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Reforma constitucional y libertad

Publicado Diario El Universal 26/11/07

Por: Trino Márquez

En el proyecto de reforma existe un desmedido desbalance de la relación entre el Estado y la Sociedad. El peso del Estado, tradicionalmente muy fuerte debido a la propiedad y administración de la riqueza petrolera, aparece acentuado en el plano económico, cultural y organizativo. Este enorme desequilibrio en un ambiente donde se busca cercenar los medios de información, especialmente la televisión, y tienden a desaparecer las organizaciones sociales autónomas como los sindicatos, gremios, asociaciones estudiantiles y la autonomía universitaria, así como la mayoría de las agrupaciones de la sociedad civil, pone en cuestión el régimen de libertades que las luchas sociales vanconquistando a partir de la desaparición física de Juan Vicente Gómez y, sobre todo, después de ser derrocada por el pueblo la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Por otra parte, la relación del país con la Fuerza Armada adquiere un tinte militarista que coloca en serio riesgo la subordinación del poder militar al poder civil, condición indispensable para que exista una república democrática sólida y permanente.

La militarización de la sociedad unida a la existencia de un Poder Popular que no nace del voto y de procesos comiciales transparentes y plurales, sino de la voluntad presidencial, colocará la libertad de los ciudadanos y el funcionamiento independiente de las instituciones en situación de grave riesgo.

La vocación democrática e igualitaria de los venezolanos está arraigada en la tradición nacional, incluido el período colonial. Sin embargo, esa vocación nada tiene que ver con la cultura y los valores socialistas, indisolublemente vinculados al control estatal de los medios de producción, al predominio desmedido del Estado sobre el mercado, a la planificación central y a la superiridad de una burocracia arrogante, separada y alejada de la complejidad de los procesos productivos reales. En las sociedades socialistas se elimina la sana práctica de la libre concurrencia y la competencia entre los distintos agentes productivos, y se desestimula el incremento de la producción y la productividad, lo cual acarrea severas consecuencias para el desempeño eficiente de los sistemas económicos. Luego de casi dos décadas de haber caído el Muro de Berlín y derrumbado la Unión Soviética, ha quedado plenamente demostrado que esas naciones implotaron debido a su enorme ineficacia económica, la cual se tradujo en hambre y miseria para los ciudadanos, no así para los jerarcas que controlaban los hilos del poder, quienes siempre gozaron de privilegios desmedidos e inmerecidos.

Siempre hay que recordar que la pobreza del pueblo en las naciones donde se implanta el socialismo, se hace aún más oprobiosa con el aparato de represión que lo acompaña. Una maquinaria que persigue, castiga y aterroriza a la población.

La historia demuestra que el vínculo entre propiedad y libertad es indisoluble. Sólo son realmente libres quienes pueden ser propietarios. En el proyecto presidencial este axioma se pone en entredicho, no solo porque se acorrala la propiedad privada y se le coloca en un nivel subordinado frente a la propiedad estatal, a la pública y a la colectiva, sino también porque se suprime de la Constitución el párrafo del artículo 112 donde se señala de forma taxativa que “todas las personas pueden dedicarse libremente a la actividad económica de su preferencia, sin más limitaciones que las previstas en esta Constitución y las que establezcan las leyes”.

La amenaza socialista no se limita al plano económico. Ocurre lo mismo en la dimensión ideológica, cultural y política. En el texto del proyecto se entroniza el socialismo como corriente ideológica, teórica y política, anulándose el espacio de las otras concepciones. Este sectarismo conspira contra la naturaleza plural, diversa y tolerante de la sociedad y del sistema político venezolanos, y, además, crea las condiciones para que se oficialice la intolerancia y surja una suerte de religión de Estado, tal como ocurrió en los países comunistas y como sucede en Cuba y Korea del Norte con el marxismo leninismo.

La conversión del Estado y la sociedad en socialistas va a contramarcha de las tendencias mundiales y de la tradición histórica nacional. Por otra parte, sienta las bases para destruir el Estado laico, republicano y civilista que surge en la mayoría de los países del mundo luego de la Revolución Francesa. Frente al socialismo del siglo XXI, un país libre y de propietarios.

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