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¿Qué podemos vender en Mercosur?. José Toro Hardy

Cabe preguntarse ¿qué vamos a obtener a cambio de entregar nuestro mercado?
El Tratado de la Asunción fue suscrito en 1991 entre Brasil, Uruguay, Argentina y Paraguay. Desafortunadamente pareciera estar derrumbándose.

Pretendió ser una unión aduanera con eliminación de aranceles y de restricciones no arancelarias entre los socios, así como la adopción de un arancel externo común. No ha funcionado.

Al principio el comercio entre los socios se multiplicó por cinco, pero después las cosas han tomado un rumbo diferente. Los argentinos se quejan de que no pueden competir con los brasileños. A su vez los empresarios brasileños se quejan de que el Mercosur se ha transformado en un foro político. Brasil devalúa su moneda a fin de abaratar sus exportaciones y encarecer sus importaciones. Argentina responde aplicando limitaciones a sus importaciones. Paraguay protesta porque esto afecta seriamente su sector textil. Uruguay sostiene que esas medidas van en contra de todo lo consensuado en Mercosur. Lo único que queda de común son las quejas.

Ante un Mercosur que está “boqueando”, la solución fue conseguir un nuevo socio que no tuviera nada que exportar, pero sí mucho que importar. ¡Qué golilla! Ese no es otro que Venezuela.

Después de todo el país ha venido destruyendo su aparato productivo interno y es absolutamente dependiente de las importaciones, incluso de alimentos (importa más del 70% de los alimentos que consume). ¿Qué más pueden desear los miembros del Tratado?

Por su parte, el gobierno venezolano luce interesadísimo. Le importa un bledo el daño que se le pueda hacer a las empresas privadas a las que nunca consultó (después de todo el objetivo del Socialismo del Siglo XXI es destruirlas), pero ve con enorme interés la posibilidad de meter un pie en la política de esos países.

Procede el gobierno venezolano a solicitar su admisión. La adhesión tiene que ser aceptada por todos los Estados miembros, según la establece el artículo 20 del Tratado:

Art. 20 “… La aprobación de las solicitudes será objeto de decisión unánime de los Estados Partes”. Sólo hay un escollo.

En democracia no basta con la aceptación del gobernante, hace falta también la aprobación de los Parlamentos. Los congresos de Brasil y Paraguay se oponen. Torciéndole el brazo, Lula logra finalmente la aprobación del Senado brasileño. Pero el Senado paraguayo aún se resiste. Sostiene que Venezuela no cumple con las exigencias democráticas del Protocolo de Ushuaia, cuyo artículo 1 establece:

Artículo 1. “La plena vigencia de las instituciones democráticas es condición esencial para el desarrollo de los procesos de integración entre Estados Partes del presente Protocolo… “.

Venezuela seguía fuera de Mercosur. Sin embargo, recientemente el Senado paraguayo, enjuició y destituyó al presidente Lugo. Aunque dicho acto se apegó estrictamente a lo establecido en su Constitución, otros países sostuvieron que se trató de un juicio acelerado en el que no se le dio al presidente Lugo la oportunidad de preparar su defensa.

Acto seguido -y aun con mayor celeridad- los mandatarios de Argentina, Brasil y Uruguay suspendieron temporalmente al Paraguay del Mercosur para impedirle votar. Enseguida aprovecharon su ausencia para aprobar la adhesión de Venezuela. Después de todo, esos presidentes fueron elegidos para velar por los intereses de sus países y sus países quieren el mercado venezolano.

Pero la falta de ética en esta actuación fue descarada. El propio vicepresidente del Uruguay se opone al ingreso de Venezuela al Mercosur en estas condiciones, al igual que lo hacen los principales partidos opositores tanto en Uruguay como en Brasil. Pepe Mujica alega sin pudor: “Estamos comprometidos con el petróleo venezolano”.

Cabe preguntarse ¿qué puede Venezuela vender en esos países? ¿Qué vamos a obtener a cambio de entregar nuestro mercado? ¿Quién se atreve a invertir en un país cuyo presidente disfrazado de militar se para en cualquier esquina y grita “¡Exprópiese!”.

Todo lo que toca ese presidente lo joroba. Por ejemplo, Venezuela -que había sido el socio más beneficiado de la CAN- se retiró de dicha Comunidad por una rabieta presidencial.

Quizá la actuación de su canciller, acusado por el gobierno del Paraguay de instigar a los militares de ese país -en presencia de Alí Rodríguez, según alega Telesur- terminará por clavarle la puntilla al Mercosur, si es que no lo hacen las arengas en favor del socialismo proferidas por 210 militares de Venezuela que ingresaron irregularmente al Uruguay.

Requiscat in Pace el Mercosur.

JOSÉ TORO HARDY | EL UNIVERSAL
martes 10 de julio de 2012 12:00 AM

pepetoroh@gmail.com @josetorohardy