«La libertad individual demuestra que algunas maneras de vivir son más exitosas que otras».
Friedrich Hayek.

Por respeto al lector expondremos brevemente quien fue Friedrich August Hayek (Viena, 1899 – Friburgo Alemania 1992)., Hayek fue un economista, jurista y filósofo austriaco, ganador del Premio Nobel de Economía en 1974. El cual
destacó por su férrea defensa del liberalismo frente a la economía planificada y el socialismo, como una opción de sistema económico y político. Entre sus más connotadas obras y por respeto al lector mencionaremos solo algunas: Precios y Producción (1931), La Teoría Pura del Capital (1940), Camino de Servidumbre (1941), Los Fundamentos de la Libertad (1960) y La Fatal Arrogancia (1988) entre otras.
En el marco del presente artículo citaremos y comentaremos a título de reflexión, algunas de las meditaciones más insignes del mencionado autor sobre la importancia de la libertad del ser humano, a la luz del avance de lo que
semánticamente ha sido definido en algunos casos como: autoritarismo, democracias iliberales, populismo de derecha o de izquierda, o lo que a nuestro juicio hemos definido, como una mutación muy suigéneris del comunismo,
materializada en propuestas como el socialismo del siglo XXI, y el seudo capitalismo de estado ruso y chino.

Hayek sostuvo que «Una vez que se otorguen amplios poderes coercitivos a los organismos gubernamentales… tales poderes no se pueden controlar de manera efectiva». En esta reflexión el citado autor, vislumbra indefectiblemente
una tipología común de carácter autoritaria y totalitaria, que se ha venido produciendo a nivel mundial bajo diferentes banderas y estándares políticos. Y dentro de los cuales Latino America ha sido la abanderada de los movimientos de corte izquierdistas populistas.

Pues en el marco de estos regímenes, el control ejercido por los mismos sobre sus respectivos poderes judiciales, por un lado, y los esquemas de represión política e ideológica por el otro, les ha permitido conformar un esquema de coerción física y psicológica, sin ningún contrapeso, sea desde sus respectivos órganos legislativos o judiciales.

Siguiendo con el mismo orden de ideas arriba expuesto Hayek sostuvo que «Si queremos preservar una sociedad libre, es esencial que reconozcamos que la deseabilidad de un objeto en particular no es justificación suficiente para el uso de la coacción». En esta brillante y visionaria reflexión, el citado autor visualizó, lo que ha sido las posiciones mesiánicas de lideres populistas que abanderan causas muy particulares como la "justicia e igualdad social," entre otras consignas, bajo la condición sine qua non, de que el sistema en cuestión, independientemente de sus fallas e injusticias, debe ser abolido y sustituido por un nuevo sistema político, económico y social, a costa de las libertades individuales.

Para Hayek «La coacción es malvada precisamente porque… elimina al individuo como una persona pensante, valiosa, y lo convierte en una mera herramienta para el logro de los fines del otro». Pues al eliminarse la libertad de
expresión, y libre iniciativa, se acaban creando zombis políticos e irreflexivos, que terminan abalando y soportando en nombre de un supuesto " bien común", todos los desmanes, corruptelas e injusticas económicas, producto de esa concentración excesiva de poder. Para muestra un botón el sinnúmero de países en la America
Latina que han transitado en lo que se ha llamado el socialismo del siglo XXI, el cual no ha sido más que una mutación política del comunismo, con nefastas consecuencias sociales y económicas para los respectivos países.

Dentro de este contexto y siguiendo el orden de las reflexiones antes comentadas, Hayek sostuvo en lo relativo a la propiedad privada que «El sistema de propiedad privada es la más importante garantía de libertad, no solo para
quienes poseen propiedad, sino también para quienes no la poseen». Volviendo al caso del socialismo del siglo XXI y el resto de las mutaciones de corte autoritaria y totalitaria con diferentes inspiraciones políticas y religiosas que han surgido en los últimos 30 años. La propiedad privada ha sido utilizada más como un medio de generar bienes materiales y riqueza de una forma más eficiente, de lo que fue en el otrora sistema de producción socialista, aun presente en algunos países, con el fin de servir a un gran proyecto de control y expansión política. Lo que ha
terminado de desvirtuar el fin último de la propiedad privada dentro de una sociedad liberal, que es el de crear un orden económico más eficiente y productivo e igualitario, generador de riquezas y oportunidades socioeconómicas, en un ambiente de libertad política e igualdad de condiciones para sus respectivas sociedades. Aunque suene paradójico, los antiguos exponentes del marxismo- leninismo puro, en otrora la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética hoy Rusia, y el actual modelo económico chino que conserva su estructura política de corte totalitaria, se han aprovechado del modo de producción privada dentro de un marco muy sui géneris de un capitalismo de estado.

En lo concerniente a los enemigos del liberalismo, valdría la pena destacar la siguiente reflexión de Oswaldo Silva Martínez según la cual “El liberalismo está y siempre ha estado bajo constante ataque desde todo ángulo. Desde el
socialismo de Stalin y Mao hasta el fascismo de Hitler y Mussolini; desde cuestionamientos comprensibles y lógicamente fundados hasta discursos engañosos cargados de retórica emotivista e infantil". Oswaldo Silva Martínez, (2019), Los fallos del liberalismo, pág. 8.

Siguiendo este orden de ideas de ideas, se debe destacar que, a diferencia de los ataques hacia la libertad individual y el liberalismo desde las trincheras del marxismo y el fascismo, donde el contraste ideológico era muy evidente y diferenciable. El actual escenario del siglo XXI es más desafiante y peligroso para las sociedades libres y verdaderamente democráticas, pues en este, en lo que respecta a la forma de acceder al poder y mantenerlo, las diversas expresiones de autoritarismo o totalitarismo sean de izquierda o de derecha, han utilizado como
táctica de control político, un estratagema de penetración institucional a través de la manipulación de mecanismos democráticos, para acceder al poder y mantenerse indefinidamente en él, bajo un ropaje supuestamente "democrático"., y en lo que respecta a la estrategia económica utilizada por estos regímenes, con diferentes diferente grados de ejecución, se han amparado bajo un esquema de capitalismo de estado al servicio de sus proyectos de control y expansión geopolítica y geoeconómica. Y no al servicio de la construcción de sociedades
libres y más justa donde el estado de derecho, y las más elementales garantías de la libertad individual estén garantizadas, tanto institucionalmente como culturalmente.

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Fuente: www.cedice.org.ve

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