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Pdvsa: endeudamiento continúa. Diego González

No hay un barril de petróleo nuevo extraído de la Faja del Orinoco.

Han pasado catorce años (1999-2013) y la petrolera estatal no puede mostrar logro alguno. Las reservas de la Faja del Orinoco, según su “Proyecto Magna Reserva”, no son tales, por la sencilla razón de que no cumplen con las Normas sobre Reservas establecidas por el propio Ministerio del Poder Popular para el Petróleo y Minería, y menos con lo establecido por organismos e instituciones internacionales como las Naciones Unidas, la US Securities and Exchange Commission (SEC), la Society of Petroleum Engineers (SPE), y el World Petroleum Congress (WPC), entre otros. 

No hay un barril de petróleo nuevo extraído de la Faja. La cifra oficial de producción de crudo que muestra Pdvsa no tiene nada que ver con el Campo Faja del Orinoco, ya que con un artificio administrativo han puesto a producir a la Faja más de un millón de barriles diarios, pero esa cifra no proviene del sinnúmero de empresas estatales y semiestatales a las que se les han otorgado áreas para actuar en esa región. Y las empresas privadas como Statoil, Chevron, BP, ENI, Repsol, Petrobras, entre otras, saben que no han producido un barril nuevo en las áreas otorgadas.

En las zonas tradicionales la producción de petróleo y gas natural continúa declinando. La situación es más crítica en la región de Maracaibo, razón por la cual se tiene que importar gas metano por tubería desde Colombia, para atender los requerimientos de las plantas eléctricas establecidas en la capital del estado Zulia.

Con respecto al gas natural, la situación no es muy diferente. En estos 14 años no hay un aumento sustancial de la producción de gas natural. Los proyectos costa afuera, como el Mariscal Sucre (ex-Cristóbal Colón), la Plataforma Deltana y el Rafael Urdaneta (costa oeste de Paraguaná), están atrasados. La red de gasoductos continúa sin crecer de acuerdo con los planes de la estatal; en materia de mercado interno, no hay un nuevo municipio abastecido con gas por tubería. El déficit del gas de bombona no ha podido resolverse por las deficiencias de las plantas (El Tablazo, Ulé y Jose) para producirlo.

En materia de refinerías y petroquímica, los planes todavía no se han concretado. Tanto las cuatro nuevas refinerías como las tres petroquímicas prometidas, no se ven por ninguna parte. En las refinerías existentes, los accidentes se repiten con una regularidad alarmante. Por su parte, las petroquímicas no tienen los insumos de gas natural para trabajar de acuerdo con sus capacidades.

Con respecto a los recientes “préstamos” anunciados por el ministro-presidente de Pdvsa, los “prestatarios” han dejado claro que tales montos deben ir para los proyectos que ellos tienen en las empresas mixtas. Es decir, que no son montos que irían al “hueco fiscal”. El préstamo de la empresa china asciende a USA$ 4.000 millones destinados a aumentar la producción de Sinovensa (ex-Bitor); el préstamo de Chevron asciende a 2.000 millones de USA$ (para aumentar la producción del Campo Boscán); el de la empresa rusa Rosneft es por 1.500 millones de USA$ (para iniciar la producción de sus proyectos en la Faja); y el de Schlumberger es un mecanismo de crédito por USA$ 1.000 millones para mantener sus actividades en Venezuela. Adicionalmente, Pdvsa gestionará en julio próximo en Moscú un préstamo con la rusa Gazprom por 1.100 millones de USA$ (para aumentar la producción de los campos Lagunillas y Bachaquero de la Costa Oriental del Lago de Maracaibo). Estos “prestamos” elevan la deuda financiera de la estatal venezolana a la astronómica suma de USA$ 50.000 millones. Surge la pregunta de si estos “préstamos” surgieron como alternativa ante la amenaza de penalización que hiciera el ministro de Petróleo hace pocos días a las compañías, si no incrementaban la producción de petróleo y gas natural.

Los “préstamos” serán cancelados con petróleo y le reportarán exiguas ganancias a Pdvsa. Sus montos corresponden al aporte de 60%, al menos, de participación accionaria que Pdvsa tiene en cada una de las, por lo menos, 53 empresas mixtas existentes. La estatal no puede cumplir con sus obligaciones de inversión y gastos por ese porcentaje en cada negocio. Por tal situación, lo que ha hecho es solicitarle al socio privado que sufrague la parte que le corresponde a la estatal, con la promesa de que después pagará con crudo. Sin embargo, la realidad es que Pdvsa no cumple con el pronto pago a las compañías privadas desde hace muchos años. Así están las cosas.

DIEGO GONZÁLEZ CRUZ ― EL UNIVERSAL
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