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Podredumbre moral. María Teresa Romero

Las municipales: otra oportunidad para quebrar la amoralidad neocomunista.

Históricamente seis meses de gestión gubernamental no son nada. En cualquier gobierno normal este lapso aún contaría con la paciencia de la población, muchos sectores políticos y socioeconómicos todavía le estarían dando el beneficio de la duda. Pero éste de Nicolás Maduro, no es un gobierno normal. Como el de su antecesor, es subnormal, que busca destruir todo para formar un engendro nuevo que no tiene nada de socialista, ni de revolucionario, ni de bolivariano, ni va acorde con el siglo XXI. 

Y lo ha logrado, en parte. La destrucción nacional ha avanzado de una forma dramática en todas las áreas y sectores. No hay ninguna que se salve. Pero en esta ocasión quiero referirme a la podredumbre moral que, lamentablemente, no sólo toca al oficialismo, sus seguidores y también a sus aprovechadores (incluidos muchos que se llaman opositores), sino que ha invadido al grueso de los venezolanos de todos los estratos sociales trabajen en el sector público, en el privado o en el informal.

Amparados en la impunidad y falta de autoridad reinante, se trata de la corrupción y depravación moral que se manifiesta hasta en comportamientos colectivos deshumanizados, tales como la demostrada por una horda de motorizados que saquearon al camión accidentado en la autopista, sin ni siquiera fijarse en el chofer moribundo, o la que diariamente se ven en las cárceles y los hospitales venezolanos.

El madurismo ha sido fiel continuador del chavismo, no cabe duda. Está intentando por todos los medios que la destrucción llegue hasta el tuétano del venezolano para hacerlo “un hombre nuevo”, es decir, una criatura vacía de sanos valores y principios, de humanidad. El problema está en que más de la mitad de los venezolanos luchamos aún contra eso y que, como lo demuestra la historia, esa misma criatura, ese revolucionario amoral, termina por comerse a sus propios creadores.

Las elecciones municipales no son la panacea, pero sí otra buena oportunidad para continuar quebrando la amoralidad neocomunista. 

MARÍA TERESA ROMERO ― EL UNIVERSAL
Matero1955@hotmail.com