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Otro fracaso para la lista

Veneconomía Opina 08/02/07

El régimen de Hugo Chávez debe anotar al sistema de salud en la larga lista de sus fracasos en políticas públicas. Lo que mejor definen hoy a este sector es: insalubridad, ineficiencia, obsolescencia y deterioro.

Si bien es cierto que los males del sistema de salud de Venezuela no comenzaron con el avenimiento de Chávez al poder, con él la calidad de los servicios sanitarios y de salud pública sí están llegando a su mayor nivel de deterioro en varias décadas.

En la época de oro de la IV República, por los años ’60 – ’70, el sistema de salud pública venezolano era la envidia de la mayoría de los países de América Latina y del Caribe. La red hospitalaria pública contaba con instalaciones bien equipadas, con tecnología moderna, así como con médicos y personal de enfermería de primera línea. Existían centros ambulatorios y dispensarios rurales que daban consulta externa a las barriadas en todo el país. Y las enfermedades como la tuberculosis, el dengue y la fiebre amarilla estaban bajo control o en vías de extinción.

Fue entre los ’80 y ’90 cuando todo el sistema comenzó a deteriorarse, principalmente por la politización del sector, el exceso de burocracia y la corrupción. Y aunque todavía los índices de salud pública seguían mejorando, reaparecieron enfermedades extinguidas, como el paludismo.

Cuando Hugo Chávez llegó al poder en 1999, tenía por delante una tarea urgente pero relativamente sencilla que emprender: Recuperar los hospitales y ambulatorios, dotarlos y ponerlos al servicio del ciudadano, además de emprender un programa epidemiológico contundente. Los recursos del petróleo le facilitaban esa gestión. Pero, Chávez no hizo ni lo uno ni lo otro.

En su lugar creó la Misión Barrio Adentro e introdujo a los médicos cubanos en las zonas populares. Además diseñó otros programas puntuales como la Misión Milagro para vender su revolución por el continente y emprendió viajes para operaciones quirúrgicas en Cuba.

Hoy estos programas van al fracaso, pues sólo tienen sustento en el papel. Primero, porque muchos son proselitistas y de adoctrinamiento. Segundo, porque los médicos cubanos, factores críticos de éxito de los programas, no han dado la talla ni están al nivel de preparación de los venezolanos. Y tercero, porque los módulos de Barrio Adentro los han venido cerrado, y ya uno de cada tres no está activo.

Mientras tanto, no se ha aplicado un programa epidemiológico, y el abandono más la falta de inversión convirtieron a los hospitales en antros de muerte y desesperación para la población más pobre. El ejemplo más reciente es el lamentable caso de la Clínica Santa Ana, donde la insalubridad y contaminación cobró incluso la vida de un recién nacido.

Lo inaceptable, es que aún cuando la evidencia muestra que el Gobierno no ha podido manejar el sistema de salud pública, éste pretende tomar por asalto al sector privado asistencial para imponer un comunismo a la llanera.