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¿Opuestos a quién?

Notitarde, 01/09/08

Por: Carolina Jaimes Branger

Cuando el panorama nacional se enrarece aún más con las 26 últimas leyes de la Habilitante, presentadas un par de horas antes de que venciera el plazo de habilitación que la Asamblea Nacional le dio al Presidente Chávez, (más las leyes que se han ido aprobando, una aquí y otra allá, a lo largo de estos dieciocho meses, que nos llevan en vivo y directo al estado socialista que rechazamos en diciembre), los ciudadanos de a pie que nos oponemos a este gobierno, descorazonados y perplejos, nos preguntamos, por enésima vez, a quién se oponen los factores políticos “de oposición”.

Y escribo “de oposición” así, entre comillas, pues hay casos en los que cabe preguntarse “¿opuestos a quién?”… Porque cuando es más necesario que nunca un discurso claro y coherente ante la amenaza real que constituye “el paquetazo”, cuando es más necesario que nunca ofrecer una alternativa posible al discurso populista, anacrónico y obsoleto del Presidente de la República, porque cuando la unidad total es una condición sine qua non para hacerle frente al cambio de valores, de sociedad y de nación que está planeado, nos encontramos con divas y divos que han sido incapaces de ponerse de acuerdo y de deponer, o sencillamente posponer, aspiraciones personales. Lo que le critican a los otros es de lo que ellos adolecen… ven la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el suyo…

La actitud es de una soberbia infinita imposible de justificar, como si nuestra historia no fuera lo suficientemente clara, cruda y tajante en cuanto a lo caro que hemos pagado la soberbia de algunos dirigentes -o aspirantes a dirigentes- en Venezuela.

Y es que estos momentos son tan cruciales que no basta con ver el vaso medio lleno: “tenemos unidad en diecinueve estados y ochenta y cinco por ciento de las gobernaciones” (hecho que de paso no es del todo real)… ¡A estas alturas debería haber unidad en los veinticinco estados y en el cien por ciento de las alcaldías, porque nos estamos jugando a Rosalinda! ¿Recuerdan las décimas de Ernesto Luis Rodríguez?:

Yo jugué mi araguaney, //mi cobija y mi sombrero;//perdí todo mi dinero //-me quedé sin un centavo-, //y para sacarme el clavo //con los nervios amargados, //en la ley de un par de dados //se la jugué a un indio bravo.

Se amontonaron los peones //para ver quién la ganaba; //cada fibra me saltaba //de los soleados pulmones; //se ovillaron mis canciones //en los silencios ignotos, //y dije entre sueños rotos: //”voy jugando a Rosalinda”…

Así estamos nosotros, pero sin saber si el final será el final del poema:

“¡Y el dado en la noche linda //me devolvió mis corotos!…”

No puedo menos de sentir indignación ante la variedad de argumentos que ofrecen para no adherirse a la unidad: “ésa no es la encuesta”… claro, las encuestas sólo les gustan, las creen y les parecen válidas cuando los favorecen. “Yo manejo mis encuestas y ésos no son los resultados”… ¿No tenían que ponerse de acuerdo sobre cuál era -o cuáles eran- las encuestadoras?… “Yo creo en la unidad pero desde la óptica del pueblo” (¿?)… Esta ni siquiera merece comentario. “Vamos a esperar”… ¿a esperar qué, si Chávez está en campaña con todos los recursos y todos los hierros?… “La unidad se crea después de las elecciones con el programa de gobierno” íPrimero tienen que ganar las elecciones!… “La unidad no significa que necesariamente haya un solo candidato”… ¿no?… ¿y entonces qué significa “unidad”?)

Señores candidatos: ustedes tienen una responsabilidad histórica, la gente no es tonta y además está cansada. Si no se ponen de acuerdo no sólo no van a ganar ésta vez, sino que es hasta probable que no vuelvan a participar en una elección más nunca en sus vidas… Y si participan, no van a contar ni con los votos de su propia familia. Mírense en el espejo y pregúntense a quién se oponen… íDejen de oponerse entre ustedes!… Cada día que se pierde es una parte de la Venezuela democrática que se pierde. øNo se dan cuenta de que el favor se lo están haciendo a Chávez y a su infame proyecto?

cjaimesbranger@gmail.com