Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Regreso de los muertos vivos. Carlos Raíl Hernández

La teoría del fraude corresponde exactamente a los intereses del comandante-presidente-candidato
Firmar el acuerdo del CNE, como toda decisión política complicada, la precedió una controversia. Pero para desarraigar cualquier duda de su pertinencia, basta saber que a posteriori la descalificaron como “descalabro” principalísimos activistas de los disparates opositores en estos 14 años, cuyo último trabajo fue restringir, con sugerencias “duras”, que una mujer talentosa avanzara como líder popular de la alternativa.

La antipolítica, el abstencionismo, el radicalismo, diferentes facetas de la misma malade, se levantan otra vez de las tumbas donde se pensaba reposarían en paz, luego de la contundencia escandalosa de sus equivocaciones y derrotas. Pero la sensatez les queda fuera de alcance.

Como en la película de George Romero y luego en la versión de Mila Jovovich, alguna sustancia química los hace levantarse y trastabillar para poner en peligro lo construido a pesar del largo debate de este período, en el que la gravedad de sus equivocaciones puso en peligro letal la sobrevivencia de las fuerzas para el rescate de la democracia. Precisamente por distanciarse de sus perspectivas, hoy existe una posibilidad de triunfo.

Desde el abstencionismo hasta el retiro de las candidaturas en 2005, pasando por Plaza Altamira, la numantería nueva es el fraude. Pero el autofraude es desestimular el voto opositor, sembrar dudas sobre las acciones del candidato y sobre la única vía para ganar: las elecciones del 7 de octubre.

Se ha dicho millones de veces: si la alternativa democrática cubre las mesas a plenitud con un buen aparato electoral y la gente vota masivamente, un fraude queda exorcizado, lo que no significa que terminen los problemas, sino que comienzan los verdaderos: cómo se comportarán la sociedad, el gobierno, la FA y la comunidad internacional.

Será un día muy largo el 7-O. Se debe llegar a él con un objetivo común, y la piedra angular de la lucha es dar combatividad a los votantes, no “confianza” en el CNE, sino en la fuerza de la sociedad para hacer cumplir su decisión. A los dirigentes hay que presionarlos para que preparen la maquinaria de testigos y un paquete de operaciones electorales eficientes. No plantearles dislates como los peligros “del cable cubano”, la captahuellas, la nave marciana o el REP.

Si las organizaciones democráticas cumplen su responsabilidad logística para el día “D” la cuestión no será un fraude sino que el gobierno reconozca los resultados electorales, ya que estaría tentado, si se impone la demencia en sus mandos, a darle la patada a la mesa. Pero mientras el candidato realiza el esfuerzo político titánico y decisivo, los Mefistófeles deshojan flores y lanzan sarcasmos en el muro del Edén.

En la estrategia del candidato cubano de corazón se plantea enfriar entre 300 y 500 mil votos de las clases medias, madres, hijas, primas, tías, concuñadas y víctimas de estas consejas. Cada vez que se escucha la sentencia de que la entronización revolucionaria se debe a las “masas ignorantes”, no se puede dejar de pensar que ha sido lo contrario.

La teoría del fraude corresponde exactamente a los intereses del comandante-presidente-candidato de la patria y por eso no hay que dejarla rodar. Los muertos vivos atacan de nuevo y habría que decir de ellos lo que Borges de los peronistas… “no son ni malos ni buenos… son incorregibles”. De no ser por la secuencia de hazañas antipolíticas, el caudillo habría colapsado hace tiempo.

Descalabros fueron “la constituyente”, “el paro”,” las guarimbas”, el abstencionismo y el retiro de las candidaturas de 2005, que lo atornillaron en el trono. Acuerdos cuajaron los gringos con los rusos para evitar la Guerra Nuclear. La única forma de salir de los conflictos es conversar con los adversarios. Según enseña la experiencia, muchos acuerdos se proponen de mala fe para que el otro los rechace y se firman para acusar al contendor de violarlos.

Quienes proponen entendimientos y convivencia lucirían como mentirosos e insensatos si niegan el que se les propone y eso buscaba la maña del gobierno. De la Alternativa no firmarlo, hubiera dado pie a la manipulación de que “no acepta los resultados” y hoy más bien está en condiciones de denunciar el incumplimiento.

¿Por qué podrían tener razón los que acusaron a Capriles y Pablo Pérez de entreguistas y blandengues por no hablar un lenguaje ni practicar un estilo que rechazó el 95% de los votantes en las primarias? ¿Es que no podrán aprender jamás de la experiencia? Cada vez que se profiere una amenaza, se insinúan persecuciones judiciales, o se habla golpeado, se pierden votos indecisos.

@carlosraulher

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ | EL UNIVERSAL
sábado 28 de julio de 2012 12:00 AM