cabildo nació Venezuela hace más 200 años y hoy en los cabildos renace la esperanza”, dijo Guaidó.

El mensaje repetido a lo largo y ancho de todo el país fue reiterar los tres puntos de la Agenda Guaidó (cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres), enfatizar en la necesidad de replicar la información boca a boca ante la censura del gobierno a la prensa libre, generar espacios ciudadanos de debate de ideas y organización, y convocar a la gran movilización nacional del 23 de enero en defensa de la Constitución y la restauración de la democracia.

Del 20 al 26 de enero: Venezolanos proclaman a Guaidó presidente encargado

El lunes 21 de enero el país se despertó con la noticia de una sublevación de militares en Caracas. Los efectivos de la GNB lograron robar dos lotes de armas en dos guarniciones capitalinas antes de ser cercados y entregarse en Cotiza. La AN exigió respeto a las garantías constitucionales de los sublevados. A media mañana, la Sala Constitucional del TSJ declaró nula a la directiva del Poder Legislativo encabezada por Guaidó, determinó que las acciones de la AN configuran un acto de fuerza y aseguró que sus decisiones configuran una usurpación de la presidencia.

El TSJ instó al Ministerio Público a actuar contra los diputados responsables. A mediodía Guaidó respondió a ambos eventos. Sobre los hechos de Cotiza enfatizó que el llamado a la fuerza armada “no es a enfrentarse sino a ponerse del lado de la Constitución”. Sobre la sentencia del cuestionado TSJ señaló: “El hecho de fuerza de la AN es la Constitución”.

El martes 22 de enero, la plenaria aprobó un acuerdo que frenó la salida de Venezuela de la OEA y designó al diplomático Gustavo Tarre, como representante especial ante el organismo, primera decisión de política exterior de Guaidó.

Al día siguiente, 23 de enero, ante una multitud concentrada en Caracas y millones movilizados en 53 ciudades del país y más de 200 ciudades del mundo, Juan Guaidó rindió juramento como presidente encargado de la república, amparado en los artículos 233, 333 y 350 de la carta magna vigente.

El primer gobierno extranjero en reconocerle fue Estados Unidos, lo que desató la furia de Nicolás Maduro que anunció la ruptura de relaciones diplomáticas. La contraofensiva de Guaidó fue artera: instó a todas las misiones diplomáticas a permanecer en el país y desconocer cualquier instrucción contraria procedente de “quienes usurpan el poder”. En las horas y días siguientes, el reconocimiento internacional a Guaidó fue creciendo.

El 24 de enero quien ocupa el ministerio de la Defensa, Vladimir Padrino calificó la juramentación de Guaidó como un golpe de Estado y llamó a un diálogo; mientras el Consejo Permanente de la OEA resolvió reconocer a Guaidó presidente encargado.

El viernes 25, el dirigente convocó una asamblea en la plaza Bolívar de Chacao y desde allí señaló que nadie en la oposición se prestará a “falsos diálogos”.

El 26 de enero, el Consejo de Seguridad de la ONU discutió sobre la crisis de Venezuela y la CIDH dictó medidas de protección a favor de Guaidó y su familia.

Del 27 al 31 de enero: Tenemos un programa: Plan País

El 27 de enero, el gobierno de Estados Unidos aceptó el nombramiento de Carlos Vecchio como encargado de negocios de Venezuela en ese país y de esa manera reveló la primera decisión de Guaidó como presidente encargado de la república. Mientras tanto en Venezuela, cientos de ciudadanos se apostaron a las puertas de diversas guarniciones militares para entregarles el proyecto de ley de amnistía.

El 29 de enero en la mañana, el Ministerio Público solicitó al TSJ dictar prohibición de salida del país y congelamiento de bienes y cuentas bancarias contra Guaidó. En la tarde, la sala plena del tribunal admitió la solicitud y acordó ambas medidas. El presidente encargado replicó desde el Palacio Legislativo: “Nada nuevo bajo el sol”.

Ese día hubo sesión de la AN y Guaidó solicitó autorización para el nombramiento de Vecchio, ya no como encargado de negocios sino como embajador ante los Estados Unidos, junto a la designación de otros 9 embajadores (Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Honduras, Panamá y Perú), además del  nombramiento del diputado Julio Borges (PJ) como representante del Estado ante el Grupo de Lima. La cámara también aprobó en primera discusión el proyecto de ley de estatuto para la transición a la democracia, eje esencial del proceso de cambio de gobierno que encabeza Guaidó. En la misma sesión se creó una comisión especial para la preparación del marco legal para la convocatoria a elecciones.

El miércoles 30 de enero, la ciudadanía a lo largo y ancho del país respondió al llamado de Guaidó a protestar durante dos horas para apoyar la entrada de ayuda humanitaria autorizada por la AN y reclamar el cese de la usurpación.

El jueves 31, el Parlamento Europeo acordó reconocer a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. Esa mañana, el presidente encargado participó en la presentación del Plan País, el programa de gobierno de la alternativa democrática, en un acto realizado en la UCV. Junto a varios diputados y expertos que trabajaron en el documento expuso los lineamientos. Al cierre del evento, el presidente encargado denunció que un comando de las FAES se encontraba en ese momento en su casa tratando de amedrentar a su familia. Junto a decenas de asistentes al acto Guaidó se trasladó a su casa y constató que ya se habían retirado: “No van a lograr quebrar a la familia venezolana”.

Preparado por Lic. Maru Morales.