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Reconstruir la confianza

La traición ocurre dentro de un continuo que va desde lo no intencional que tiene poco impacto, a lo intencional que tiene consecuencias dramáticas.

La traición es universal. Es una conducta humana como cualquier otra. Con esa frase comienza el libro escrito por Denis y Michelle Reina, cofundadores del Reina Trust Building Institute. El libro en cuestión tiene un nombre sugerente: “Reconstruir la confianza en el sitio de trabajo” y todo él está dedicado al problema crucial de la renovación cotidiana del compromiso y la energía, asumiendo que a lo largo del día son muchas las oportunidades en las que la confianza se rompe, algunas veces notoriamente, y otras tantas no tan obviamente. Lo cierto es que en el transcurrir de las relaciones interpersonales, entre pares, o entre líderes y seguidores, ocurren pequeñas pero dolorosas circunstancias que se van acumulando hasta el punto de resquebrajar la confianza, debilitar el compromiso y drenar la energía que es necesaria para hacer bien el trabajo. Y cada vez que la gente sufre este tipo de decepciones, se siente traicionada.

La traición ocurre dentro de un continuo que va desde lo no intencional que tiene poco impacto, a lo intencional que tiene consecuencias dramáticas. Lo cierto es que las de mayor significancia laboral están asociadas a la mala gestión de los procesos de cambio organizacional, los virajes arbitrarios e inconsultos en la estrategia, y las fusiones, adquisiciones y despidos masivos. En el plano más personal la traición está asociada a la violación de la confianza y a la mentira, y son emblemáticos aquellos que deliberadamente incumplen con sus compromisos, ocultan intencionadamente información relevante, engañan a sus compañeros, o sabotean el trabajo de otros para mejorar su propio desempeño. No podemos dejar de resaltar lo que señalan los autores: A veces es el miedo y pocas competencias para resolverlo lo que empuja las conductas que son tipificadas por los otros como un acto de traición. Si eso se entiende así, también se puede asumir que es un proceso reversible y mejorable, siempre y cuando estemos dispuestos a comprender las razones que están subyacentes a los malos sucesos, incorporando a nuestra experiencia integral todas las lecciones que podamos aprender al respecto y determinando que lo mejor que puede ocurrir es que todos sigamos adelante. Pasar la página no es una mala decisión.

Los esposos Reina proponen siete pasos para curar la traición. El primer paso es observar y reconocer lo que está ocurriendo, y los impactos que tiene en todos los que están participando en la relación. Lo importante es tomar debida nota de lo que se está perdiendo o poniendo en riesgo, porque sin ese insight no hay curación posible. El segundo paso es permitir que emerjan los sentimientos de rabia, miedo, desacuerdo, dolor o tristeza. Expresarlos con claridad es el mejor antídoto contra el resentimiento. El tercer paso es dar y recibir soporte para identificar cual es el monto del enganche en la situación y ayudar a mover a los involucrados desde el papel de víctimas al de responsables por lo que está ocurriendo. El cuarto paso es redefinir la experiencia, enfocarse no en el detalle sino en un marco más general (the bigger picture) que nos permita valorar ventajas y desventajas. “Encuentren el propósito de este evento en sus vidas y desentrañen todo lo que pueden aprender sobre ustedes mismos, los otros, y las relaciones de trabajo”. El quinto paso es asumir la responsabilidad, mirando sin miedo qué papel ha jugado cada uno en lo que ha ocurrido y las respuestas que se han dado. El sexto paso es perdonarse y ser compasivos con los otros. Esto no significa necesariamente el pedir excusas, pero si tomar conciencia del impacto que el caso ha tenido sobre todos los participantes. Finalmente, pasar la página y seguir adelante. Pregúntate que necesitas decir o hacer para asumir la experiencia, aprender las lecciones pertinentes y seguir adelante.

En alguna parte del libro citan a Benjamin Franklin: “El hombre que actúa comete errores, pero nunca comete el peor de todos los errores posibles, que es no hacer nada”. Es cierto. Hay que asumir la vida.

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