Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Qué ganamos, qué perdimos. Victor Maldonado

Hay que hacer una valoración apropiada de lo que está ocurriendo.

Hay un conjunto de expresiones de calle que se han expresado así porque el Gobierno ha negado sistemática y deliberadamente cualquier salida institucional. Éste es un régimen que ha dinamitado cualquier válvula institucional y por lo tanto tiene que exponerse al reclamo de la gente que no encuentra otra salida para hacerse oír. 

Lo cierto es que ha habido ganancias sustantivas que no podemos obviar:

1) El Gobierno ha sentido el golpe en su reputación internacional. Las redes sociales han erosionado sustancialmente esa imagen de movimiento humanista y romántico centrado en la reivindicación de lo humano. Contrario a esto se ha puesto en evidencia el uso sistemático del terror, con todos sus componentes de violación de los derechos humanos. El régimen ha sentido el golpe y está haciendo todo lo posible para resolver ese problema. Ésa es la primera ganancia.

2) El Gobierno ha tenido que cambiar su agenda de políticas públicas. No solamente me refiero a la necesidad sentida de ratificarse constantemente con marchas sectoriales, especulares, de ésas que repiten constantemente las mismas mentiras, los mismos lemas y las mismas necedades. Pero también ha sentido la necesidad de convocar pseudo-conferencias de paz y ceder, al menos por ahora, a la demolición de la economía, para abrirse tácticamente a un compás de espera mientras recoge la calle.

3) El Gobierno no ha sido capaz de controlar la rebeldía ciudadana que no reconoce líderes. Se ha tenido que enfrentar a una relación conflictiva asimétrica y atomizada de las protestas regionales, parroquiales, en cada cuadra, desde cada edificio que se ha manifestado y a los que el régimen ha respondido con la desesperación del terror.

4) El Gobierno ha tenido que reconocer los efectos de los movimientos sociales de resistencia civil. Los ha legitimado a través del horror del combate frontal, de la exhibición de armas de guerra, de la necesidad de enviar divisiones aerotransportadas al Táchira, de demostrar que no pueden resolver la violencia urbana.

5) El Gobierno ha tenido que enfrentarse a preguntas cruciales como las que se hacen los jóvenes: Cuál es el futuro que garantiza una revolución que no tiene economía, no tiene seguridad ciudadana, no genera empleos, no permite la disposición de divisas. La exigencia fundamental es un futuro abierto, una economía para el bienestar, y la posibilidad de vivir sin temer. Y eso para el Gobierno no es negociable porque afecta la médula de su ideología.

6) El Gobierno no tiene respuestas para ninguna de las preguntas planteadas, y no puede improvisar porque no sabe cómo.

7) El Gobierno se sabe ilegítimo y por eso se siente contra la pared. Que lo digan sistemáticamente, que aprovechen cada discurso para encarar ese complejo de culpa y de debilidad. Y como la mejor defensa es el ataque, entonces sigue cometiendo el error de reprimir con exceso de saña.

8) El Gobierno ha galvanizado la unidad de la alternativa democrática. La represión inexplicable ha provocado que se impongan las condiciones del realismo político. Leopoldo López se ha convertido en un preso de conciencia y pone de relieve que aquí sí hay presos políticos. Y con eso tendrá que lidiar en adelante.

9) El Gobierno ha tenido que abrirse a una relación más fluida con Estados Unidos. Se ha notado la ansiedad, el sentido de urgencia con el que tratan el problema, a pesar de las pataletas recientes y de la incongruencia que significa usar la retaliación diplomática y de inmediato pedir de rodillas que le manden un embajador.

10) El Presidente de Colombia ha tenido que manifestarse, muy a su pesar, y exigir diálogo. Y la OEA ha tenido que darse por aludida, bajo la petición de otro país latinoamericano, Panamá. Y para colmo, luce demasiado evidente la frialdad de los aliados, que no han venido al país y cuyos pronunciamientos lucen timoratos.

11) El Gobierno ha sido el principal incentivo de un reencuentro, por ahora táctico, entre la oposición social y la oposición política. Si esa oposición se consolida, el régimen encarará problemas aún mayores de gobernabilidad. Y le ha concedido la oportunidad de líderes emocionales, que no son los de la política, aunque vengan de la política.

12) Con esta perturbación política es más inmenso el esfuerzo que debe hacer el Gobierno para intentar resolver la crisis económica, que opera como una magma subterráneo, y que fatalmente se va a expresar inminentemente. Además, el Gobierno está empoderando a grupos violentos ahora dispuestos a saquear.

13) El Gobierno ha obligado al uso inteligente y creativo de las redes sociales y no han conseguido otra forma de controlarlo que la represión. Y nuevos grupos se han organizado, nuevas formas de monitoreo, nuevos vínculos.

Por lo tanto, entre mirar el vaso medio lleno o medio vacío, tengo muchos argumentos para ser optimista.

VICTOR MALDONADO ― NOTITARDE
victormaldonadoc@gmail.com
Twitter: @vjmc