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PDVSA y el mercado permuta: o como “rayar” un mercado

Publicado EL Universal / Webarticulista

Por: Alexander Guerrero E.

Permuta de títulos públicos: un mecanismo opaco de “finanzas creativas” para obtener divisas

La investigación que se lleva a cabo en Miami, que produjo la congelación de más de 200 millones de dólares en transacciones financieras originadas en el “mercado del dólar permuta” y que en los hechos ha paralizado ese mercado, haciendo difícil la adquisición de divisas –off shore- ha puesto en evidencia los mecanismos financieros mediante los cuales el gobierno depreda el mercado cambiario, es decir, el impacto que imponen los “twin” déficits, el fiscal y el de la cuenta corriente sobre el precio del dólar-permuta. Acotamos que la participación de PDVSA en el mercado permuta le permite obtener bolívares en el mercado local a precios viles, y pudiendo estar al margen de la legalidad, es oro camino de las “finanzas creativas” inaugurado por Ministerio de Hacienda, hoy Ministerio del Tesoro para “administrar” el enorme volumen de recursos financieros generados por los elevados precios del petróleo.

Recordemos que esas “finanzas creativas” plenas de opacidad y escasa transparencia fueron en un principio destinadas a dotar de liquidez y mercado a los compuestos financieros generados en la emisión de títulos de deuda entre Argentina, Ecuador y Venezuela y de los conocidos bonos sur, de diferentes cosechas, de la amarga experiencia para el ahorrista de los bonos-PDVSA, sí como para la adquisición de deuda pública de esos países maulas, y que eventualmente hoy operen como subyacentes y colaterales de otros activos financieros en manos de instituciones públicas y que por razones aparentes harían difícil su conversión en cash, dado que ello podría ocasionar pérdidas patrimoniales de bancos del estado, Bandes y de sus fideicomisos, de fondos como FONDEN, y hasta del propio Banco Central de Venezuela.

PDVSA escasa en dólares: se cae la careta del blindaje

La inexistencia de balances auditados no a lo largo de las instituciones financieras del Estado, no solo nos impide conocer el estado de los balances de esas instituciones financieras públicas sino que impide al mismo tiempo conocer la verdadera posición en divisas de FONDEN, BCV, BANDES, y hasta el propio Ministerio del Tesoro, sobre todo en las actuales circunstancias económicas donde ambos déficits, el fiscal y el de la cuenta corriente superan el 10% -en términos del PIB- y que ya hacen estragos dado el racionamiento de divisas que como torniquete cambiario opera en CADIVI, y en las nuevas restricciones que se imponen a los importadores para accesar las divisas para su actividad económica, incluyendo el raspado de olla que el gobierno comenzó a ejecutar al reducir el volumen de divisas a ser vendidas a los venezolanos para financiar sus viajes al exterior.

A lo largo de estos años, desde el 2003, cuando se estableció el control de cambio, que en palabras del propio Presidente de la República tenía razones políticas, con la participación de las instituciones del Estado, y de PDVSA en el mercado permuta, la agenda del gobierno ha sido la de depredar el mercado cambiario, de esta manera el dólar permuta se ha venido arbitrando entre 200 y 250% de spread respecto de la tasa de cambio de 2.15Bs/$ y sin embargo los estados financieros de esas empresas que se sirven vía dólar-permuta se deben escribir con la única tasa de cambio oficial. La acción depredadora del gobierno en el mercado cambiario es entonces evidente y si se quiere parte del proceso revolucionario que descapitaliza al sector privado nacional e internacional como requisito del socialismo.

En los últimos meses como consecuencia de la caída en los precios del petróleo, y del desnudo de ambos déficits, el fiscal y el de la cuenta corriente de la balanza de pagos, el mercado de divisas administrado por el BCV y CADIVI, han reducido a apenas la cuarta parte de las liquidaciones de ordenes de importación de los últimos meses del 2008 y del mes de enero del corriente año, reflejando lo que mencionamos arriba de un intenso proceso de agotamiento de reservas internacionales (BCV y FONDEN) y que tuvo su epicentro con la transferencia desde el BCV al gobierno (FONDEN) 12500 millones de dólares. Se hizo así visible que, el tan cacareado blindaje financiero que el Presidente de la República nos recuerda a menudo era una propia fantasía y un mensaje a su mercado político que sin embargo muchos compraron más allá del mercado político de la revolución, a sabiendas que el fisco y la balanza de pagos están en apuros no solo por la caída en los precios del petróleo sino por el cultivo del derroche, el manirrotismo, la corrupción y la pésima administración del ingreso petróleo.

PDVSA vía “dólar permuta” por los bolívares que le faltan.

Con la investigación que lleva a cabo el Tesoro americano sobre la naturaleza de legitimación de algunas transacciones financieras en el mercado-permuta y que produjo la cuasi-paralización de ese atípico mercado cambiario, todos los ojos se han puesto sobre las operaciones financieras de PDVSA en ese mercado, fundamentalmente por dos razones.
La primera de ellas, viene dada porque las operaciones en el “dólar-permuta” por parte de PDVSA se comportan como un mecanismo financiero para darle a PDVSA más bolívares en el mercado local por dólar, de los que recibiría al venderle al BCV las divisas por exportación. Acotemos, que en el 2005, la ley del BCV fue modificada entre otros por la AN para permitirle a PDVSA retener la diferencia de las divisas por exportación de petróleo una vez descontados royalty, impuestos y dividendos, el remanente seria administrado por PDVSA en sus cuentas off shore, y las ventas de divisas al BCV entonces dependerían de las necesidades por bolívares. Pero en el mercado permuta, PDVSA, además de pisar los bordes de la legalidad, más del doble de bolívares que obtendría si vendiera las divisas al BCV por los caminos ordinarios.

En los hechos esta es una manera de depredar el resto de la economía, porque en lugar de vender las divisas al BCV a la tasa de cambio oficial de 2.15 bolívares por cada dólar, esas divisas compran títulos públicos venezolanos denominados en dólares para ser canjeados por títulos de deuda pública denominada en bolívares y así obtener considerables “ganancias” cambiarias sobre el costo que el resto de le economía tiene que pagar por no tener acceso directo al dólar-CADIVI, en virtud del racionamiento de divisas que allí prevalece, y a pesar que el mercado permuta no es propiamente un mercado cambiario, y no habiendo otro tipo de cambio oficial para transacciones otras, los estados financieros y de ganancias y pérdidas de todos, incluida PDVSA, los que obtienen bolívares en ese mercado deben calcularse a la tasa oficial de 2.15 Bs por dólar.
La segunda razón tiene que ver con otro juicio llevado a cabo en Miami recientemente donde quedo a la vista que el affaire del maletín lleno de dólares provenía de las finanzas de PDVSA, ello indujo que la lupa de los reguladores financieros por legitimación de capitales en USA y (Ley Patriota) en (Leyes para el control de la legitimación de capitales, muy similares a la Ley Patriota americana) Europa se pudiera sobre las transacciones de PDVSA. Acotemos que el gobierno en lo fue una media torpe y muy significativa, saco a PDVSA del listado de la Comisión de Valores de New York, con lo cual se hizo oscura y nada transparente un importante volumen de transacciones financieras de la corporación petrolera estatal.

La única salida operativa: un “mercado cambiario libre” arbitrado por el BCV

Así, en medio de esa tenaza, la reguladora de los mercados internacionales y las necesidades de bolívares por parte de PDVSA, que refleja entre otros una evidente escasez de dólares efectivos en sus balances; para que como anillo al dedo, el mercado del “dólar-permuta”, un mercado aunque escasamente transparente, le permita a PDVSA obtener más bolívares por dólares y así sanear cuentas y ampliar la construcción fiscal y el gasto social a la que está obligada. El mercado del dólar-permuta constituye en los hechos, el único mecanismo, no cambiario, para que con el canje de títulos de deuda venezolana –en bolívares y dólares- empresas e individuos obtengan las divisas que requieren sus economías, divisas que no son vendidas por el BCV a través de CADIVI, dada la crisis de balanza de pagos -hoy producida en combinación por la caída en los precios del petróleo y el derroche de los petrodólares – por la que atraviesa la economía venezolana en las actuales circunstancias.

La situación es si se quiere es de emergencia, porque el “mercado permuta” transa probablemente cerca de la mitad de las operaciones monetarias y cambiarias del BCV y por esa válvula fluye un importante volumen de importaciones. En esas muy peligrosas circunstancias, de parálisis, que traerá graves consecuencias en el flujo de bienes y servicios y consecuentemente escasez y alza de precios, al gobierno no le queda otra que legislar sobre la marcha para permitir el funcionamiento de un mercado paralelo ortodoxo normal y transparente, arbitrado por el BCV, si se quiere un mercado cambiario de dos colas, uno controlado en CADIVI y otro arbitrado por el BCV en subastas de divisas que permitan el funcionamiento normal y con ello se normalice el correspondiente flujo de divisas dentro y fuera de nuestra fronteras para que el flujo de bienes y servicios opere eficientemente.

Rumbo a una crisis fiscal y de balanza de pagos

Las cosas sin embargo no de detendrán allí, la crisis de balanza de pagos y en las cuentas de ingresos fiscales inducida por la caída de los precios del petróleo y el derroche memorable de recursos fiscales y parafiscales de origen petrolero marcha indeteniblemente dado que el gobierno renuncio a un ajuste del gasto (recorte) de la balanza de pagos (devaluación).
El paquete de impuestos y masivo endeudamiento traerá consigo una estampida inflacionaria y consecuentemente una profunda contracción de la actividad económica privada. Los indicadores de crédito bancario y de las colicuaciones de bonos corporativos en el mercado de capitales nos muestran ya una contracción del crédito –credit crunch- un crecimiento de la mora bancaria, todo bordado por una implacable voracidad fiscal incontrolable, porque por allí respira el mercado político del gobierno y la revolución.