Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
¿Qué va a pasar aquí? Victor Maldonado

La pregunta es recurrente, y es propia de los momentos turbulentos que vive Venezuela. La gente se angustia porque la escena es propicia para la confusión y porque los sucesos se acumulan hasta formar verdaderas barricadas que impiden apreciar la direccionalidad de las tendencias. Es natural que ante la barbarie y la ignominia reaccionemos angustiados y temerosos, condiciones anímicas que nos impide hacer un cálculo sobre cuáles son las verdaderas fortalezas y debilidades del Gobierno, que a fin de cuentas son las que van a terminar de decidir la suerte del régimen. 

El régimen está entrampado en su inviabilidad política y económica. ¿Qué significa viabilidad política? Significa que el régimen pueda llevar adelante su programa de Gobierno sin que el monto de la resistencia lo obligue a aplicar dosis crecientes de violencia. Implica también que el Presidente pueda encabezar una coalición coherente y leal, que ella se exprese en un equipo de trabajo estable y productivo, y en el acatamiento de un cuadro administrativo que tenga la disposición de cumplir y hacer cumplir las decisiones tomadas. Pero ese no es el caso del Gobierno de Nicolás Maduro. No solo porque se aprecia que cada día le cuesta más mantener la cohesión del grupo (y este costo debe ser pagado en contante y sonante) sino también porque es público y notorio el juego de mutuas concesiones de poder y privilegios que tienen que hacerse entre ellos para evitar fisuras y rupturas, atornillados adicionalmente a través de ese halo de violencia y retaliación que parece obligarlos a todos a mantenerse dentro del redil.

No es casual que en la cúpula del Gobierno se exhiban tantas contradicciones para decidir la orientación de las políticas públicas y sea tan difícil su instrumentación. Cambios súbitos de miembros del gabinete y una lista creciente de problemas sin resolver muestran el monto de la dificultad. Pero es en el área económica donde esta circunstancia muestra niveles de patetismo, porque a pesar de que todos los problemas están perfectamente diagnosticados, el equipo gobernante se muestra incapaz de dirimir sus diferencias con el sentido de urgencia que la gravedad del deterioro exige. Por eso es que también podemos inventariar un peligroso nivel de inviabilidad económica. La crisis de escasez, inflación, desinversión y desempleo no es nueva, y le va a costar mucho al Gobierno convencer a la población de que todas esas penurias son el producto de una “guerra económica” que ellos dicen que ganaron, o de “la violencia insurreccional” que también dicen que vencieron. Nada más lejano de la verdad. Vivimos los resultados de una equivocación sistemática y sostenida con furor recalcitrante. El nivel de las reservas internacionales ha perdido 22.564 millones de dólares entre el 2008 y febrero del 2014. Desde el 2007 la inflación ha acumulado 196,9 puntos porcentuales. La escasez no ha bajado de niveles del 20% desde enero del 2013. Y como es público y notorio, el Gobierno no encuentra cómo cerrar la brecha entre lo que debe a los importadores y lo que necesita para abastecer el país.

La crisis económica no se gana con tanquetas. Dijimos en noviembre de 2013 que era un error garrafal pretender aplicar la lógica militar a los problemas económicos. Las puestas en escena protagonizadas por todo el alto Gobierno lograron demoler la escasa confianza del sector empresarial a la par que revolucionaban las expectativas de los sectores populares. Esa ecuación no tiene solución en las condiciones de precariedad de reservas internacionales que exhibe el BCV. La trampa está en que ni dejan producir a la industria nacional ni tienen músculo económico para importar lo que aquí no se produce. El Gobierno no honra sus compromisos y las empresas públicas no paga a sus proveedores. Eso no va a cambiar y va a generar cierres obligados de empresas y pérdidas de empleos. Pero hay dos elementos adicionales que apuntalan la crisis. Una de ellas es la congelación “temporal” de los alquileres comerciales, que ya ha acabado con cerca de 60 mil empleos y la otra la contumacia con la que siguen ocupando empresas, perturbando su gerencia y preparando las condiciones para su estatización. Las empresas públicas son la otra cara de la misma crisis. No solo no están produciendo sino que nos están haciendo perder dinero a todos los contribuyentes. ¿Alguien cree que este socialismo es económicamente viable?

Las condiciones políticas y económicas del Gobierno solo les deja el camino de la represión. Y la están usando aún al costo de deslindarse de cualquier barniz democrático. Eso es lo que estamos experimentando: El uso sistemático de la barbarie para tratar de sobrevivir. Les ayuda la maquinaria de propaganda perversa de la que se valen, y la sensación de urgencia con la que todos los poderes públicos han asumido el desafío de defenderse de la avalancha de deslegitimación que están sufriendo. No es que haya más acuerdo que antes, simplemente tienen más miedo y reaccionan en consecuencia. ¿Puede sobrevivir el régimen?

VICTOR MALDONADO ― NOTITARDE