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Política adentro

12/08/2010

Después del 26S el futuro de Venezuela dependerá del camino que tomen las corrientes opositoras.

Por: Orlando Ochoa P.

El proceso político de un país es moldeado por la historia nacional, las prácticas buenas y malas son reforzadas por el pasado (pactos, acuerdos, planes, transiciones, etc.) y también por la forma como se lograron los beneficios electorales por los partidos. En Venezuela la política fue percibida por la sociedad como una tarea moralmente cuestionada, influenciada por la experiencia nacional desde el siglo XIX; luego en los años treinta surgieron notables excepciones, grupos fundadores de los partidos del siglo XX, con ideas democráticas, autoridad moral y credibilidad. Sin embargo, la tradición o el peso del pasado, como dice un historiador británico, regresa en la misma forma que los economistas llamamos “dependencia de la trayectoria” y viejas prácticas vuelven a tomar vida.

Desde los años setenta, la bonanza petrolera combinada con la ambición de nuevos jefes partidistas, llevó a dar un papel electoral mayor al clientelismo político dentro del Estado, bajo jefes políticos con aspiraciones de caudillos democráticos; también grupos privados de presión aumentaron su interés en grandes y rápidas ganancias con negocios vinculados al gobierno.

En todas las democracias del mundo, las instituciones judiciales, legislativas y otras, establecen los límites del juego político y de los intereses económicos (castigos ejemplares y mayor transparencia). Estos pueden ser muy severos o muy flexibles.

Quizás la profunda crisis económica y política que se prolonga en los próximos años nos lleve como nación a retomar el intento de cambio de rumbo político democrático de los años treinta, con ideas y principios, pero con visión económica y social actualizada del siglo XXI; o quizás se sigan las nuevas versiones del populismo democrático de los años setenta, esta vez tratando de competir con el ruinoso estilo del chavismo. La pobreza como problema social solo tiene solución económica. Las redes clientelares como falso plan social, sin progreso económico, son parte del fracaso político en el uso de los dineros petroleros en nuestro país. Después del 26S el futuro de Venezuela dependerá del camino que tomen las corrientes opositoras respecto a este punto de historia y presente.

twitter: @orlandoochoa

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El Universal