Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
País de informales

Los valores que expresa el sector informal va en una dirección opuesta al proyecto de economía comunitaria y socialista que promueve el gobierno de Hugo Chávez. Contrario a lo que se difunde, 94% de quienes están en la economía informal no han acudido al financiamiento público. Un estudio revela que el valor más apreciado por este sector es la libertad.

Francisco Olivares

País de informales

¿Cómo piensan un poco más de 5 millones de personas que conforman ese mundo que se ha denominado “economía informal? ¿Están alineados con las políticas de economía socialista contempladas en las nuevas leyes aprobadas desde el Ejecutivo? ¿o, por el contrario, son un muro de contención al proyecto del socialismo del siglo XXI? Un estudio sobre ese sector informal, integrado por más de la mitad de la fuerza laboral del país, fue realizado en 6 importantes ciudades por el Centro de Asesoría Técnica para la Productividad Organizacional y la Universidad Metropolitana. Los resultados muestran que en Venezuela se ha desarrollado una suerte de economía paralela autónoma que no depende del Estado, que funciona al margen de las políticas gubernamentales, pero que al mismo tiempo podrían considerarse con gran potencial para el sistema económico con un aporte del 16% del Producto Interno Bruto.

El estudio habla de un sector pujante, que se ha desarrollado al margen del sistema económico, no por voluntad propia, sino como producto de un Estado que cada vez coloca más controles y exigencias a quienes quieren producir con independencia y transformar su actividad económica en un negocio legítimo. Tomás Páez, sociólogo y coordinador del estudio, señala que el primer generador de la economía informal son las políticas públicas estatizadoras, centralistas y negadoras de la iniciativa individual. Resalta que los modelos “estatistas” han generado pobreza al pretender desconocer los mecanismos del mercado. Como ejemplo destaca China, que está de regreso del comunismo con un proceso hacia el desarrollo apoyándose en el libre mercado, lo mismo ocurrió en la ex Unión Soviética, en Vietnam y más cerca de nosotros el modelo cubano que, aunque tímidamente, comienza a abrir compuertas. Pero todos sin excepción han reconocido que no es posible el desarrollo y mejorar la calidad de vida sin el reconocimiento de la actividad privada y de la empresa.

En síntesis expresa el experto que nadie decide ser informal sino que es el sistema político y económico el que empuja a la gente a eludir las vías formales. En los últimos años se ha creado un voluminoso número de decretos e instituciones, dotados de una gran discrecionalidad y cuyo propósito no parece ser otro que el de ahogar a la actividad privada. Se trata de un enorme fardo de obligaciones legales, cuyo peso excede las capacidades de la empresa.

Una evaluación llevada a cabo por el Banco Mundial da cuenta de que para poner en marcha un negocio en América Latina son necesarios en promedio 70 días y 11 trámites y los costos representan porcentajes importantes del PIB. Venezuela supera este cerco burocrático y montar una empresa en el país demanda más de 116 días, con costos que oscilan entre $ 136 y 600.

Libertad como valor
El estudio realizado en Caracas, Zulia, Mérida, Lara, Trujillo y Miranda muestra que los trabajadores informales, a quienes se perciben como emprendedores, abrigan como valor fundamental en su actividad económica el concepto de libertad. Al preguntárseles cuáles son las ventajas de ser emprendedores, 57% respondió que es la libertad. 24% dijo que es la obtención de mayores ingresos y 13% el manejo libre del tiempo.

Se trata de cuatro valores que van en una dirección contraria a lo que ha promovido el presidente Hugo Chávez, quien al referirse a las microempresas e incluso las cooperativas, ha expresado: “hay que tener claro cuál es la línea que deslinda el capitalismo del socialismo”… las cooperativas son un instrumento del mismo capitalismo (… ) sin darse cuenta pudieran estar reproduciendo el modelo que queremos desplazar”. En definitiva lo que propone el Presidente es la creación de un modelo socioproductivo comunitario (empresas socialistas, etc.) en el que no tiene cabida la iniciativa individual.

En otro cuestionario al preguntarles a los entrevistados cómo se iniciaron en la economía informal la mayoría (27%) expresó: “siempre quise ser mi propio jefe”. 25% dijo por necesidad y 19% porque no encontraba trabajo.

Al margen del Estado

Un mito propagandístico que se ha creado es el apoyo financiero del gobierno a las microempresas, empresas familiares y otras modalidades. Sin embargo el estudio realizado por el equipo coordinado por Páez arrojó que 94% de los informales entrevistados nunca han acudido o recibido recursos del Estado. Mientras, 30% sí manifiestan haber usado financiamiento de la banca privada.

Para el sociólogo ese es un claro ejemplo de la ineficiencia desbordada que caracteriza al actual gobierno. Nunca como ahora había contado el país con tantas instituciones de financiamiento público: Inapymi, Banfoandes, Bandes, Banco del Tesoro, Banco Industrial, Fondemi, Fonpyme (sociedades de garantía), Banco del Pueblo y Banco de la Mujer, además de algunos bancos comunales. Sin embargo tanto las empresas pequeñas y medianas formales como informales prefieren acudir al financiamiento privado en lugar del público. El uso de las instituciones financieras privadas cuadruplica el de las instituciones financieras públicas. Para ello la economía informal recurre al financiamiento de las instituciones privadas que desde hace varias décadas se han ocupado de este sector como lo son la Fundación Mendoza, Cesap, Bangente, las unidades que para ese fin han creado el Banco Mercantil, Banesco y más recientemente otras instituciones.

Indica Páez, que a pesar de que las tasas de interés que deben pagar en la banca privada, e incluso de prestamistas, superan a las tasas de la banca oficial, no recurren al financiamiento público pues es lento, engorroso y burocrático y porque el dinero más caro es aquel que no llega a tiempo, según expresión de los informales.

Generando empleo

A pesar de la mala imagen con la que se les ha identificado, estos emprendedores son a su vez una fuente de empleo importante para el país. Consultados sobre el número de trabajadores que tienen en su pequeña empresa, la mitad respondió tener más de uno. Es así que 20% tienen 2 empleados, 5% tres empleados, y 8% entre 4 a más de 6 empleados. Otro dato suministrado por el estudio indica que 53% de esta fuerza laboral trabaja más de 8 horas diarias, una dedicación que seguramente está por encima del promedio de horas de cualquier ente público.

Otra característica de los informales es que 30% tienen la secundaria completa, 11% completaron una carrera técnica y 16% tienen título universitario. Un dato curioso, 55 % dijo poseer computadora. Un aspecto a destacar es que en el proceso de creación del la idea del negocio, 63% respondió que fueron movidos por la necesidad.

En cuanto a los valores que definen a un emprendedor exitoso destacan: responsable 39%. Organizado 20% y perseverante 27%. Cuando se les interrogó acerca de los errores más comunes que cometen quienes se inician en esta actividad el punto más destacado, 36% indicó “no asumir riesgos” y en segunda opción no ser constantes.

En apreciación de Tomás Páez la magnitud y la contundencia de los datos obtenidos en el estudio de la informalidad se expresa el interés y la convicción de que es posible convertir en realidad un sueño y una aspiración. Ese objetivo está presente en los cinco millones de informales que están dedicados en las más diversas actividades de la industria, el comercio y servicios. Es por ello que tales objetivos se complementan con la respuesta a otra de las interrogantes presentadas en el cuestionario: Si estarían dispuestos a abandonar su situación actual en la economía informal para trabajar en una empresa formalmente constituida. La respuesta es absolutamente consistente con lo recogido en los cuestionarios. Aproximadamente el 60% de los entrevistados afirma que no regresaría, que no dejaría la economía informal para retornar a un empleo en la empresa formal. Por el contrario existe un gran empeño por convertir el negocio actual en un negocio formal.

folivares@eluniveresal.com