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Presidente: dogma versus eficiencia

El Universal 18/08/08

Por: Leonor Filardo

La eficiencia solo se logra aplicando políticas económicas como las de Hong Kong

El Presidente en su alocución del 13-04-08 cuestionó la ineficiencia de su Gobierno para atender problemas prácticos del pueblo. Dijo: “debemos incrementar la eficacia” y anunció una misión para combatir la pobreza. Para financiarla solicitó aprobación de la Ley de Impuesto a la Ganancia Súbita de las Compañías Petroleras.

Tiene razón en reclamar eficiencia, porque en nueve años ha recibido más de $ 400 millardos de ingresos por exportaciones petroleras y endeudamiento, 32 veces el Plan Marshall, que en cinco años reconstruyó a Europa luego de la Segunda Guerra Mundial. Pero, repartiendo dinero no logrará su propósito.

Hong Kong

Para alcanzar la eficiencia hay que buscar soluciones prácticas y reducir la pobreza. La cuestión es eliminar el dogma filosófico de izquierda/derecha, analizar los países que funcionan y seguir su ejemplo. Aunque existen muchos países que pudiera citar, seleccioné el mejor calificado del mundo, según el Índice de Eficiencia Económica publicado por Heritage: Hong Kong, que ocupa el primer lugar de 157 naciones. El índice toma en cuenta factores que califica del 1 al 100. En todos ellos Hong Kong está muy bien ubicado: facilidad de establecer un negocio (los trámites se realizan en 11 días); comercio internacional (no hay aranceles y el comercio es libre); nivel de impuestos (el impuesto sobre la renta de personas naturales es entre 2 y 17%, o una tasa única de 16%, la que sea menor, y para las personas jurídicas, 17.5%); gastos del Gobierno en términos del PIB (15.2%); política monetaria y cambiaria, medida en términos de inflación (1.5% por su superávit fiscal y caja de conversión); tratamiento igualitario a las inversiones nacionales y extranjeras (no hay diferencias entre una y otra); funcionamiento del sistema financiero (es el octavo centro mundial, con reglas y supervisión transparentes); derecho de propiedad (el sistema legal protege fuertemente la propiedad privada, el cumplimiento de contratos y la libertad de intercambio); percepción de corrupción (tiene una de las mejores calificaciones, según Transparencia Internacional); mercado laboral (es de los más flexibles del mundo, no existen leyes protectoras de la vagancia, sólo se premia la excelencia, los méritos y la eficiencia).

El promedio de calificación de todos estos factores es 90,26. Pero, además, la infraestructura, los sistemas de transporte, salud y educación, son de los mejores del planeta. El Índice de Desarrollo Humano (expectativas de vida, educación, alfabetización, calidad de vida), lo ubica en la primera categoría.

Por el contrario, y esto reconfirma la apreciación del Presidente sobre la ineficiencia de nuestro país, Venezuela ocupa el lugar 148. La calificación económica es de 44,9 (estamos raspados). Somos uno de los países más ineficientes del globo porque establecer un negocio lleva 141 días; la inflación es la segunda más alta del mundo por el excesivo gasto fiscal; debido a la expansión monetaria, la moneda no tiene respaldo y hay un control de cambio que sólo genera mayores precios, ineficiencia y corrupción; la carga impositiva es de las más elevadas de la tierra. En inversión, sólo el Gobierno tiene la potestad de hacerla porque la empresa, privada nacional y extranjera, está amenazada por las estatizaciones. El sistema financiero es uno de los más intervenidos del orbe porque el Gobierno fija las tasas de interés y hacia dónde deben dirigirse los créditos, sin tomar en cuenta la productividad de los sectores. El mercado de capitales no existe porque los títulos son adjudicados por el Ejecutivo. El derecho de propiedad es frágil porque el Gobierno expropia y confisca violando la Constitución, y el Poder Judicial se hace el ciego y el sordo. Con este sistema de gobierno, Venezuela se convierte en uno de los países más corruptos al ocupar el lugar 162 en el Índice de Transparencia Internacional. El mercado laboral opera bajo regulaciones completamente inflexibles que entorpecen el crecimiento de la productividad. Todo ello hace que Venezuela ocupe la quinta categoría en desarrollo humano.

La eficiencia sólo se logra aplicando políticas económicas como las de Hong Kong. Pero el Gobierno se empeña en lo contrario al aprobar 26 leyes que conducirán a profundizar nuestros graves problemas de inflación, desempleo, pobreza, inseguridad y corrupción. Si los líderes políticos no aprenden que lo fundamental es sembrar el petróleo eficientemente, diversificando la economía, Venezuela se irá por un despeñadero

cedice@cedice.org.ve