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Parménides, Shakespeare y Heidegger. Emeterio Gómez

…Sí podemos pasar de egoístas y “ratas peludas” a solidarios y piadosos, en cuanto lo decidamos.

Y falta Heráclito, para completar el cuarteto, pero no cabe en el título. Tres filósofos y un dramaturgo que sintetizan la tragedia de la Civilización Occidental a la hora de dilucidar su problema intelectual o espiritual básico: ¿Qué somos? ¿Cómo se define Lo Humano? Una pregunta que requirió 2.500 años ¡¡para NOser respondida!! Para que Heidegger llegara al final del camino a la misma respuesta que Heráclito había dado al inicio del mismo: ¡¡que somos tan sólo una “Posibilidad de Ser”, esto es, una Nada!! Una respuesta a la que el Budismo, el Taoísmo y, en general, la Espiritualidad Oriental -igual que Heráclito- ya le habían llegado hace 25 siglos.

Porque Parménides y Shakespeare se dejaron entrampar por la Noción de Ser. Que el Ser ES y el No Ser NO ES, dijo Parménides, embarcando a Occidente en ese inmenso error, en el apego a lo que ES de manera definida, finita, permanente y estable. Una Noción que algún sentido tiene cuando atañe a la Naturaleza; que en algo ayuda a captar el Ser de las cosas mundanas, el de todos los entes que no son nuestro Espíritu. Un codo o un tobillo, sin la menor duda, o son o no son, para ellos no caben las indefiniciones. Y allí apareció el buenazo de Shakespeare para reforzar esa idea errónea. Y Hamlet, creo, el héroe shakesperiano por excelencia, planteó su famosa disyuntiva: “To be or not to be, that is the question”; Ser o No Ser, esa es la cuestión esencial. Y Occidente se quedó anclado en esa tontería. Una “Verdad” que es verdad para la Naturaleza, pero que nada tiene que ver con el Espíritu. Porque éste ¡¡puede Ser y No Ser al mismo tiempo!! Porque un Ser Humano que tenga definido su Ser, o sea, que sepa lo que él ES, es tan solo un pobre Ser Humano.

Frente a Parménides y Shakespeare, Heidegger vino para, por fin, dar en el clavo. Para decir que el “Ser” de los Humanos, es decir, el “Ser” del Espíritu, es tan solo una “Posibilidad de Ser”, esto es, que nosotros no tenemos ningún Ser definido, que podemos cambiar nuestras convicciones más profundas -y, sobre todo, nuestros Valores Morales-, en cuestión de segundos, en un instante o, mejor dicho, a cada instante. Y Heidegger acuñó la poderosísima noción delDasein, el “Ser-Ahí”, el ser en el instante ¡¡a cada instante!! Porque a cada segundo que vivimos podemos cambiar el sentido mas hondo de nuestro Ser. Y -contemporáneo con Heidegger- el poeta español, Antonio Machado, lo expresó en palabras mucho mas hermosas y accesibles: “Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar. Al pasar se hace camino y al volver la vista atrás, vemos la senda que jamás hemos de volver a pisar”.

De manera increíble, exactamente lo mismo que Heráclito dijo hace 2.500 años: ¡¡que “nadie se baña dos veces en el mismo río”!! Porque, por ser casi como el Espíritu, un puro fluir, el río en el que me estoy bañando ya no es el mismo en el que hace un rato me sumergí, esas aguas ya van muy lejos. Exactamente lo mismo que ocurre con el Ser de los Humanos, esto es, con su Espíritu: que es un fluir mucho más profundo ¡¡y mucho más fluyente!!, que el Ser del río. Entre otras cosas, porque el río no puede influir sobre su Ser; que en su caso es un Ser fluyente… pero inconsciente. Nosotros los humanos, por el contrario, si podemos influir conscientemente sobre nuestro Ser, si podemos pasar de egoístas y “ratas peludas” a solidarios y piadosos, en cuanto lo decidamos. Que es la manera más poderosa de ser fluyentes, de no poder bañarse dos veces en el mismo río: el poder influir sobre lo que somos. 

EMETERIO GÓMEZ ― EL UNIVERSAL
gomezemeterio@gmail.com