Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
¿Quién es John Galt? Victor Maldonado

…”Cuando se sustraen de la sociedad las razones que el hombre invoca para ser feliz y libre se llega de la forma más directa a la desolación”…

A las miles Dagny Taggart que pululan por Venezuela.

Es una pregunta que funciona como leiv motiv de una obra portentosa e imprescindible: La Rebelión de Atlas, de Ayn Rand. Nunca una obra tan oportuna para entender las claves de la realidad venezolana y dar respuestas a un conjunto de por qué que atormentan al venezolano desde las edades tempranas de la enculturación. El libro muestra como pocos una fatal confusión entre dos éticas y dos ethos que no son compatibles. La razón del desconcierto es creer que la moral religiosa, hecha para regular la vida individual con el fin de guiarla hacia la perfección y la santidad puede ejercerse sin terribles consecuencias en el ámbito público. Y no es así. Argumentos absolutamente plausibles como la solidaridad y la igualdad se transforman en monstruos incontrolables cuando ellos se aplican en instancias como la empresa o la sociedad. El tomar decisiones que abatan el ejercicio legítimo de la libertad bajo criterios como “justos” o “apropiados” no traen otra consecuencia que la ruina social, la caída de la producción y la constitución de una oligarquía burocrática cuyo sentido de la trascendencia es regular el éxito ajeno para ocultar sus propios fracasos.

Y en ese contexto regulatorio, pensando en que se puede hacer el bien limitando la feracidad con la que se impone el ingenio humano es cuando se pierde el sentido y se incurre en una inexcusable equivocación. Porque solamente cuando el hombre se sabe libre para encontrar la retribución a sus esfuerzos realmente realiza el ideal social. Son simplemente dos éticas que pugnan. Solamente que una de ellas no sirve para gobernar los asuntos humanos en órdenes extensos. Y allí el contraste entre Dagny y su hermano. Entre el esfuerzo y el énfasis en la razón técnica, por un lado, y la intensidad del diletantismo y los pusilánimes que hacen todo lo posible para hacer de la política una condición para la corrupción, el ocio y la impostura. La condición esencial para el emprendimiento y la productividad es la libertad, tanto la que corresponde a los individuos como la que se tienen que establecer mediante sistemas políticos apropiados. La confianza en el imperio de la razón, la productividad, y la autoestima son las competencias de Dagny. Y con ellas gana batallas que en mano de su hermano están perdidas por anticipado.

John Galt es la organización de la negación. Porque cuando se sustraen de la sociedad las razones que el hombre invoca para ser feliz y libre se llega de la forma más directa a la desolación. No hay empresa que pueda sobrevivir sin valores modernos. No hay país que pueda ser próspero si cae en la trampa de los fundamentalismos ideológicos. John Galt es el contraste con todos aquellos que confunden misericordia con justicia, y de los que niegan la independencia personal porque tienen más interés en la unidad. Es la discrepancia que se plantea entre los que creen en la riqueza frente a otros que la impugnan porque están impactados por la necesidad. O los que piensan que hay que subordinar la autoestima a la exigencia de negar al hombre libre y retador porque el grupo necesita igualarse. El que es capaz de sacrificar la felicidad ante el altar de la obligación creyendo que la vida es un debate constante entre perdedores exigentes. Porque aunque suene bien, con esa confusión ética no se llega a ningún lado.

No hay gerente que se deba eximir de leer La Rebelión de Atlas de Ayn Rand, y solamente después, ver la excelente película que con el mismo nombre se acaba de estrenar en Estados Unidos.

VICTOR MALDONADO