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¿Patria o papel toilette? José Ramón Acosta

El pasado 5 de Julio, se celebraron 202 años de que tenemos Patria. En estos días el Canciller Jaua comparó la Patria con el Papel Toilette, es decir dijo, si tenemos Patria no necesitamos Papel Toilette y para muchos no quedo claro este asunto, es decir yo estoy de acuerdo en que la Patria es más importante que el Papel Toilette. Lo que no queda del todo claro es ¿Cómo vamos a usar uno cuando necesitemos usar el otro?

Es cierto que a partir del 5 de Julio de 1.811 los venezolanos tenemos Patria y que en 1.811 no había Papel Toilette, ni harina de maíz precocida. Claro que se comían arepas pero no fue sino hasta El 4 de junio de 1954, que un gran creador, inventor venezolano, el ingeniero Luis Caballero Mejías, registró la patente de uno de los más trascendentales inventos que revolucionará la gastronomía venezolana, se patenta la harina de maíz precocida, base de la tradicional y popular arepa, herencia cultural gastronómica de nuestros ancestros indios.

En 1811 ni Fernando VII de Borbón, ni Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Ponte-Andrade y Blanco, tenían Papel Toilette, ya existía la higiénica costumbre de usar el papel para lo que usa hoy en día, pero la fábrica de papel Kimberly- Clark se no se fundaría sino hasta el 26 de marzo de 1872. El problema es que no estamos igual que en 1811, estamos peor. Porque por más de 140 años tuvimos Patria y tuvimos Papel Toilette. Y nunca tuvimos que elegir entre ambos, cómo hasta ahora.

Ante la disyuntiva de tener Patria o tener Papel Toilette. Alguno habrá que cae en la trampa y dice: “yo prefiero el Papel Toilette” con lo cual queda cómo un verdadero apátrida, porque es cierto la Patria no debe comparase con nada y mucho menos con el Papel Toilette, cómo lo hizo el Canciller y es cierto que la Patria debe preferirse siempre a todo.

Desde el punto de vista de la teoría económica, el asunto es, que es incorrecto plantear el dilema entre bienes que no tengan algún grado de sustitución. Es decir el problema es que la Patria y el papel de baño no son sustitutos cercanos, ni siquiera sustitutos lejanos. De modo qué no se puede decir no importa que no tengas el uno porque tienes mucho del otro.

En economía, un bien se considera un bien sustitutivo de otro, en tanto uno de ellos puede ser consumido o usado en lugar del otro en alguno de sus posibles usos. Ejemplos clásicos de bienes sustitutivos, entre si, son la margarina y la mantequilla, o el petróleo y el gas natural. El hecho de que uno de los productos sea un bien sustitutivo de otros tiene consecuencias económicas inmediatas.

Los factores que determinan la demanda de un bien son el precio del mismo producto, la renta o ingreso del sujeto, el precio de los demás productos y los gustos o preferencias del consumidor. La influencia del precio de otros productos puede ser diversa, así si el incremento del precio de otro producto provoca un incremento del consumo de mi producto, se dice que estos dos bienes son sustitutivos.

En cuanto un bien puede ser sustituido por otro, la demanda de las dos clases de bienes será considerada conjunta por el hecho de que los consumidores pueden cambiar un bien por el otro si se convierte en algo ventajoso hacer eso. Así un incremento del precio de uno de los bienes (ceteris paribus) provocará un incremento de la demanda de sus bienes sustitutivos y una disminución del precio (ceteris paribus) provocará una disminución de la demanda de sus sustitutivos. De esta manera se puede predecir que una subida del precio de los coches incrementará el negocio del servicio de transporte público o que la caída de los precios de los teléfonos móviles significó un abandono de la demanda de teléfonos públicos. Ahora bien, es por esto que no se puede decir: “no importa que tengas cero papel de baño porque tienes mucha Patria.” Porque no existe ningún grado de sustitución entre ambos bienes.

Sin embargo, en esto, no es, el Canciller Jagua, quien se equivoca. Aquí tengo que culpar a los gringos, o al menos a uno de ellos. Es Paul Anthony Samuelson nacido en el pueblo de Gary, Indiana, el 15 de mayo de 1915 y quien en 1970 obtuvo el Premio Nobel de Economía por sus contribuciones a la teoría económica estática y dinámica, convirtiéndose así, en el primer ganador individual de un Premio Nobel de Economía.

Samuelson es autor de un libro de texto de gran influencia titulado Economía, con una primera edición en 1948 y en la actualidad en su edición 19. El libro ha sido traducido a 41 lenguas y se han vendido más de cuatro millones de copias. Bueno en ese libro se enseña, entre muchos modelos económicos, la Frontera de Posibilidades de Producción, un modelo sumamente útil para explicar el costo de oportunidad, concepto cardinal en la enseñanza de la economía.

El problema es que este modelo asume, de nuevo, que se puede elegir entre dos bienes cualquiera, de hecho en su versión original de 1948 se elegía entre cañones y mantequilla, precisamente para estar a tono con el espíritu de la posguerra. Este modelo no muestra su debilidad cuando la solución es una combinación de ambos bienes, sea cual sea. El problema es con las llamadas “soluciones de esquina”, ¿qué pasa, si por la razón que sea, el consumidor sólo tiene acceso a uno de los bienes? ¿Es cierto que exista una cantidad suficiente del bien “A” que satisface la ausencia absoluta del bien “B”? bueno, si, si ambos bienes tienen algún grado de sustitución. Pero si los bienes son tan diversos como cañones y mantequilla, no existe ninguna cantidad de Cañones que me pueda satisfacer tanto cómo una arepa con mantequilla. O viceversa. No me puedo defender del enemigo lanzándoles Mantequilla. Así como no existe una montaña de papel baño, de ningún tamaño, que pueda sustituir a la Patria.

Esto por un lado, pero por otro lado, está el hecho del tamaño de la Patria. Me explico: si se quiere consumir un saco de tomate, uno se compra un saco de tomate, si quiere un kilo, compra un kilo e incluso si lo que se requiere es sólo un tomate se compra la unidad. Pero la Patria no, la Patria viene en un solo tamaño. Para muchos es el tamaño adecuado, otros tal vez quieren más Patria e incluso habrá quien le parezca suficiente menos Patria, pero la Patria no viene en tallas. No podemos decir dame u poquito menos de Patria y te lo cambio por un rollito de Papel Toilette.

JOSE RAMÓN ACOSTA
Jose.acosta@ucv.ve
@joseramonacosta