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¿Rescatar un país? Orlando Ocha P.

Se requiere de un mínimo entendimiento político entre los dos grandes bandos…

Si algo comparten todos los sectores políticos, empresariales, académicos e intelectuales, es que Venezuela va por mal camino, en un curso de deterioro económico, petrolero, social y político. Las causas han sido discutidas en esta columna y por varios colegas. Abusos políticos con los recursos petroleros, endeudamiento inescrupuloso, distorsiones cambiarias y de precios derivadas de un proyecto ideológico mediocre y nefasto; junto a corrupción desbordada. Todos aspectos del fracaso chavista en marcha.


Quienes metieron al país en este desastroso camino -Chávez, Maduro, Ramírez, Giordani y Merentes- acompañados por otros ejecutores, buscaron excusas y presuntos culpables externos, para explicar las señales adversas. Los sucesores de Hugo Chávez no pueden llevar a cabo la enorme tarea de reparar los daños. No tienen ni la disposición a rectificar, ni la capacidad de dirigirla ni la autoridad moral para explicarle al país las causas de sus acciones pasadas y lo que hay que hacer ahora. Literalmente, el país espera la agudización del deterioro sociopolítico, para luego, en una crisis nacional extrema que desgaste a los actuales gobernantes, buscar una solución sincera para un país desesperado.

La tarea de rescatar a Venezuela tiene sus propias dificultades. Se requiere de un mínimo entendimiento político entre los dos grandes bandos; también de un fortalecido plan de gasto social focalizado en los más pobres, para apoyarlos en medio de las reformas económicas necesarias y en el largo plazo, para salir de la pobreza. Además, el objetivo de bajar la inflación, ordenar las cuentas del sector público y volver a la prudencia monetaria requiere reestructurar el flujo de caja de Pdvsa y de sus pasivos, así como elevar las reservas internacionales. Solo de este modo se puede unificar la tasa de cambio, estabilizar la economía y volver a producir, generar empleos productivos. Ningún ideólogo marxista sabe hacer esto, una tarea para un equipo de más de 4.000 altos funcionarios en posiciones clave para ordenar un sector público de más de 2.5 millones de empleados. Desde 1983, cuando colapsó la estabilidad del bolívar, luego de 50 años de ser uno de los pilares del progreso de Venezuela, pocos dirigentes políticos han entendido la magnitud y beneficios sociales de la gran tarea de restablecer la estabilidad económica.

ORLANDO OCHOA P. | EL UNIVERSAL
@orlandoochoa
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