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Petróleo: la obligación de informar

El Universal 26/10/2008

¿Por qué se vocifera que se está exportando menos para el “Imperio”?

Por: Diego J. González Cruz

El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) consagra el derecho a la información. Hoy, ante la situación crítica provocada por la caída de los precios del petróleo y la crisis financiera en Estados Unidos, que repercutirá en la economía nacional, es cuando los venezolanos, propietarios del preciado hidrocarburo de acuerdo con el artículo 12 de la Constitución de 1999, más necesitamos saber cuál es la situación real de la industria petrolera venezolana. Por un absurdo secreto que guarda el Gobierno, el país no sabe qué ocurre dentro de la estatal petrolera. Además, lo que se publica es contradictorio. No se conoce cuánta es la verdadera producción diaria de petróleo y gas, ni cuánto se refina, cuánto se exporta, cuánto es el consumo nacional de gasolina, diesel, kerosén y fuel oil, y cuánto se les vende a los países con los que se han firmado convenios de entrega de petróleo y sus derivados, en especial a Cuba.

Pdvsa recientemente presentó su Informe Operacional Financiero al 30 de junio de 2008. En la página 14 se lee que durante el primer semestre del año se hicieron compras de crudo y productos por 17,8 millardos de dólares. Semejante cifra, siendo conservadores, indica que se compraron cerca de 99 millones de dólares diarios de petróleo y sus derivados.

En dicho informe se lee (pág. 8) que se compraron 990 mil barriles diarios (mbd) de crudos y productos, por supuesto a precios internacionales y de contado, para completar los reque-rimientos del sistema de refinación nacional e internacional de Pdvsa, en especial los de las refinerías de Citgo en Estados Unidos, sin informar cuánto fue para las refinerías venezolanas y cuánto para las del exterior. Surge una pregunta: ¿por qué fue necesario comprar esas cantidades de petróleo y derivados si la producción de petróleo, como dice el informe en cuestión, fue de 3,24 mbd (2,35 producidos por Pdvsa y 0,89 producidos por las empresas mixtas) y no 2,4 mbd como dice la OPEP? Por lo demás, el informe no dice cuánto petróleo se refina en Venezuela.

En materia de gas la desinformación es similar. ¿Por qué se está comprando gas a Colombia y no hay gas para las plantas eléctricas ni para la petroquímica, si el informe dice que se están produciendo 6.636 millones de pies cúbicos diarios de gas natural? Con respecto a las exportaciones, el informe dice que en 2008, 52% de las mismas fue para Norteamérica, pero en 2005 la cifra era de 50,4%. Entonces, ¿por qué se vocifera que se está exportando menos para el “Imperio”?

Mercado interno

En materia de mercado interno, el informe señala que se vendieron un promedio de 572 mbd de gasolina y otros productos. Al comparar este dato con la cifra del informe anual del Ministerio de Energía y Petróleo de 2005 (por cierto, este es el último informe publicado por ese despacho), resulta que se vendieron 543 mbd; es decir, que sólo hay un incremento de 29 mbd en casi tres años. Este salto es raro, pues el aumento del parque automotor, el consumo de las plantas eléctricas (porque no hay gas) y el contrabando, sugieren que la cifra debe ser mucho mayor.

Resumiendo, en materia de información petrolera la nación venezolana está siendo manejada por un Estado y un Gobierno que no cumplen su rol.

Ludwig von Mises (1881-1973) en su trabajo La Acción Humana (1949), con respecto al Estado y los gobernantes que no informan escribe: “(&) El Estado es una institución cuya función esencial estriba en proteger las relaciones pacíficas entre los hombres& sostiene el liberalismo que los gobernantes -siempre en minoría- no pueden permanecer mucho tiempo en el poder si no cuentan con el apoyo de la mayoría de los gobernados. El gobierno -cualquiera que sea el sistema adoptado- se basa en que la mayoría de los gobernados piensa que, desde el punto de vista de sus personales intereses, les conviene más la obediencia y sumisión a la autoridad que la rebelión y sustitución del régimen por otro. & A la larga, ni hay ni puede haber gobiernos impopulares& La democracia no es una institución revolucionaria. Al contrario, es el mejor sistema para evitar revoluciones y guerras civiles, porque hace posible adaptar pacíficamente el gobierno a los deseos de la mayoría. Si quienes ejercen el poder no satisfacen ya a la ma-yoría, ésta puede -en próxima elección- eliminarlos y sustituirlos por otros que defiendan programas diferentes&”

El Estado, y menos el Gobierno, no deben destruir una industria que es factor esencial del desarrollo del país.

cedice@cedice.org.ve